Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
 |
|
| |
 |
|
|
El plan de Sadam
Las Fuerzas Armadas
iraquíes no pueden derrotar a la suma de unidades norteamericanas y
británicas presentes en su territorio. La moral de sus hombres y las
capacidades de sus divisiones son inferiores. Sadam lo sabe y no confía
en ellas. Por eso había previsto organizar limitados núcleos de
resistencia urbanos dirigidos a impedir el pleno control de las
ciudades, la dispersión de las fuerzas atacantes y su mayor exposición a
emboscadas en los muchos kilómetros de carreteras.
Pero
las guerrillas urbanas no son suficientes para asegurarle la victoria.
La única arma de que dispone y que, a su juicio, le puede permitir
derrotar al invasor es la opinión pública occidental, horrorizada con el
uso de la fuerza como medio de resolver conflictos internacionales y
reacia a aceptar que Iraq suponga una amenaza. En democracia la
ciudadanía manda. Para movilizarla en su favor necesita imágenes de
muertos y heridos, propios o ajenos, eso es lo mismo. Tiene sin duda muy
presente la humillante retirada norteamericana del Líbano y de Somalia.
Bagdad será la clave. Las líneas de defensa se confundirán con los
edificios y la población será forzada a mantenerse en sus casas. Los
partidarios de Sadam esperarán a que se desmoronen las defensas
exteriores para iniciar la batalla final, la lucha calle a calle, barrio
a barrio, retransmitida casi en directo a todo el mundo, sirviéndonos
imágenes dantescas de civiles y militares, de mujeres y niños
destrozados. Pero para lograrlo, necesitará de combatientes listos para
el sacrificio y está por ver que, llegado el momento, Sadam los
encuentre.
Florentino Portero
Analista del Grupo de Estudios Estratégicos
Fuente: ABC
27/03/2003