Seguridad
de la Información y Protección de
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'Blaster', 'Welchia' y 'Sobig.F'
convierten agosto en el "mes negro" de la informática
El verano es una
época propicia para la aparición de virus debido a que los "hackers"
disponen de más tiempo libre. Los expertos recomiendan invertir en
seguridad.
Cuando la
sociedad internacional aún se está recuperando de los efectos del virus
más rápido de la historia, "Sobig.F", parece que la vida del gusano aún
no ha acabado y los expertos esperan una nueva mutación aún más
peligrosa en los próximos días. La alarma, por tanto, no cesa, y es que
circular por Internet se ha convertido en las últimas semanas en una
auténtica odisea en todo el mundo. De hecho, este agosto será
recordado como el más negro -y aún no ha terminado- de la historia de la
informática.
Durante el
periodo estival, los "hackers" disponen de más tiempo para idear formas
de burlar la protección de empresas y usuarios y el resultado de tales
maquiavélicos planes no puede ser otro que el de la saturación de "bichitos"
en la Red. Lejos de mermar, la cosa empeora cada año. "El usuario está
ocioso durante el verano". Una deducción bien conocida por quien la
dice, Mario Velarde, director general de Trend Micro en España, ya que
su empresa, fabricante de antivirus, tiene que enfrentarse durante las
vacaciones a miles de estos gusanos. Pero el verano propicia estos
códigos malignos no sólo por los "hackers". El usuario doméstico también
navega más por la Red y en el ámbito empresarial, al coincidir esta
época con las vacaciones, "a pesar de que se establezcan los
pertinentes turnos en los departamentos de informática, al no contar con
el 100 por 100 del personal experto aumenta el riesgo de infección",
explica Marcos Gómez, auténtico conocedor de la materia desde su labor
como uno de los responsables del Centro de Alerta Antivirus (CAT).
Invertir en
seguridad
La solución es
complicada y tanto gobiernos como empresas privadas buscan modos de
frenar las actuales avalanchas de virus y los graves efectos económicos
que provocan. Los principales afectados son las empresas.
Transacciones económicas y comunicaciones son las primeras víctimas.
Un sólo minuto de parón en la bolsa debido a un virus es suficiente para
ocasionar pérdidas de millones de euros. En los últimos años, muchas
compañías han reaccionado a la mala situación económica reduciendo las
inversiones en tecnología, aspecto que también ha afectado a la
seguridad y que ha favorecido la expansión de muchos virus. Ante este
panorama, los expertos lo tienen claro. "Cada euro invertido en
seguridad puede tener retornos de inversión altísimos. Con un solo euro
puedes proteger miles en activos de tu empresa", opina Velarde.
Aunque el verdadero
daño económico se produce en las empresas, los particulares también
sufren las consecuencias. Como dato positivo, parece que la época en que
los virus borraban archivos y destrozaban máquinas ha pasado y ahora se
contentan con propagarse y paralizar servidores yendo a por objetivos
especializados (y que afectan a Microsoft, generalmente). Pese a esto,
un virus nunca es bueno y los especialistas insisten en su
recomendación: protección y más protección.
Agosto negro
"Blaster", su
réplica "Welchia" y, sobre todo, "Sobig.F" son los principales
responsables de este "verano negro" desde que el 11 de agosto "Blaster"
inició una rápida expansión que infectó a 570.000 ordenadores en sólo
una semana. Este virus, también conocido por "Lovsan" o "MSBlast",
desató la polémica sobre si realmente existe seguridad informática,
ya que su principio de actuación se basaba en un fallo del sistema
operativo Windows. "En cierta manera era un virus preanunciado, ya que
muchos sabían desde hace tiempo de esa vulnerabilidad de Microsoft",
sostiene Velarde. Incluso, la empresa de Bill Gates había desarrollado
un parche para solventar el problema. En cualquier caso, el "asunto
Blaster" ha hecho que expertos de todo el mundo se planteen si estas
vulnerabilidades deben hacerse públicas inmediatamente o mantenerse
secretas mientras se busca una solución ya que, al fin y al cabo, muchos
"hackers" las descubren y se aprovechan de ellas.
