El nuevo armamento se cargará a los presupuestos de las dos próximas
décadas
El gasto en
armamento aprobado la semana pasada por el Gobierno, así como el ya
comprometido con el Eurofighter, las fragatas F-100 o el carro de
combate Leopardo, serán financiados en su mayor parte con el dinero que
ingresa el Estado (fundamentalmente por la vía de impuestos) y se
cargará a los presupuestos, al menos, de las próximas dos décadas.
Ello
se debe a que la mayor parte del dinero procede del presupuesto de
inversiones de Defensa, al hecho de que el Departamento tiene que
devolver las candidades adelantadas por Ciencia y Tecnología y a los
nuevos sistemas de financiación sobre los que está trabajando el
ministerio para que el plazo de pago se extienda en el tiempo; es decir,
hacerlo efectivo a lo largo de la vida útil del arma, y no en el momento
de la adquisición. Por tanto, la financiación procedente por la venta de
inmuebles supone una partida menor de este gasto. Además, parte de este
dinero se está utilizando en mejorar los cuarteles de los soldados
profesionales.
En el
Presupuesto de este año el programa de modernización del Ejército tiene
una dotación de 892 millones de euros de los que 159 millones está
previsto que los aporte la Gerencia de Infraestructuras y Equipamiento
de la Defensa por la enajenación del patrimonio militar.