Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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El
pensamiento anglosajón
No aprender
de la historia
El dia 21, como foto conmemorativa de la conquista de Basora, los
americanos publicaron unas fotografías en donde se visualizaban, en las
primeras el arriado de la bandera iraquí y en las segundas el izado de
la norteamericana, a modo y semejanza a la fotografía y estatua
posterior de la conquista de Okinawa. Craso error por parte de los
“infalibles” gestores de la propaganda.
La transformación de ejército agresor en ejército de liberación ha sido
uno de los objetivos primordiales que ha fijado el mando político de la
coalición internacional, necesitándose para ello que una multitud de
iraquíes arengara de forma exhultante y como liberadores a las tropas
victoriosas occidentales. Pero el gesto del soldado americano
arriando la bandera que es el símbolo de la nación iraquí, suplantándolo
por otro, que es una bandera extranjera, no es el mejor método para
atraerse la adhesión de la población. Desgraciadamente este mal se
ha cometido, y como por arte de magia empiezan a ser contestadas las
tropas americanas e inglesas desde la retaguardia.
La capacidad destructura, masiva o quirúrgica, de las fuerzas aliadas es
incuestioble, pero esta superioridad material no debe significar el
avasallamiento de un pueblo milenario, como es el iraquí, y el hecho de
haber sido subyugado durante decenas de años, por un partido monolítico
y un líder dictatorial, no quiere decir que le haya desaparecido su
dignidad de pueblo libre e independiente.
Los EE.UU.han cometido un grave error. Su avance tenía que haber sido
seguido, de forma inmediata, por el restablecimiento de autoridades
iraquíes, afines a la liberación de las garras de Sadam Hussein, fueran
estas autoridades internas o llegadas del exterior, pero con las cuales
los naturales del país se identificaran. Las filtraciones de que el
administrador de Irak, convertido en protectorado, iba a ser el general
en jefe del ejército agresor, no han sido la mejor terapia para
facilitar el acercamiento de la población iraquí a las tesis
occidentales. Los americanos pretenden aplicar recetas de las
postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, concretamente al Japón del
general Mac Arthur, al Irak de 2003, craso error porque las situaciones
son diametralmente distintas.
Aún pueden rectificar, la prensa de los últimos días han dado el
suficiente protagonismo a políticos iraquíes exilados por culpa de
Sadam, Norteamérica tiene que darles la oportunidad de regir a ese
pueblo liberado de la tiranía de Sadam Husein. La población tiene que
sentir que el destino de su país vuelve a ser suyo, que es dueño de sus
inmensas riquezas y que los ejército que conquistan el territorio lo
hacen única y exclusivamente en beneficio de los iraquíes.
Si esta situación no es perfectamente identificable por los iraquíes,
sean o no sean partidarios de Sadam Husein, combatirán al “enemigo
agresor” con todas las armas a su alcance, y cuando se combate contra el
alma de un pueblo, no valen las sofisticadas armas, porque el alma es
inmortal.
Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. Belt Ibérica S.A.
rvidal@belt.es