El guacamayo indio se recupera gracias a la lucha contra el tráfico
ilegal de especies
En doce meses se ha
pasado de 412 ejemplares en libertad a 455. Un poco de esperanza tras
años de declive, que alcanzó su mínimo en 1988, con 170 ejemplares
El
guacamayo indio, al que en portugués se conoce como Arara azul de Lear,
es una de las aves del mundo en mayor peligro de extinción. Sólo
habita en Brasil, de donde es endémica, en el noreste del estado de
Bahía. Tras años de un alarmante declive de su población, que llegó en
1988 a sólo 170 ejemplares, parece que ésta empieza a recuperarse. Según
los datos del último censo de la especie, en el último año se ha pasado
de 412 ejemplares a 455, lo que suscita nuevas esperanzas para su
futuro. Además de estos ejemplares que viven en libertad en su medio
salvaje, otros 41 se encuentran en cautividad en diversos zoológicos y
colecciones privadas del mundo.
Estas
cifras reflejan que las campañas de conservación y de combate del
tráfico ilegal de animales están dando resultados positivos. Y es
que la principal causa del declive de ésta y otras especies animales en
Brasil es el tráfico internacional de animales. Este negocio ilícito
mueve cada año al menos 10.000 millones de dólares y tiene en Brasil uno
de sus principales centros. Precisamente, entre las especies más
buscadas por los coleccionistas está el Arara azul de Lear, que llega a
ser vendido hasta en 60.000 dólares. Un huevo de esta especie llega a
cotizarse a unos 10.000 dólares. Sin embargo, es necesario y deseable
que la población comprenda que su valor sería inestimable si este animal
permaneciera en la naturaleza.
Amenazas desde México a Argentina
Pero no
sólo en Brasil corren peligro los guacamayos. La mayoría de las 16
especies de guacamayos que existen en el mundo se encuentra en peligro
de extinción. Desde México hasta Argentina, los guacamayos son admirados
por su belleza, inteligencia, longevidad (algunos viven 70 años) y su
habilidad para imitar el discurso de los humanos. Son animales ruidosos
y sociales, que se distinguen de otros loros por su robusto pico y larga
cola, que incluso supera al cuerpo en longitud.
La
degradación ambiental y la destrucción de los bosques de una palmera
cuyos frutos son su principal alimento es otra de las grandes amenazas
que se ciernen sobre esta especie, cuyos hábitos reproductores aún son
poco conocidos. Este ave mide de 70 a 75 centímetros y pesa cerca de un
kilogramo. Se caracteriza por su pelaje azul, que en algunas partes se
torna en un poco verdáceo, y su color amarillo al lado del pico y
alrededor de los ojos. Pernocta y construye sus nidos en cavidades
presentes en paredes escarpadas, y se alimenta de los cocos de licuri (Syagrus
coronata), de los que consume una media de 350 al día. En periodos de
escasez de cocos de licuri, el guacamayo indio se decanta por el maíz.
Pero este sustento alternativo representa un problema adicional por el
riesgo que corren las araras frecuentando las parcelas de los
agricultores. Las palmeras que dan los cocos de licuri, a pesar de ser
abundantes en la región, han sido en buena parte destruidas por el
pastoreo, siendo necesarias acciones para su conservación pues está
íntimamente ligada a la supervivencia del Arara azul de Lear.