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Jueves 16 de octubre de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

El CNI reclutará 300 agentes secretos para luchar contra el terrorismo internacional

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) reclutará 300 agentes secretos para luchar contra el terrorismo internacional e infiltrarse en sus redes, como el trabajo abnegado y silencioso que realizaba José Antonio Bernal, asesinado el pasado jueves en Bagdad. La petición de Jorge Dezcallar, jefe del espionaje español, de contar con más medios económicos ha sido atendida por el Gobierno, que ha incrementado un 17 por ciento el presupuesto para 2004. El CNI ha multiplicado por cinco los fondos que tenía el antiguo Cesid.

 

Disponer de un servicio de inteligencia moderno, acorde con el papel que España quiere desempeñar en el concierto internacional, exige fondos suficientes para reclutar agentes y acceder a la última tecnología de espionaje. Esta ha sido la preocupación constante de Jorge Dezcallar, desde que en mayo de 2002 fue nombrado director del CNI.

En este tiempo no ha perdido ocasión de reivindicar un presupuesto mayor. La última vez, con motivo de su comparecencia ante la Comisión de Gastos Reservados del Congreso de los Diputados, el pasado 4 de septiembre, para informar del grado de cumplimiento de los objetivos marcados por el Gobierno.

Prueba de fuego

La prueba de fuego sobre la necesidad de incrementar el número de agentes en las zonas calientes del mundo ha sido el fiasco sobre las armas de destrucción masiva de Sadam Husein, de las que no hay rastro alguno seis meses después de la caída del dictador: "Necesitamos dedicar mayores recursos para obtener información propia y no depender de la que nos facilitan nuestros aliados", explican fuentes cercanas al servicio de inteligencia.

A medida que pasan las semanas en la avenida del Padre Huidobro de Madrid, sede del CNI, tienen la certeza de que los servicios secretos norteamericanos y británicos albergaban serias dudas sobre la existencia de las armas químicas y bacteriológicas. Los informes fueron "maquillados" en Washington y Londres por exigencias políticas para justificar la intervención militar.

El CNI trata de evitar que se repitan este tipo de situaciones o que el Gobierno no disponga de información suficiente sobre los riesgos que corren los funcionarios españoles en escenarios de crisis y las tropas destacadas en misiones internacionales, como ahora con la guerrilla iraquí.

Persiste la duda de que si hubiese habido una mayor colaboración por parte de las agencias de espionaje aliadas en Iraq, probablemente, no se habría llegado al estado de indefensión de los agentes españoles que operan en este convulso país.

El análisis de Dezcallar y su equipo, según las fuentes, "es tan simple como brillante": España no puede competir con los servicios de EE UU o Gran Bretaña en medios tecnológicos (satélites¬espía, red global para interceptar las comunicaciones, etc), pero en algo en lo que todos partimos del mismo punto es en la figura del espía tradicional.

"Los españoles nos movemos con total soltura en todo el mundo árabe, en Iberoamérica, en gran parte de África, cada vez más en Asia y, por supuesto, en Europa. Los americanos, por el contrario, cada vez generan mayor desconfianza, sobre todo en determinados países. ¿Por qué no sacar el máximo provecho de esta situación?", apuntan.

Con esta filosofía, el CNI se propone potenciar la información obtenida a partir de fuentes humanas. Reclutará a medio plazo cerca de 300 agentes secretos y analistas para las áreas de contraterrorismo e inteligencia exterior. En la actualidad, el 70 por ciento de los cerca de dos mil funcionarios que integran el Centro están destinados en la sede de Madrid, el 20 por ciento en las delegaciones repartidas por la geografía española y sólo el 10 por ciento en el extranjero.

El CNI heredó del antiguo Cesid un presupuesto anual de 35 millones de euros, que en apenas tres años ha multiplicado casi por cinco, hasta los 161,952 millones para 2004. De esta cantidad, las partidas con un incremento mayor son las de personal, que crece en 11 millones de euros y se sitúa en 95,303 millones; y la de gastos reservados, que asciende a 16,658 millones.

Fuente: La Razón
14.10.03

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* El 11-S fue posible por los fallos de los servicios de Inteligencia de EE.UU (28.07)

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