Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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España ofrece 2.200
soldados a la nueva fuerza antiterrorista de la Alianza Atlántica
Asume el mando
naval con el 'Castilla' y el 'Príncipe de Asturias' y es el país que más
aporta a la flamante unidad de intervención de la OTAN
España
ha realizado la mayor oferta de tropas de todos los países aliados a la
nueva Fuerza de Reacción Rápida de la OTAN (NRF), que el Pentágono
denomina «fuerza antiterrorista».
La
NRF quedó constituida ayer y está a disposición de la Alianza para
operaciones de combate en cualquier parte del mundo, con prioridad en la
lucha contra el terrorismo y contra las armas de destrucción masiva.
También realizará operaciones de rescate o intervenciones rápidas en
países en crisis.
El
Ministerio de Defensa ha ofrecido hasta 2.200 efectivos al primer
paquete de fuerzas de la NRF, lo que supone la mayor aportación de todos
los países miembros, que suman en total 9.000 soldados.
La
razón, según fuentes militares, reside en que España ha querido jugar
fuerte para lograr asumir el mando naval. Y para ello, la OTAN ha
exigido que realizara una fuerte aportación de buques con sus
respectivos contingentes. La principal contribución española es el
buque de asalto anfibio Castilla, que tiene certificación de cuartel
general marítimo de la Alianza. El comandante actual es el
vicealmirante español Fernando Armada.
El
Castilla ostentará el mando marítimo en las operaciones que se realicen
en el primer periodo de la nueva fuerza, que expira en julio de 2004.
Estados Unidos ha exigido a España, como al resto de aliados, que las
aportaciones sean reales y que no puedan ofrecerse al mismo tiempo a la
nueva fuerza de reacción rápida de la Unión Europea. «No puede ser un
Ejército de papel, sino real», afirmó la semana pasada el secretario
de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, a todos sus homólogos aliados en la
reunión de la Alianza Atlántica en Colorado Springs (EEUU).
La
oferta española afecta a los tres ejércitos y supone ponerlos a
disposición del general estadounidense James Jones, responsable supremo
de las fuerzas aliadas en Europa y de la NRF, para futuras operaciones,
previa aprobación del Consejo Atlántico. En él las decisiones se toman
por unanimidad, por lo que España dispone de un teórico derecho de veto.
Según
un comunicado oficial del Ministerio de Defensa, la contribución
española es la siguiente:
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Armada |
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Además del Castilla como buque de mando, el Estado Mayor de la
Defensa ha ofrecido a la OTAN el portaaeronaves Príncipe de Asturias
y su unidad aérea embarcada, compuesta de cazabombarderos de
despegue vertical/corto Harrier y helicópteros. También una fuerza
de desembarco combinada hispano-italiana y otras unidades navales
(ver gráfico adjunto). El Ministerio de Defensa no aclara si la
fragata aportada será una de las nuevas F-100, que constituyen un
mini escudo antimisiles. Según el jefe del Estado Mayor de la
Armada, el primer modelo en servicio, la Alvaro de Bazán, ha
participado en unos ejercicios con media docena de buques militares
de EEUU y «fue la primera en detectar un misil enemigo en el
simulacro». |
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Tierra |
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Aportará una compañía del Mando de Operaciones Especiales (MOE), más
conocidos como boinas verdes. Fueron los que intervinieron en
Perejil.
También contribuye con dos equipos de operaciones psicológicas
PSYOPS. |
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Aire |
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Ejército español del Aire participará en el Componente Aéreo de la
NRF con una presencia constante, según el Ministerio de Defensa. En
su contribución destaca un escuadrón de aviones F-18. Hasta la
entrada en servicio de los nuevos Eurofigther, los F-18 constituyen
los cazabombarderos más preciados de las fuerzas aéreas españolas y
ya han servido en los bombardeos de la OTAN en los Balcanes.
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El
futuro
La NRF irá
agrupando fuerzas en periodos rotatorios y el Ministerio de Defensa
asegura que, en el quinto turno (de julio a diciembre de 2005), el
llamado Cuartel General de Alta Disponibilidad de Bétera (Valencia) se
hará cargo del mando terrestre, que en este primer turno desempeña
Turquía.
Con
ella, España hará una fuerte aportación de tropas terrestres superior
a los 2.000 efectivos, incluidas unidades de guerra contra armas
nucleares, biológicas y químicas (NBQ).
La
estrategia española es hacer apuestas fuertes en cada turno para
conseguir mandos visibles en la nueva fuerza.
En
el contingente inicial constituido ayer, el siguiente país en número de
efectivos es Francia, con 1.700, lo que, según declaró a este diario el
jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Francia, Henri Bentegeat,
prueba que su concepción de la Europa de la Defensa, «la Unión
Europea y la OTAN no son incompatibles». Jones presidió ayer la
ceremonia de constitución de la fuerza en el cuartel general de Brunssum
(Holanda) y, según Reuters, justificó la escasa aportación de EEUU por
el esfuerzo que está realizando en Irak, pero subrayó que, con todo,
será importante desde el punto de vista tecnológico.
EEUU
aportará 300 efectivos y Reino Unido, 700. El máximo responsable de
operaciones de la fuerza será el británico Sir Jack Deverell, que afirmó
que desde ayer «se podrá intervenir en cualquier crisis», según
informa Efe.
Según el Ministerio español de Defensa, «la misión de la NRF será el
despliegue rápido en cualquier lugar, tanto con fines disuasorios, como
para ejecutar operaciones definidas en el artículo 5 del Tratado del
Atlántico Norte, relativo a la defensa colectiva, o a operaciones no
incluidas en dicho artículo, como las de gestión de crisis,
estabilización, mantenimiento de paz, etcétera, normalmente como fuerza
inicial».
EEUU
fue el promotor de la creación de esta nueva fuerza aliada tras los
atentados del 11 de Septiembre. Rumsfeld defendió que si la OTAN no
se dotaba de una fuerza rápida para poder ser desplegada en cinco días
en escenarios como Afganistán, la Alianza Atlántica perdería sentido de
existencia en el mundo moderno.
El
jefe del Ejército francés, que se encuentra de visita en Madrid, afirmó
a EL MUNDO que, actualmente, «no tiene sentido que la OTAN asuma el
papel de asegurar la estabilización de Irak».
No
será por tanto el territorio iraquí el bautismo de fuego de la nueva
fuerza. En la Alianza creen que su dimensión ideal será de 20.000
efectivos en el futuro y que no estará plenamente operativa con esa
capacidad hasta 2006.
Como
primeras misiones, se piensa más bien en operaciones de intervención
rápida en escenarios de menor dimensión, como las realizadas este verano
en Liberia por los marines de EEUU.
«La
nueva Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF) es una nueva, innovadora e
importante capacidad militar para la Alianza, así como una evidencia más
de su proceso de transformación para afrontar las nuevas amenazas del
terrorismo global», se felicitó ayer el embajador de EEUU ante la
OTAN, Nicholas Burns.
Burns agregó que «ofrecerá a la OTAN la capacidad única, inédita hasta
ahora, para reaccionar con decisión y firmeza y responder a cualquier
crisis que amenace a los países miembros».
Fuente: El Mundo
16/10/2003
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