Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Francia, siempre Francia
Las razones
de Francia
En los últimos meses y fundamentalmente en los últimos días, previo al
inicio de las hostilidades contra Sadam Hussein, Francia y su presidente
han enarbolado la bandera de la paz, capitaneando al grupo de naciones,
entre ellos Alemania, Rusia y China, que se han enfrentado a la opción
planteada por Estado Unidos, ganándose con ello el aplauso de una gran
número de ciudadanos y de organizaciones políticas y sociales. Ante
todo ello habría que preguntarse ¿son sinceras las razones de Francia?.
Francia es tal vez la nación que actualmente tiene más intereses
económicos en el Irak de Sadam Hussein, pudiendo haberse rozado la
ilegalidad en sus intercambios comerciales por el posible incumplimiento
de las Resoluciones de las Naciones Unidas, que restringían las
relaciones con Irak a las estrictamente humanitarias. Se ha publicado en
medios de prensa, que las petroleras francesas tienen una importante
parte en la gestión del petróleo iraquí, encontrándose entre las
compañías que operan en ese territorio, la española Repsol YPF.
Francia no ha querido la iniciación de las hostilidades contra Sadam
Hussein, ni el cambio de su régimen. ¿Es en aras de la paz?, ¿Es
porque pretende preservar sus intereses económicos en Irak?. Si las
concesiones de explotación y de comercio han sido dadas por Sadam
Hussein, es bueno que se le desarme, pero no que se le derribe, porque
el gobierno sucesor puede que cambie de opinión en estas relaciones
comerciales. Evidentemente no se puede aseverar una u otra cuestión,
pero Francia es siempre Francia.
Francia tiene una de las diplomacias más hábiles del mundo, no
recientemente sino desde la época del cardenal Richelieu, verdadero
prototipo del maquiavelismo político. Valga como ejemplos algunas
muestras: En la derrota de Napoleón, Francia queda como potencia
vencedora, mientras que España, artífice de dicha derrota, pasa por el
Congreso de Viena como derrotada. En la Segunda Guerra Mundial, Francia
apoya a Alemania, al menos lo que quedaba de ella tras su derrota, menos
un pequeño número de franceses que al mando de un general de brigada (el
de menor rango) De Gaulle, consigue no solamente sentarse en el bando de
los vencedores, sino ser reconocido como líder mundial, con el mismo
rango que EE.UU, Reino Unido, Rusia y China, cuyos muertos se contaban
por millones. España conoce históricamente que la alianza con Francia ha
sido nefasta para sus intereses, porque en los momentos difíciles,
Francia ha hecho la paz, dejando en la cuneta a su aliada. Esa es la
Francia y así seguirá siendo, porque aunque parezca paradógico las
naciones tienen alma y personalidad.
Francia, nada más iniciarse las operaciones, empieza a vislumbrar el
momento después de la guerra, momento en el que quiere estar presente,
no de una forma decorativa, sino como protagonista. Quiere no solamente
no perder sus intereses en Irak, sino participar con una cuota
importante en su reconstrucción. Esta fórmula
destrucción/reconstrucción puede resultar oscena a cualquier ser mortal,
pero desgraciadamente es la que se emplea a nivel mundial político y
económico, en donde los países más poderosos de la Tierra, “prestan” una
importante cantidad de dinero en la reconstrucción de lo destruído, por
supuesto asignando los trabajos a sus propias empresas nacionales,
recibiendo con ello el doble de lo prestado.
Ante una posible Resolución del Consejo de Seguridad que encargue la
administración del Irak pos Sadam a EE.UU. y Reino Unido, Francia ha
alzado su voz, y con una declaración altisonante, ocultando sus
verdaderas intenciones, vuelva a amenazar con su veto si se pretende
eso. Francia quiere que esa administración se realice de tal manera que
ella pueda ser protagonista y que las empresas francesas se beneficien
de la reconstrucción.
Así ha sido siempre Francia. ¿Conseguirá seguir actuando así o como
se insinúa en círculos internacionales su papel mundial pudiera ser
suplantado por otra potencia?. Nos encontramos en una fecha
histórica porque el orden mundial, nos guste o no, está cambiando, nos
encaminamos hacia un nuevo orden, que se mantendrá hasta que se
despierte definitivamente China.
Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. Belt Ibérica S.A.
rvidal@belt.es