Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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El CNI reclutará 300 agentes secretos para
luchar contra el terrorismo internacional
El Centro
Nacional de Inteligencia (CNI) reclutará 300 agentes secretos para
luchar contra el terrorismo internacional e infiltrarse en sus redes,
como el trabajo abnegado y silencioso que realizaba José Antonio
Bernal, asesinado el pasado jueves en Bagdad. La petición de Jorge
Dezcallar, jefe del espionaje español, de contar con más medios
económicos ha sido atendida por el Gobierno, que ha incrementado un 17
por ciento el presupuesto para 2004. El CNI ha multiplicado por cinco
los fondos que tenía el antiguo Cesid.
Disponer de un
servicio de inteligencia moderno, acorde con el papel que España quiere
desempeñar en el concierto internacional, exige fondos suficientes para
reclutar agentes y acceder a la última tecnología de espionaje. Esta ha
sido la preocupación constante de Jorge Dezcallar, desde que en mayo de
2002 fue nombrado director del CNI.
En este tiempo no
ha perdido ocasión de reivindicar un presupuesto mayor. La última vez,
con motivo de su comparecencia ante la Comisión de Gastos Reservados del
Congreso de los Diputados, el pasado 4 de septiembre, para informar del
grado de cumplimiento de los objetivos marcados por el Gobierno.
Prueba de fuego
La prueba de fuego sobre la necesidad de
incrementar el número de agentes en las zonas calientes del mundo ha
sido el fiasco sobre las armas de destrucción masiva de Sadam Husein,
de las que no hay rastro alguno seis meses después de la caída del
dictador: "Necesitamos dedicar mayores recursos para obtener información
propia y no depender de la que nos facilitan nuestros aliados", explican
fuentes cercanas al servicio de inteligencia.
A medida que pasan las semanas en la avenida
del Padre Huidobro de Madrid, sede del CNI, tienen la certeza de que los
servicios secretos norteamericanos y británicos albergaban serias dudas
sobre la existencia de las armas químicas y bacteriológicas. Los
informes fueron "maquillados" en Washington y Londres por exigencias
políticas para justificar la intervención militar.
El CNI trata de evitar que se repitan este
tipo de situaciones o que el Gobierno no disponga de información
suficiente sobre los riesgos que corren los funcionarios españoles en
escenarios de crisis y las tropas destacadas en misiones
internacionales, como ahora con la guerrilla iraquí.
Persiste la duda de que si hubiese habido una
mayor colaboración por parte de las agencias de espionaje aliadas en
Iraq, probablemente, no se habría llegado al estado de indefensión de
los agentes españoles que operan en este convulso país.
El análisis de Dezcallar y su equipo, según las
fuentes, "es tan simple como brillante": España no puede competir con
los servicios de EE UU o Gran Bretaña en medios tecnológicos (satélites¬espía,
red global para interceptar las comunicaciones, etc), pero en algo en lo
que todos partimos del mismo punto es en la figura del espía
tradicional.
"Los españoles nos movemos con total soltura en
todo el mundo árabe, en Iberoamérica, en gran parte de África, cada vez
más en Asia y, por supuesto, en Europa. Los americanos, por el
contrario, cada vez generan mayor desconfianza, sobre todo en
determinados países. ¿Por qué no sacar el máximo provecho de esta
situación?", apuntan.
Con esta filosofía, el CNI se propone
potenciar la información obtenida a partir de fuentes humanas.
Reclutará a medio plazo cerca de 300 agentes secretos y analistas para
las áreas de contraterrorismo e inteligencia exterior. En la actualidad,
el 70 por ciento de los cerca de dos mil funcionarios que integran el
Centro están destinados en la sede de Madrid, el 20 por ciento en las
delegaciones repartidas por la geografía española y sólo el 10 por
ciento en el extranjero.
El CNI heredó del antiguo Cesid un
presupuesto anual de 35 millones de euros, que en apenas tres años
ha multiplicado casi por cinco, hasta los 161,952 millones para 2004. De
esta cantidad, las partidas con un incremento mayor son las de personal,
que crece en 11 millones de euros y se sitúa en 95,303 millones; y la de
gastos reservados, que asciende a 16,658 millones.
Fuente: La Razón
14.10.03
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