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Martes 25 de noviembre de 2003


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

Francia condena a la antigua cúpula de la petrolera Elf por malversación

El tribunal de París envía a prisión a 13 personas por el escándalo del gigante industrial

 

El Tribunal Correccional de París condenó ayer a 30 personas por la malversación de 305 millones de euros en la petrolera Elf-Aquitaine, cuando era el primer grupo industrial de Francia, y a su principal ejecutivo, Loïk Le Floch-Prigent, lo había nombrado el presidente François Mitterrand. La sentencia considera indirectamente perjudicados a "todos los ciudadanos franceses", dada la naturaleza pública de Elf. Además de dictar 13 penas de cárcel, reparte entre ellos y los demás inculpados multas por valor de 19 millones de euros y les condena a pagar más de 100 millones en indemnizaciones a Total, heredera de Elf. Los sentenciados tienen derecho a apelar, pero el fallo de ayer es firme. Hasta el punto de que dos de los ex directivos que permanecían libres, André Tarallo, de 76 años, y Alain Guillon, de 61, fueron arrestados en la misma sala de audiencia y conducidos a prisión, tras recaer sobre ellos penas de cuatro y tres años de cárcel, respectivamente. Terminan así ocho años de investigaciones conducidas principalmente por la juez Eva Joly, que valieron a ésta campañas y amenazas hasta hacerle renunciar a su puesto de magistrado y "refugiarse" en Noruega, su país natal.

El tribunal de París describe un sistema de desvío de fondos "cuidadosamente planificado, organizado y ejecutado" en la entonces empresa pública. "La importancia de los hechos, la multiplicación de las infracciones, su reiteración en varios años, la enormidad del perjuicio y la naturaleza de la sociedad justifica el pronunciamiento de duras penas contra los principales directivos", afirman los jueces.

Origen de la malversación

Loïk Le Floch-Prigent, de 60 años, ha sido condenado a cinco de prisión en firme y al pago de 375.000 euros. Esa condena se añade a otra de 30 meses por un fleco del mismo caso, juzgado por separado. El entonces presidente de Elf no sólo omitió el deber de supervisar una gestión cuidadosa, "sino que estuvo, personalmente, en el origen de la mayor parte de las malversaciones cometidas en perjuicio de la compañía petrolera francesa", según el tribunal.

Antes del proceso, el ex presidente de Elf publicó un libro plagado de insinuaciones sobre altas implicaciones políticas en Francia y en otros países, afirmando que todo el caso había sido "un asunto de Estado". En el juicio no aportó ninguna prueba, salvo la aseveración de que cumplió órdenes del ex presidente de la República François Mitterrand. Sólo reconoció haber dedicado algún dinero a renovar su vivienda en uno de los barrios más elegantes de la capital y señaló que cinco millones fueron a partidos políticos, sin concretar.

Su principal colaborador, Alfred Sirven, de 76 años, ha sido condenado a otros cinco de prisión, así como a pagar un millón de euros. La sentencia le considera "cómplice y sobre todo encubridor, abriendo múltiples cuentas bancarias ocultas destinadas a recibir los fondos desviados en perjuicio de Elf". Sirven permaneció fugado tres años hasta que fue localizado en Filipinas en febrero de 2001, en una peripecia digna de la protagonizada en su día por el ex director de la Guardia Civil Luis Roldán. En el juicio, Sirven reconoció haberse apropiado de seis millones, una pequeña fracción de la suma que circuló por sus cuentas.

El tercer personaje en importancia, André Tarallo, fue "cómplice" del ex presidente de la empresa y además se lucró del sistema establecido, "en lugar de oponerse a las desviaciones" provocadas por sus máximos jefes, según el tribunal. A diferencia del máximo responsable, que arribó a Elf de la mano del presidente de la República, Tarallo llevaba ya una veintena de años en la compañía "y se descarrió al final de su carrera, tras la llegada de Loïk Le Floch-Prigent a la cabeza de la empresa", escriben los jueces.

Tarallo era conocido como señor África por las relaciones establecidas con jefes de Estado de ese continente. Durante el juicio intentó justificar las cuentas de que disponía en Suiza con el argumento de que estaban destinadas a comprar un apartamento de 400 metros cuadrados en París para el jefe del Estado gabonés, Omar Bongo, y a instalar una fundación franco-africana en Córcega. El tribunal lo ha condenado a cuatro años de privación de libertad y a pagar dos millones de euros.

