Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Día D+4
La aplastante
superioridad de medios de la coalición sobre el ejército iraquí hizo
concebir a muchos la idea de que la acción contra el régimen de Sadam
Husein iba a ser un paseo militar, por su velocidad y la seguridad de
las tropas propias.
Pero, pese a lo certero
de la premisa anterior, especialmente en el primer aspecto, lo que
estamos viviendo no es un paseo militar. Es una guerra, una guerra
que se está librando con una velocidad de avance como ninguna otra hasta
ahora. No se quiera comparar con la mantenida en Afganistán, pues
los escenarios son completamente distintos.
Conforme la tenaza
hacia Bagdad se vaya cerrando, y así lo confirman los ataques contra
Al Najaf, por el sur, y Kirkuk, por el norte, el número de bajas por
ambos bandos se incrementará. Aunque las del iraquí serán
considerablemente mayores. Pero, no hay que olvidarlo, estas son las
consecuencias normales de toda guerra. Si, como digo, la velocidad de
ataque se mantiene y por el eje Al Amarah-Al Kut se progresa lo más
rápidamente posible para conseguir el control de Salman Park, se estará
próximo a cercar Bagdad por el sur. De igual forma, es de esperar que la
ofensiva sobre el eje Mosul-Bagdad adquiera mayor empuje en las próximas
jornadas, sin dejar de incrementar la acción por el fuego sobre Tikrit,
ciudad emblemática del régimen, que tendrá considerables efectos
psicológicos sobre los iraquíes.
No obstante, y
siguiendo el viejo proverbio de «a enemigo que huye puente de plata»,
el cerco por el este debería ser el último en cerrarse. Es muy
importante dejar la opción al pueblo de Bagdad, que decida no resistir,
de que pueda buscar refugio al otro lado de la frontera iraní. Se
evitará así, la coalición, una buena parte de esfuerzo, en cuanto a
ayuda humanitaria.
Arturo Vinuesa
Coronel de Infantería en la reserva
Diplomado de Estado Mayor
Ex Agregado de Defensa en Iraq
Doctor en Ciencias Políticas
Fuente:
La Razón
25/03/2003