Seguridad
de la Información y Protección de
Datos
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Sancionan a 11
telefonistas por curiosear datos de Doña Letizia
Una
empresa filial de Telefónica ha abierto expediente de suspensión
de empleo y sueldo a 11 empleadas de su sede sevillana bajo la acusación
de haber entrado simultáneamente y sin ninguna causa justificada en el
archivo de datos de Letizia Ortiz durante los días siguientes al anuncio
de su compromiso con el Príncipe de Asturias, el pasado 1 de noviembre.
Según
admiten el portavoz del Departamento de Comunicaciones de Atento y
fuentes de la sección sindical de UGT-Sevilla en Telefónica, las 11
trabajadoras accedieron a través de sus ordenadores a los datos
personales de Letizia Ortiz, entre los que figuran (directamente o a
través de enlaces) su dirección, teléfono, DNI, edad, números de cuentas
bancarias, cantidades pagadas en los últimos meses e incluso los números
que han emitido o recibido llamadas al usuario en cuestión.
Los
datos de la periodista que aparecieron en la pantalla son similares a
los de cualquier usuario de Telefónica. Esta información llega a la
empresa cuando una persona, física o jurídica, suscribe un contrato y
puede ser utilizada por los operadores de varios departamentos para
realizar consultas y gestiones. Atento se encarga de ponerse en contacto
con los clientes de Telefónica para informarles sobre promociones y
cambios de aparatos o líneas y para detallarles las facturas.
El
responsable de Relaciones Externas de Atento asegura que «la empresa ha
actuado como debía, para proteger los datos de un cliente, y hubiera
hecho lo mismo con cualquier otro ciudadano».
Añade que su actuación está al margen del nuevo papel monárquico de la
clienta: «Simplemente tratamos de velar por el escrupuloso respeto a la
normativa interna sobre protección de datos, que impide acceder a la
ficha de cualquier cliente si no es para realizar una gestión concreta»,
aunque admite que, en este caso concreto, se trataba de la futura Reina
de España.
La
dirección de Atento detectó que en los días siguientes al anuncio del
compromiso hasta 11 operadoras entraron en la ficha de la periodista sin
motivo aparente. El rastro informático que dejan estas entradas permitió
establecer que las consultas no correspondían a ninguna solicitud o
pregunta realizada por la cliente, ni a ningún aviso que Atento
necesitara transmitirle. Para la empresa ha quedado demostrado que las
trabajadoras entraron «para curiosear, para divertirse».
El
portavoz de la compañía confirma, defiende y justifica la sanción.
Precisa que la empresa hace la salvedad de «no despedirlas», sino que la
actuación emprendida hasta el momento es la apertura de expediente de
suspensión de empleo y sueldo como medida disciplinaria ante la
violación de una norma que consideran fundamental.
«Una
chiquillada»
Representantes de las secciones sindicales califican como «una
chiquillada, una travesura» el comportamiento de las trabajadoras
-de entre 20 y 40 años- sancionadas y destacan que «en ningún momento se
ha hecho utilización alguna de esos datos, es evidente que no ha mediado
mala fe, como mucho puede que hayan leído alguna información en el
ordenador, nada más».
Una
de las trabajadoras más veteranas de la empresa -que prefiere ocultar su
nombre por temor a represalias- opina que sus compañeras «han cometido
un error», aunque considera que «la reacción de la empresa ha sido más
severa por tratarse de quién se trata».
«Todas
aquí hemos escuchado bromas aisladas de alguna compañera joven que ha
entrado en el ordenador a mirar el teléfono de algún futbolista o algún
actor, se le ha reprendido por su actitud y ahí ha quedado la cosa»,
explica. «Nunca se ha rastreado su nombre, ni se le ha sancionado...
otra cosa sería que algún dato se utilizara para algo, para hacer una
llamada particular al cliente o para hacer pública esa información. Eso
sería gravísimo e intolerable».
Otra
de las empleadas -que conoce el testimonio directo de las afectadas-
asegura que el caso es un episodio anecdótico: «Una compañera entró en
el archivo e hizo comentarios en voz alta, otras cuantas se
arremolinaron en la pantalla e incluso hablaron de la posibilidad de
introducir algún mensaje de felicitación en su fichero, todo en broma.
Luego regresaron a sus mesas y entraron también. El sistema informático
obliga a introducir una clave cuando se accede, por lo que la empresa ha
sabido quiénes abrieron esa página. Ha sido una travesura inconsciente
que, por desgracia, les va a salir cara».
Fuente: El Mundo
15/11/2003
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