Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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El análisis de
los resultados, al término de esta primera semana de conflicto,
presenta un balance positivo para los intereses militares de la
coalición angloestadounidense. La situación, a día de hoy, no hace
sino confirmar que la táctica empleada por las fuerzas invasoras ha
seguido con éxito la más pura ortodoxia de una acción ofensiva,
llevada a cabo con absoluto dominio del aire y con medios acorazados y
mecanizados abrumadoramente superiores a los del adversario.
Eludiendo un peligroso combate en el interior de las poblaciones,
desbordando éstas, se ha ahorrado un gran número de bajas y se ha
ganado un tiempo apreciable para estar, al amanecer del séptimo día de
combate, a las puertas de la capital de la nación y sede del centro
neurálgico del régimen. Por otro lado, el principio de sublevación
de la población chií de Basora ¬aunque sin confirmación plena¬
supone la ratificación de uno de los argumentos expuestos en nuestro
comentario de ayer. El aumento continuado de la presión militar
sobre una ciudad sitiada y periférica es lo único que puede aumentar
los sentimientos de rebelión del pueblo contra el régimen que les
oprime.
De forma
análoga se debería actuar contra Bagdad: cerrar, por el norte y el
oeste, el cerco iniciado, sometiéndola a creciente presión, sin
decidirse a entrar en ella hasta que no estuviesen bien delimitados
los límites de resistencia que el pueblo estaría dispuesto a ofrecer.
Los primeros ataques debían ser dirigidos hacia los barrios donde
la presencia chií es más acusada y, por tanto, la acogida sería menos
mala. El riesgo potencial podría estar en haber cometido un error
de cálculo y que la realidad fuera distinta a la presentada por las
agencias de inteligencia, es decir, que el pueblo prefiriera la
opresión de su régimen al oprobio de una ocupación extranjera.
Arturo Vinuesa
Coronel de Infantería en la reserva
Diplomado de Estado Mayor
Ex Agregado de Defensa en Iraq
Doctor en Ciencias Políticas
Fuente:
La Razón
27/03/2003