Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Las
nuevas formas de guerra
Las acciones
que se están ejecutando en la confrontación con Irak
He podido comprobar con verdadero sentimiento que el apasionamiento
sobre toda guerra, de los que la apoyan y los que no, ha traspasado la
“exposición del experto y técnico”, leyendo en la misma lo que no
se dice, porque no se ha leído con la mente sino con la cerrazón de un
planteamiento.
El historiador, a cuya clase me honro en pertenecer, tiene siempre por
gala el emplear la máxima objetividad en su trabajo, dentro por supuesto
de ese ideal platoniano de objetividad, imposible de alcanzar. De esta
forma algunos lectores han leído expresiones nunca escritas,
precisamente porque la objetividad con la que intenta exponer el
historiador sus planteamientos, choca con el escenario global de la
situación que se ha creado en su mente y que le impide razonar de una
forma lógica.
Este militar e historiador, teniendo sus propias ideas políticas,
procurará por todos los medios que nunca sobresalgan sobre sus escritos,
porque si se produce esta fuga hará un flaco favor a lo que ha sido su
ética escritora durante muchos años.
Tras esta explicación previa, que nunca, por supuesto justificadora de
lo hecho, vamos a dirigir nuestra mirada, para que sea comprensible por
todos, de los tipos de guerra que se están generando desde el día 20 en
la operación militar en Irak.
Una diferencia fundamental se ha producido en el inicio de las
hostilidades entre la guerra de 1991 y la de 2003, y es que en la
primera los bombardeos actuaron durante cerca de un mes antes de que
intervinieran las fuerzas de tierra, mientras que en la que hoy nos
ocupa, prácticamente han sido coincidentes en fechas.
En esta operación militar se están simultáneando dos condicionantes, la
primera es la de “ganar” lo antes posible la “guerra de mando y
control”, es decir la de desarticular toda la capacidad de Sadam Hussein
de dar una orden a una unidad militar iraquí o llevar a cabo una acción
de gobierno, y la otra la necesidad, ya expuesta en otro artículo, de
ser recibido, proclamado y percibido, como un ejército de liberación del
pueblo iraquí a la coalición internacional.
La acción militar, según la doctrinas occidentales, se basa en el
desarrollo de una serir de “funciones de combate”, encontrándose
entre ellas la de “mando y control”, que comprende el conjunto de
actividades con las que se planea, dirige, coordina y controla el empleo
de la fuerza militar. La “guerra de mando y control” es la que se
dirige contra objetivos específicos para intentar anular la capacidad
del enemigo de llevarla a efecto.
Por eso en Irak, los aliados ha llevado como primera operación, ganar la
guerra de mando y control, empleando para ello los más variados medios:
desaparición de Sadam Hussein y de su entorno familiar; la destrucción
de los centros de comunicaciones, sistemas de armas antiáereas, redes de
vigilancia, etc.
Esta guerra de mando y control tiene un nivel estratégico político,
desde el momento que se fija como objetivo estratégico la desaparición
del lider iraquí y su entorno familiar, y otro estratégio militar cuando
sus objetivos se centran en los medios materiales del contrario.
Estos dos niveles se han presentado en el primer día de hostilidades,
presentándose en determinados medios de comunicación social como una
cierta descoordinación en las fuerzas aliadas, cuando en realidad no ha
sido tal, porque los dos niveles han intentado alcanzar sus objetivos de
forma simultánea.
Distinto han sido sus resultados. El objetivo de la desaparición de
Sadam Hussein parece que no se ha conseguido, sin embargo se está
consiguiendo plenamente el segundo, el de impedir que el propio Sadam
Hussein o sus subordinados directos, puedan llevar a cabo la función de
mando y control.
Decía Mao Tse Tung que el objetivo siempre debe ser obtener la victoria
sin hacer intervenir la fuerza militar. En la guerra moderna se pretende
alcanzar la victoria total en el mando y control, para de esta forma
conseguir la derrota del contrario, antes de empezar con el uso de la
fuerza y la confrontación armada.
Aún es pronto para conocer el porqué de los americanos de que no hayan
actuado de esa forma, sino que han optado por presentar ante su opinión
pública la posibilidad de que existan bajas propias.
Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. Belt Ibérica S.A.
rvidal@belt.es