Elf-Aquitaine fue privatizada en 1994 por el Gobierno de Edouard Balladur, tras ganar las elecciones celebradas el año anterior. Tras un complejo proceso de fusiones, Elf pasó a formar parte del grupo TotalFinaElf. Recientemente, la dirección de este conglomerado eliminó de su denominación la referencia a Elf, lo que borrará en su futuro el rastro de la empresa por la que llegó el escándalo.

Pena mínima para el español Daniel de Busturia

Uno de los flecos del caso Elf se refiere a las irregularidades cometidas en la compra de la refinera española Ertoil, adquirida por Elf a principios de los años noventa por 264,45 milones de euros a través de una red de intermediarios. El único español condenado es el empresario Daniel de Busturia Gimeno, sentenciado a nueve meses de prisión, exentos de cumplimiento (no tiene que pisar la cárcel), y a una multa de 100.000 euros. Busturia, entonces representante de Elf en España, actuó como cabeza visible de la empresa en la adquisición de Ertoil. El empresario bilbaíno, antiguo técnico comercial del Estado, ha sostenido siempre que se limitó a cobrar correctamente sus "honorarios". Tiene derecho a apelar la condena.

Daniel de Busturia participó como asesor de Elf Aquitaine y del presidente de ésta en las compras de acciones de la Compañía Española de Petróleos (Cepsa), de la que era consejero, y de Ertoil, una petrolera pequeña que pertenecía al grupo Ercros y que acabó en manos de Cepsa tras la intervención de Elf. En Ercros, dominada en ese momento por Javier de la Rosa y el grupo KIO, trabajaba entonces como director general el actual candidato a presidir la Generalitat de Catalunya por el Partido Popular, Josep Piqué.

El fallo declara a Busturia, que ayer volvió de París tras escuchar el auto del tribunal,culpable de haber intervenido en la fijación de un precio demasiado alto en la compra del 20% de Cepsa por parte de Elf. Es el único caso de los ocho en los que estaba imputado por el que recibe condena, lo que le ha hace sentirse "satisfecho", según declaró por telefóno a este periódico desde el aeropuerto de la capital francesa. Entre los siete casos de los que ha salido absuelto figura la compra de Ertoil. Busturia se queja ahora de haber sido acusado veladamente de intervenir en operaciones de intermediación en las que se implicaba a otras personas en pagos políticos.

Otro de sus argumentos es que aquella operación por la que fue condenado se realizó a cuatro euros por acción y ahora el título de Cepsa se valora a 28 euros en la oferta pública de adquisición (OPA) lanzada por el Banco Santander contra los intereses de TotalFinaElf (empresa fruto de la fusión de las compañías francesas Total y Elf y la belga Fina).

 

Editorial: Los misterios de Elf

El último juicio de la saga Elf-Aquitaine se ha cerrado con las mayores condenas en Francia por corrupción, pero dejando a oscuras muchos de los secretos políticos que rodean la actividad de la petrolera en los últimos años de la presidencia de François Mitterrand, a principios de los noventa. El Tribunal Correccional de París, en una sentencia contra la que cabe recurso, ha mandado a 13 personas a la cárcel, y condenado a otras 17 a multas por malversación de 305 millones de euros, que el fiscal calificó de "pillaje", a través de cuentas ocultas en el extranjero y otras prácticas de una empresa entonces pública y hoy ya privatizada.

Es todo un sistema el que ha quedado salpicado. El entonces presidente del Constitucional, Roland Dumas, tuvo que dimitir tras conocerse un escandaloso intercambio de regalos cuando era titular de Exteriores con su amante, Christine Deviers-Décours, que trabajaba para Elf y que contribuyó al escándalo con su libro de memorias La puta de la República. Aunque primero fue condenado, luego salió absuelto.

Pero el último veredicto no habla de política, sino que se limita a condenar a la cúpula de la empresa, empezando por sus tres principales dirigentes: su presidente de entonces, Loick Le Floch-Prigent; André Tarallo, ex monsieur África de Elf por su conocida relación y actuación con diversos dirigentes africanos, y el ex número dos de la empresa, Alfred Sirven, que prometió revelaciones que "harían caer diez veces a la República", pero que se han quedado en nada.

Todos ellos, y otros dirigentes e intermediarios, incluido de refilón el español Daniel de Busturia, han protagonizado un caso de una amplitud sin precedentes que pone de relieve no sólo una preocupante corrupción interna en Francia, sino también una política africana dictada por el más crudo interés. Los principales responsables han sido condenados gracias al tesón de tres jueces que se han sucedido en la instrucción de un caso digno de las mejores y más rocambolescas novelas.

Fuente: El País
14/11/2003

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