"Blaster",
catalogado por el Centro de Alerta Antivirus (CAT) como de "peligrosidad
extrema" por sus altos niveles de difusión y daños, también ha sido
un virus particular por el inmediato surgimiento de "Welchia" (o "Nachi"),
un gusano que contrarresta sus efectos, borra los archivos que contamina
e instala el parche habilitado por Microsoft para combatirlo. Pero el
hecho de que luche contra "Blaster" no lo hace bueno, ya que "Welchia"
bloquea las redes y su presencia en el ordenador lo desestabiliza. Al
fin y al cabo, no deja de ser un virus.
Pero el cetro de
los gusanos veraniegos se lo lleva, sin duda alguna, "Sobig.F". Cuando
los expertos aún no se habían respuesto de los demoledores efectos de "Blaster"
(que incluso llegó a entrar en la Reserva Federal de los Estados
Unidos), surge el que se considera el virus de más rápida expansión de
la historia, la sexta variante del gusano "Sobig". Detectado el 19 de
agosto, ya afecta a un total de 709.324 correos electrónicos en España,
siendo la causa del 92,2 por ciento de las infecciones informáticas
causadas en nuestro país en la última semana, según datos del CAT.
Virus de red, la
amenaza futura
Cada nuevo virus
mejora la forma de actuar de sus predecesores, de manera que consigue
violar la protección existente. "El problema que tenemos es que no
podemos crear la vacuna hasta que no vemos el virus", comenta Velarde.
Las estrategias de estas compañías deben anticiparse a lo que vendrá y
los últimos virus aportan pistas de lo que serán los gusanos del futuro.
"Los virus modernos no utilizan uno sino varios mecanismos de
infección", explica Velarde. "Blaster" o "SQL Slammer" son el
ejemplo de un patrón que se repite en los últimos casos: virus que se
extienden a través de la Red, de los puertos de los equipos, que no
utilizan métodos tradicionales como el e-mail o las carpetas
compartidas, y todo sin necesitadad de la intervención de los usuarios,
lo que les hace aún más peligrosos. Son los denominados virus de red.
Sobig.F también se cree que marcará tendencia ya que, con su generación
continuada de correos infectados, ha unido la problemática habitual de
los virus con el Spam o correos no deseados. "Esto permite aventurar que
en breve aparecerán virus-gusano destinados tanto a inundar las cuentas
de correo como a obligar a la red a gestionar un volumen de tráfico
basura tan enorme que podría afectar la calidad de sus servicios",
pronostican desde el CAT.
Además, se
observa que en los últimos tiempos son muchas las mutaciones que
aparecen de cada virus. "De ahí se concluye que resulta relativamente
fácil, una vez generado el virus, crear una mutación alterando el código
y haciéndolo más peligroso y rápido de difundir", explica Marcos Gómez.
Pero no se trata
sólo de las grandes amenazas. Miles de virus de baja intensidad aparecen
cada día. Antes, fabricar un virus era algo reservado a expertos pero
ahora, en la actual sociedad de la informática, cualquiera puede
hacerlo. "El volumen de virus va a seguir creciendo ya que hoy en día
hay herramientas, disponibles en Internet, con las que se fabrican de
forma automática", afirma Mario Velarde desde Trend Micro, que también
señala que, precisamente, esa facilidad de fabricación es la que los
hace "poco peligrosos". Los creadores de estos virus son jóvenes que
conocen los sistemas más modernos y que actúan en muchos casos por
diversión, en otros por reto y en otros como acción protesta. Mensajes
como el que ocultaba "Blaster" ("Bill Gates, ¿por qué haces que todo
esto sea posible? Deja de hacer dinero y arregla tu software") son una
muestra.
Fuente:
ABC
27.08.03
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