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Jueves 9 de octubre de 2003


Seguridad Pública y Protección Civil

Una familia estuvo retenida 6 horas a punta de metralleta por unos encapuchados que buscaban droga

Unos encapuchados entraron en un piso de Vallecas, maniataron a niños y adultos, y torturaron y apuñalaron al dueño. Buscaban droga, pero se equivocaron de dirección

Una familia de Vallecas vivió el pasado domingo por la tarde un tormento de seis horas cuando entraron a su casa un grupo de cuatro encapuchados blandiendo metralletas en sus manos. "Buscamos la cosa (se referían a droga). Todos al suelo que os vamos a matar", gritaron mientras apuntaban a varias cabezas. Golpearon a los moradores, les ataron de pies y manos, y no dudaron en hacer lo mismo con los niños, según la policía.

Los delincuentes pasaron más de seis horas dentro de la casa. Revolvieron todo, torturaron a los inquilinos y amenazaron a los más pequeños. Toda una tarde de sufrimientos y martirio para terminar entendiendo que se habían equivocado. Finalmente, los encapuchados huyeron dejando un rastro de sangre.

La policía sospecha que los agresores entraron en la casa por error en busca de sustancias estupefacientes, posiblemente cocaína. "Recibieron un chivatazo y se equivocaron", asegura un responsable policial.

Acuden a la casa dos matrimonios más con un niño cada uno. Uno de los moradores sale de la casa. Cierra la puerta y se encuentra con un hombre enmascarado que le encañona con un subfusil. "Media vuelta y para dentro", le dicen. Le obligan a llamar y al abrir la puerta entran en la casa cuatro enmascarados. Comienza la pesadilla.

Los delincuentes, que hablan en perfecto castellano, van armados con pistolas, navajas y metralletas. Apuntan a los moradores y gritan: "¿Dónde está la cosa, dónde?". Dentro del piso se encuentran los dueños de la casa y dos parejas de invitados, una con un bebé de 10 meses y otra con una niña de cinco años.

En la casa reina el nerviosismo. La cara de los más mayores es de verdadero terror. Las madres tiemblan cuando se llevan a los dos menores a otra habitación.

En el salón, dos de los encapuchados apuntan y amenazan a los adultos. "Al que se mueva le vuelo la cara", gritan. El cabeza de familia es el que más intimidación sufre. "Dame lo que tu sabes, dámelo", le dicen. "No tenemos nada, no sé de que nos hablas", contesta.

Avanza el reloj y los delincuentes empiezan a intranquilizarse. Interrogan sin éxito a los moradores. Han revuelto la casa por completo y no encuentran nada. Entonces, deciden torturar al cabeza de familia, del que conocen a que se dedica profesionalmente.

Uno de los asaltantes coge una navaja y corta en la pierna del dueño de la casa. "Si no cuentas donde esta la cosa vas a morir", dice uno de los delincuentes. "Vais a morir todos, porque él no quiere hablar".

Son los peores momentos de la tarde porque van rajando poco a poco la pierna del hombre. Hasta ocho cortes le causan. La víctima resiste mientras sus familiares llegan a llorar de impotencia. El resto de personas insisten en que no saben nada de nada. "Era espantoso todo lo que veíamos. Estábamos impotentes porque no nos creían", relató una de las víctimas.

Sobre las 22.30 horas los asaltantes entienden que quizás se han equivocado. Hablan entre sí y empiezan a sospechar que pueden haber errado al apuntar el chivatazo. Pero antes de marcharse roban la documentación y los carnés a los adultos.

Nada más marcharse los malhechores la familia avisa al 061. El dueño de la casa tiene ocho cortes en la pierna. Las heridas no son profundas pero es atendido por una ambulancia del Summa y trasladado a un centro sanitario. Su estado de gravedad es leve.

Los agentes de Puente de Vallecas iniciaron las primeras gestiones pero nadie de los testigos adultos ha conseguido identificar a los encapuchados. De acuerdo con las primeras pesquisas los asaltantes pudieron equivocarse en la dirección que les facilitaron. Un mal chivatazo que pudo traer consecuencias fatales.

 

Fuente: El Mundo
07.10.03

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