Seguridad Pública y Protección Civil
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Una familia estuvo
retenida 6 horas a punta de metralleta por unos encapuchados que buscaban
droga
Unos encapuchados
entraron en un piso de Vallecas, maniataron a niños y adultos, y
torturaron y apuñalaron al dueño. Buscaban droga, pero se equivocaron de
dirección

Una familia de
Vallecas vivió el pasado domingo por la tarde un tormento de seis horas
cuando entraron a su casa un grupo de cuatro encapuchados blandiendo
metralletas en sus manos. "Buscamos la cosa (se referían a droga).
Todos al suelo que os vamos a matar", gritaron mientras apuntaban a
varias cabezas. Golpearon a los moradores, les ataron de pies y manos, y
no dudaron en hacer lo mismo con los niños, según la policía.
Los delincuentes
pasaron más de seis horas dentro de la casa. Revolvieron todo,
torturaron a los inquilinos y amenazaron a los más pequeños. Toda una
tarde de sufrimientos y martirio para terminar entendiendo que se habían
equivocado. Finalmente, los encapuchados huyeron dejando un rastro de
sangre.
La policía sospecha
que los agresores entraron en la casa por error en busca de sustancias
estupefacientes, posiblemente cocaína. "Recibieron un chivatazo y se
equivocaron", asegura un responsable policial.
Acuden a la casa dos
matrimonios más con un niño cada uno. Uno de los moradores sale de
la casa. Cierra la puerta y se encuentra con un hombre enmascarado que
le encañona con un subfusil. "Media vuelta y para dentro", le dicen. Le
obligan a llamar y al abrir la puerta entran en la casa cuatro
enmascarados. Comienza la pesadilla.
Los delincuentes,
que hablan en perfecto castellano, van armados con pistolas, navajas y
metralletas. Apuntan a los moradores y gritan: "¿Dónde está la cosa,
dónde?". Dentro del piso se encuentran los dueños de la casa y dos
parejas de invitados, una con un bebé de 10 meses y otra con una niña de
cinco años.
En la casa reina
el nerviosismo. La cara de los más mayores es de verdadero terror. Las
madres tiemblan cuando se llevan a los dos menores a otra habitación.
En el salón, dos
de los encapuchados apuntan y amenazan a los adultos. "Al que se mueva
le vuelo la cara", gritan. El cabeza de familia es el que más
intimidación sufre. "Dame lo que tu sabes, dámelo", le dicen. "No
tenemos nada, no sé de que nos hablas", contesta.
Avanza el reloj y
los delincuentes empiezan a intranquilizarse. Interrogan sin éxito a los
moradores. Han revuelto la casa por completo y no encuentran nada.
Entonces, deciden torturar al cabeza de familia, del que conocen a que
se dedica profesionalmente.
Uno de los
asaltantes coge una navaja y corta en la pierna del dueño de la casa.
"Si no cuentas donde esta la cosa vas a morir", dice uno de los
delincuentes. "Vais a morir todos, porque él no quiere hablar".
Son los peores
momentos de la tarde porque van rajando poco a poco la pierna del
hombre. Hasta ocho cortes le causan. La víctima resiste mientras sus
familiares llegan a llorar de impotencia. El resto de personas insisten
en que no saben nada de nada. "Era espantoso todo lo que veíamos.
Estábamos impotentes porque no nos creían", relató una de las víctimas.
Sobre las 22.30
horas los asaltantes entienden que quizás se han equivocado. Hablan
entre sí y empiezan a sospechar que pueden haber errado al apuntar el
chivatazo. Pero antes de marcharse roban la documentación y los carnés a
los adultos.
Nada más marcharse
los malhechores la familia avisa al 061. El dueño de la casa tiene
ocho cortes en la pierna. Las heridas no son profundas pero es atendido
por una ambulancia del Summa y trasladado a un centro sanitario. Su
estado de gravedad es leve.
Los agentes de
Puente de Vallecas iniciaron las primeras gestiones pero nadie de los
testigos adultos ha conseguido identificar a los encapuchados. De
acuerdo con las primeras pesquisas los asaltantes pudieron equivocarse
en la dirección que les facilitaron. Un mal chivatazo que pudo traer
consecuencias fatales.
Fuente: El Mundo
07.10.03