Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
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Tres empleados de una
empresa de telefonía detenidos por robar móviles de su propia empresa
Los teléfonos
móviles desaparecidos de una empresa distribuidora de Amena en una nave
del polígono de Valdemoro, Madrid. El ladrón no dejó huellas, actuó con
sigilo, desactivó la alarma sin problemas y escapó con suma facilidad.
Pero los agentes de la Guardia Civil descubrieron que los supuestos
rateros eran los propios trabajadores de la empresa, uno de ellos
vigilante de seguridad.
Dos
jóvenes urdieron el plan, junto con el vigilante de seguridad que
custodiaba las instalaciones, para conseguir beneficios con la venta de
los celulares.
Los
agentes han arrestado a I.G.M., de 23 años; y H.S.E., de 25, ambos
empleados de la distribuidora de móviles, y a A.Z.M., vigilante
de seguridad, de 28, bajo la acusación de robar los teléfonos. Se
les decomisaron varios celulares, cargadores y equipos de manos libres,
19.000 euros en metálico y dos proyectores de televisión que,
presuntamente, procedían de los trueques realizados con el material
sustraído.
420
móviles
El robo de los teléfonos se
registró el primer fin de semana de agosto. En concreto, se
sustrajeron 420 teléfonos móviles, la mayoría 8310 de Nokia,
valorados en más de cien mil euros. Todos los teléfonos robados estaban
almacenados en un palé de la nave, dedicada al reparto y logística de
móviles.
La
clave de la investigación fue la alarma desconectada. Resultó extraño
como se apagó, y se averiguó que las claves secretas pudieron ser
tecleadas el mismo día del robo en la propia nave donde se almacenaba el
material.
Las
pesquisas se centraron en el vigilante de seguridad, contratado por la
empresa, quien, en connivencia con dos trabajadores de la misma, habían
sustraído supuestamente 420 móviles, aprovechando para ello el primer
fin de semana del mes de agosto.
Los
presuntos autores del robo se habían puesto de acuerdo para sacar la
mercancía y llevarla en sus propios coches a un almacén, mientras el
vigilante de seguridad desconectaba el sistema de alarma de la empresa.
De
acuerdo con las explicaciones de la Guardia Civil, uno de los
trabajadores se encargó de contactar con terceras personas para la venta
de los móviles sustraídos. Otro de ellos se encargó de preparar
previamente la mercancía en un palé para que el robo se produjese de la
forma más rápida posible.
Poco
después, los agentes arrestaron a J.M.T.A., de 28 años, uno de los
presuntos peristas, ya que había recibido 200 de los móviles robados.
A
los arrestados, que carecen de antecedentes y ya han pasado a
disposición judicial, se les imputan delitos de robo con fuerza.
Los
agentes han comprobado que el destino final del material robado era la
venta ambulante, en concreto en mercadillos, por lo que sospechan que
haya sido distribuida entre diferentes vendedores de la comunidad
madrileña.
Se
sospecha en la Guardia Civil que los presuntos autores del robo pensaron
que los responsables no iban a echar en falta los móviles, ya que por el
almacén de distribución pasan a diario miles de teléfonos.
Fuente: El Mundo
12.09.03