Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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La batalla por
Bagdad
Las tropas de la
coalición, siguiendo las dos principales vías de comunicación que
transcurren próximas a los cauces de los ríos Tigris y Éufrates, están
llegando a la posición defensiva de Bagdad, donde ambos bandos pretenden
llevar a cabo la batalla decisiva.
¿Cómo
será esta batalla? Para contestar a esta pregunta es preciso conocer
el despliegue defensivo que han organizado los iraquíes. Todo parece
indicar que la ciudad está defendida por tropas desplegadas formando
varios anillos. Hay que aclarar que no se trata de anillos cerrados
sino de posiciones defensivas de unidades que tratan de cerrar los
principales accesos a la ciudad, especialmente las carreteras.
En el
primer anillo, situado en los arrabales de la ciudad, estarían las
unidades de las Fuerzas Especiales de la Guardia Republicana, auténtica
elite de las Fuerzas Armadas iraquíes. Junto a ellas, pero ya en el
interior de la ciudad, estarán las milicias iraquíes, los fedayines y la
policía especial.
En el
segundo anillo, se sitúa el núcleo duro de la defensa iraquí. Este
anillo está constituido básicamente por cuatro divisiones de la Guardia
Republicana: las divisiones acorazadas Hamurabi, Medina y Al Nida y la
división mecanizada Bagdad, que ocupan una franja de terreno de 40 a 50
Km. de profundidad. Estas divisiones plantearán una defensa tratando de
no retroceder y de que las unidades aliadas sufran grandes pérdidas en
el asalto a sus posiciones. Su ventaja es la organización defensiva del
terreno, que llevan preparando muchos días, trincheras, campos de minas,
etc. La ventaja de las tropas atacantes es la tecnología de sus sistemas
de armas y la superioridad aérea.
Por
delante del mal llamado segundo anillo, y a unos 100 Km de Bagdad,
hay posiciones defensivas del ejército regular cuya misión es retardar
el avance y evitar que las tropas estadounidenses se presenten frente a
las unidades de la Guardia Republicana por sorpresa. Estas posiciones
defensivas están a caballo de los ejes de progresión aliado. Es
previsible que estas unidades, mal equipadas y poco instruidas sean
derrotadas o desbordadas para avanzar rápidamente hasta las posiciones
de la Guardia Republicana, que defiende el segundo anillo.
Las
fuerzas anglo-americanas tienen la iniciativa. Ellos deciden cuándo y
por dónde atacar, con lo que pueden lograr la superioridad numérica en
el punto donde desencadenen el ataque, siempre que logren engañar a las
tropas iraquíes. Éste es uno de los interrogantes que tendrá que
resolver Sadam. Parece que lo más fácil es que las tropas aliadas
ataquen a la Guardia republicana siguiendo su progresión de sur a norte,
buscando la sorpresa y romper por el lugar más inesperado.
Las
decisiones de Sadam
Si
Sadam ve peligrar el segundo anillo, tendrá la opción de taponar
la brecha desplazando unidades lateralmente, emplear las Fuerzas
Especiales de la Guardia Republicana situadas a retaguardia o bien
ordenar que las tropas se replieguen sobre el primer anillo. En todo
caso el combate con las fuerzas desplegadas en las afueras de la ciudad
tendrá mucho de guerra urbana, que la coalición trata de evitar.
Los
anglo-americanos tratarán de provocar la rendición total, antes de
que llegue ese momento. En el combate urbano la tecnología pierde gran
parte de su importancia y es el hombre, su capacidad de combate y su
moral quien toma el protagonismo.
La
guerra en las ciudades obligaría a la dispersión de las unidades.
Expondría a los soldados de la coalición a grandes riesgos,
enfrentándose a un enemigo superior en número, en un escenario
desconocido y donde todo le sería hostil. El número de bajas podría ser
inaceptable. El pensador chino Sun Tzu hace 2500 ya aconsejaba: «La peor
política consiste en atacar las ciudades. No las ataques, a menos que no
haya otra solución».
Miguel Ángel
Ballesteros Martín
Teniente Coronel jefe del Departamento de Estrategia
de la Escuela Superior de las FAS
Fuente: ABC
26/03/2003