Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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La
batalla por la opinión pública
Los medios de
comunicación social y su incidencia en la opinión pública. Los partidos
políticos y los ciudadanos. Las grandes organizaciones mundiales. Tres
aspectos en la batalla por la opinión pública.
Una de las grandes características de la guerra moderna es que la
opinión pública está informada en “tiempo real” de lo que está
sucediendo en el campo de batalla. Las grandes cadenas de televisión y
radio, paradigma de todas ellas la CNN norteamericana, informa desde
todos los ángulos sobre la marcha de las operaciones y sobre los efectos
que provocan en la retaguardia. Los estados mayores, tanto de los países
que están en guerra como los observadores o intervinientes en ayuda
humanitaria, como la mayoría de los de la Unión Europea, tienen como
fuentes fiables de información a estas cadenas.
La opinión pública también recibe los imputs correspondientes,
forjándose de forma inconsciente en la globalidad de una población un
sentimiento sobre la guerra, manifestándose cada persona a favor de uno
de los contrincantes. En España, este sentimiento, parece que se
decanta por Irak, aunque existe un cierto cambio hacia una igualdad. En
esta aproximación de la realidad hay que decir que no es mayoría el que
más grita, por más que digan que son mayoría, generalmente la mayoría es
silenciosa.
Otro aspecto que diferencia a la opinión pública española de, al menos
las europeas, es que en España el partido en el gobierno ha quedado solo
frente a todos los demás, liderando todos ellos las manifestaciones que
se producen y que desembocan desgraciadamente en actitudes violentas,
cuando parádogicamente se está demandando una postura de paz. Sin
embargo en otros países, los líderes de los principales partidos, estén
en el gobierno o no, han obtenido un consenso en las actuaciones, o al
menos una no combatividad, lo que beneficia el control de las masas, al
mismo tiempo que los medios de comunicación social, proclives a las
distintas tendencia, atemperan sus críticas, artículos y expresiones, de
acuerdo con la no beligerancia de la clase política. Hasta en ello nos
diferenciamos de Europa.
Pero desde luego resulta chocante, que con la gran capacidad de
comunicación de los EE.UU. y Gran Bretaña no transmitan los medios, las
suficientes acciones positivas, que indudablemente se están haciendo, en
aras de modificar la percepción de la opinión pública sobre la realidad
del problema.
Hay incluso medios españoles que han llegado a augurar una derrota
aliada, basándose en lo que se ve actualmente y en declaraciones de
algunos que se consideran “expertos”. Es difícil predecir el futuro,
pero la realidad es que tanto la ONU, como la OTAN, la Unión Europea, la
Liga Árabe, etc., se están preparando para el Irak del después de Sadam.
La ONU y los aliados están organizando la mayor ayuda humanitaria
conocida, que dará comida a toda la población iraquí, la
reconstrucción del país “building country” y la administración
del nuevo Irak con el regreso de prestigiosos exilados.
Por supuesto estas Organizaciones mundiales poseen unas fuentes de
información privilegiadas. Ellos no dudan de la victoria aliada ni de la
caída de Sadam, por lo que con un simple razonamiento mental puede la
opinión pública pensar lo mismo, pero ¿por qué los aliados ganan las
acciones militares y parecen perder la batalla por la opinión pública?.
En
los días venideros es probable que que se vea la razón.
Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es