Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
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AENA obliga a las
empresas de seguridad a cubrir riesgos ilimitados por atentados.
La
empresa pública les exige por vez primera un seguro por "guerra,
terrorismo y similares"
La
empresa pública Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) obliga a
las empresas de seguridad privada a asumir una responsabilidad ilimitada
por riesgos de "guerra, terrorismo y similares". Una condición nueva
en los concursos de seguridad para los aeropuertos que traslada a las
compañías de seguridad la responsabilidad civil en casos de atentados,
después de los trágicos sucesos del 11 de septiembre de 2001. Las
compañías están dispuestas a suscribir una póliza de 120 millones de
euros, que es el mínimo exigido por AENA, pero a partir de esa cantidad
han decidido plantarse. Se trata del contrato estrella del sector por el
que las empresas de seguridad compiten para ofrecer sus servicios
durante un periodo de cuatro años a todos los aeropuertos españoles. El
próximo 20 de noviembre concluye el plazo de presentación de ofertas, y
pese a los 74,3 millones de euros anuales que hay en juego, las grandes
compañías no están dispuestas a acudir, según manifiestan fuentes del
sector, entre las que figuran firmas como Securitas, Prosegur, Prosesa,
Vinsa, Segur Ibérica, Imán y Cess.
Para
este concurso, la empresa pública AENA ha incluido una nueva cláusula
sobre responsabilidad civil "por daños materiales y/o personales como
consecuencia de riesgos de Guerra y Terrorismo y similares" que ha
sorprendido a las empresas. Esta novedosa exigencia se sustenta en la
inseguridad surgida tras los atentados terroristas de Nueva York y
Washington del 11 de septiembre de 2001. Esas acciones terroristas han
multiplicado por cuatro el coste de los seguros relacionados con la
aviación.
El
valor mínimo de las pólizas que deben suscribir las compañías de
seguridad que opten al concurso es de 120 millones de euros en el caso
de los aeropuertos de primera categoría para cubrir los daños por
atentados, según las condiciones de AENA. Esta cantidad se reduce hasta
90 millones para los de segunda y a 50 millones para los de tercera.
Estas categorías se otorgan en función del número de pasajeros que
anualmente transitan por los aeropuertos. El contrato se reparte entre
distintas empresas y no queda encomendada la seguridad de los
aeropuertos a una sola.
Fuentes de AENA han confirmado la inclusión, por primera vez, de esta
cláusula. "Exigimos ese mínimo para que puedan afrontar sus
responsabilidades en caso de un acto terrorista. Además, aunque no
estableciésemos ninguna cláusula un juez podría exigir estas
responsabilidades a las compañías, y estarían en la misma situación".
No obstante, AENA ya cuenta, según esas fuentes, con una póliza de 1.000
millones de euros para casos de terrorismo. Por lo tanto, la exigencia
que ahora pide a las compañías de seguridad abundan en ese sentido.
Nuevas
funciones
Hasta la
fecha es el Estado el que cubre los costes de un atentado terrorista.
Las compañías han venido cubriendo riesgos de "responsabilidad en
daños materiales o personales derivados de su actividad o de la
circulación de vehículos dentro de la zona restringida del aeropuerto",
tal como se recoge en el anterior concurso. En ningún caso se les exigía
una responsabilidad civil específica por actos de terrorismo.
Además, han asumido nuevas responsabilidades desde enero de este año con
la aprobación del reglamento comunitario sobre empresas de seguridad el
pasado diciembre. Por ejemplo, se les han delegado nuevas funciones y se
les hace responsables de la seguridad de la bodega de la aeronave,
misión que antes compartían con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del
Estado.
Las
compañías de seguridad entienden que se trata de una responsabilidad
ilimitada por cuanto que, a diferencia de lo que ocurre en otros países
europeos, no se establece en el concurso la actuación subsidiaria de
AENA o del propio Estado cuando el siniestro supere los 120 millones de
euros exigidos en la póliza.
Desde el sector de empresas de seguridad apuntan que se han solicitado
informes jurídicos sobre esta responsabilidad ilimitada en casos de
terrorismo o guerra y sus asesores les recomiendan que no acudan al
concurso. "Un siniestro grave podría suponer la descapitalización de
la empresa. Por ejemplo, si se produjese un atentado terrorista similar
al del 11 de septiembre y se nos declarase responsables pondríamos en
peligro el patrimonio de toda la compañía", explica un responsable
de una de las principales compañías de seguridad que operan en España.
"Por ello, preferimos no acudir al concurso y no arriesgarnos a hundir
nuestras empresas".
Fuente: El País
23/10/2003