Seguridad Pública y Protección Civil
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Históricos
dirigentes y militantes de ETA se niegan a cumplir órdenes de la
organización
Entre
otros 'Pakito', 'Santi Potros', 'Antxon' y Urrusulo Sistiaga se
opusieron a seguir las últimas movilizaciones en las cárceles Estos
dirigentes mostraron su desprecio a la iniciativa

El
bloque ya no es tan monolítico. El colectivo de presos comienza a
presentar fracturas. Así, en la última movilización organizada desde el
exterior de las prisiones por la dirección etarra la respuesta no fue
unitaria.
Dentro de su campaña para tratar de tener movilizados de forma conjunta
a todos los presos de ETA, los analistas de la organización terrorista
consideraron que debían llevar a cabo una serie de protestas en el seno
de las cárceles para intentar demostrar que los últimos golpes
policiales al entramado etarra no habían afectado a la moral de los
internos. Esta campaña se llevó a cabo hace apenas dos meses. Se trataba
de encierros voluntarios, denominados «chapeos», y huelgas de hambre
parciales (sólo alguna de las comidas).
Sin
embargo, los propios organizadores se dieron cuenta de que el
sentimiento de los presos ya no es único y que existen diferentes
sensibilidades a la hora de afrontar los actos de protesta. No
fueron las únicas pero sí las más significativas bajas entre los presos.
Los que fueran dirigentes de la organización Francisco Múgica Garmendia,
Pakito, Santiago Arrospide Azpitarte, Santi Potros, Eugenio Etxebeste,
Antxon, y Josu Arcautz Arana, Josu de Mondragón, no secundaron las
iniciativas previstas por la organización terrorista. Pero no fueron los
únicos. Tampoco secundó esta iniciativa uno de los históricos pistoleros
de ETA, José Luis Urrusolo Sistiaga, Joseba.
No es
histórico pero su papel en uno de los secuestros más importantes en la
historia de ETA le hace muy representativo. Se trata del etarra Josu
Uribetxeberria Bolinaga, en prisión por su participación en el secuestro
de José Antonio Ortega Lara. Tampoco participó. También hay que destacar
la ausencia en estas movilizaciones de dos de los designados por ETA
como interlocutores dentro de las prisiones cuando decretó su última
tregua, en 1999. En aquella fecha, en un comunicado, ETA designó a siete
presos de la organización con interlocutores. Ahora, dos de esos siete
presos ya no siguen las consignas de la organización. Se trata de
Mercedes Galdos y de Juan Manuel Gaztelumendi Uribarren, Txirrita.
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Francisco Múgica
Garmendia,"Pakito" |
Santiago Arrospide, "Santi
Potros |
Lucha
interminable
En su
último zutabe, el número 101, la organización terrorista emplazaba a sus
presos a aguantar y les decía que su lucha debía ser «interminable».
Los
presos de ETA atraviesan actualmente por uno de sus peores momentos,
debido a los golpes policiales y judiciales contra el entramado que han
provocado que el nivel de ingresos que la organización terrorista y sus
asociaciones satélites hacen llegar a los internos se haya reducido de
forma considerable.
De
hecho, durante los últimos meses, el dinero que llega a cada interno por
mes ha pasado de 150 euros a 100, según explicaron fuentes de la lucha
antiterrorista.
Pese
a todo, el núcleo duro del colectivo de presos sigue siendo muy
numeroso. Pero las bajas de la «última campaña» no son
cuantitativamente numerosas, aunque sí muy significativas. Los presos
representativos para ETA dentro del colectivo que se negaron a secundar
las movilizaciones realizaron elocuentes gestos con el fin de demostrar
que ellos no estaban secundando la última iniciativa de la organización
terrorista.
Los ex
dirigentes y ex históricos militantes son referentes en el seno del
colectivo de presos. Así, según explicaron a EL MUNDO fuentes de la
lucha antiterrorista, fueron muchos los internos de ETA que, al ver cómo
evolucionaba la situación, cómo algunos ex dirigentes, con cierto
prestigio interno, no secundaban las movilizaciones, se desmarcaron de
las protestas. Pero, aunque fue llamativo el hecho de que muchos no
secundaran las protestas, aún fue masivo el apoyo del colectivo de
presos a las iniciativas de sus dirigentes.
Las
fuentes consultadas por este periódico indicaron que, en algunos de los
casos pudo tener importancia en la decisión el poco peso específico que
consideran que tienen actualmente los que se encargaron de distribuir
las instrucciones.
También se mostraron molestos por el hecho de que en esta ocasión, la
dirección etarra no haya tenido en cuenta la opinión de los propios
internos.
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ETA
habla de «quiebra» y de «fracaso» en su «frente carcelario» |
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La
organización terrorista ETA es consciente de que, poco a poco, está
perdiendo a su colectivo de presos, que los reclusos, cada vez, se
alejan más de sus postulados.
Este
hecho ha quedado de manifiesto en diversa documentación intervenida
a la organización terrorista durante los últimos meses en territorio
francés. Según explicaron fuentes de la lucha antiterrorista, en
algunos de estos documentos se habla claramente de la «quiebra en el
frente carcelario». En otros documentos internos se habla también de
«fracaso» en la estrategia que la organización terrorista ETA ha
diseñado para que el colectivo de presos no se fragmente en mil
pedazos.
Sin
embargo, los presos, cada vez están más separados de las directrices
de ETA. Los últimos golpes policiales y la presión judicial sobre
todo el entramado etarra también ha llegado al interior de las
cárceles. Tan es así que donde primero han sentido los efectos ha
sido en el bolsillo. Los presos han sufrido un fuerte recorte de los
ingresos que, mensualmente, percibían del entorno de ETA. Pero es
que además, durante los últimos meses no han recibido ni una sola
noticia positiva para sus intereses. Además, se han comenzado ya a
aplicar las nuevas medidas del Código Penal que prácticamente
impiden a los presos de la organización terrorista acceder al
régimen abierto.
Todos
estos elementos han provocado aún más el resquebrajamiento de la
firmeza de los etarras, según explicaron a este periódico fuentes de
la lucha antiterrorista. Ya durante los últimos años, los mensajes
de pesimismo enviados por los reclusos a sus dirigentes han sido
constantes y así lo han podido detectar las Fuerzas y Cuerpos de la
Seguridad del Estado en la documentación que se le iba interviniendo
a la organización terrorista en las diferentes operaciones
policiales.
Este
pesimismo también se hacía visible entre los familiares de los
internos. Así, los expertos están cada vez más convencidos de que el
frente de las cárceles, tan importante para ETA, está prácticamente
ganado. |
Tradicionalmente, antes de tomar en consideración movilizaciones en las
cárceles, la organización terrorista intenta conocer la opinión de
sus reclusos. En esta ocasión, la consulta previa no existió, y eso
aumentó el malestar entre los presos.
Fuente: El Mundo
09/11/2003
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