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Domingo 23 de marzo de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Las nuevas formas de guerra

Las acciones que se están ejecutando en la confrontación con Irak

He podido comprobar con verdadero sentimiento que el apasionamiento sobre toda guerra, de los que la apoyan y los que no, ha traspasado la “exposición del experto y técnico”, leyendo en la misma lo que no se dice, porque no se ha leído con la mente sino con la cerrazón de un planteamiento.

El historiador, a cuya clase me honro en pertenecer, tiene siempre por gala el emplear la máxima objetividad en su trabajo, dentro por supuesto de ese ideal platoniano de objetividad, imposible de alcanzar. De esta forma algunos lectores han leído expresiones nunca escritas, precisamente porque la objetividad con la que intenta exponer el historiador sus planteamientos, choca con el escenario global de la situación que se ha creado en su mente y que le impide razonar de una forma lógica.

Este militar e historiador, teniendo sus propias ideas políticas, procurará por todos los medios que nunca sobresalgan sobre sus escritos, porque si se produce esta fuga hará un flaco favor a lo que ha sido su ética escritora durante muchos años.

Tras esta explicación previa, que nunca, por supuesto justificadora de lo hecho, vamos a dirigir nuestra mirada, para que sea comprensible por todos, de los tipos de guerra que se están generando desde el día 20 en la operación militar en Irak.

Una diferencia fundamental se ha producido en el inicio de las hostilidades entre la guerra de 1991 y la de 2003, y es que en la primera los bombardeos actuaron durante cerca de un mes antes de que intervinieran las fuerzas de tierra, mientras que en la que hoy nos ocupa, prácticamente han sido coincidentes en fechas.

En esta operación militar se están simultáneando dos condicionantes, la primera es la de “ganar” lo antes posible la “guerra de mando y control”, es decir la de desarticular toda la capacidad de Sadam Hussein de dar una orden a una unidad militar iraquí o llevar a cabo una acción de gobierno, y la otra la necesidad, ya expuesta en otro artículo, de ser recibido, proclamado y percibido, como un ejército de liberación del pueblo iraquí a la coalición internacional.

La acción militar, según la doctrinas occidentales, se basa en el desarrollo de una serir de “funciones de combate”, encontrándose entre ellas la de “mando y control”, que comprende el conjunto de actividades con las que se planea, dirige, coordina y controla el empleo de la fuerza militar. La “guerra de mando y control” es la que se dirige contra objetivos específicos para intentar anular la capacidad del enemigo de llevarla a efecto.

Por eso en Irak, los aliados ha llevado como primera operación, ganar la guerra de mando y control, empleando para ello los más variados medios: desaparición de Sadam Hussein y de su entorno familiar; la destrucción de los centros de comunicaciones, sistemas de armas antiáereas, redes de vigilancia, etc.

Esta guerra de mando y control tiene un nivel estratégico político, desde el momento que se fija como objetivo estratégico la desaparición del lider iraquí y su entorno familiar, y otro estratégio militar cuando sus objetivos se centran en los medios materiales del contrario.

Estos dos niveles se han presentado en el primer día de hostilidades, presentándose en determinados medios de comunicación social como una cierta descoordinación en las fuerzas aliadas, cuando en realidad no ha sido tal, porque los dos niveles han intentado alcanzar sus objetivos de forma simultánea.

Distinto han sido sus resultados. El objetivo de la desaparición de Sadam Hussein parece que no se ha conseguido, sin embargo se está consiguiendo plenamente el segundo, el de impedir que el propio Sadam Hussein o sus subordinados directos, puedan llevar a cabo la función de mando y control.

Decía Mao Tse Tung que el objetivo siempre debe ser obtener la victoria sin hacer intervenir la fuerza militar. En la guerra moderna se pretende alcanzar la victoria total en el mando y control, para de esta forma conseguir la derrota del contrario, antes de empezar con el uso de la fuerza y la confrontación armada. Aún es pronto para conocer el porqué de los americanos de que no hayan actuado de esa forma, sino que han optado por presentar ante su opinión pública la posibilidad de que existan bajas propias.

Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. Belt Ibérica S.A.
rvidal@belt.es

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