Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
 |
|
| |
 |
|
|
La demanda de vehículos
blindados se ha multiplicado por cuatro en siete años
En 1995, la demanda
de estos vehículos a prueba de bombas estaba situada en torno a las
5.000 unidades a nivel mundial. Sólo 7 años después, las ventas
ascienden hasta 22.000
Los
dos mayores fabricantes automovilísticos de Estados Unidos, General
Motors (GM) y Ford, se han lanzado al mercado de coches blindados para
suplir la demanda creada a raíz de los atentados del 11 de septiembre.
Ya no son sólo los cargos políticos, millonarios o artistas los que los
solicitan, sino directivos de grandes corporaciones que temen ser blanco
de terrorismo o de la violencia. Llevar un coche blindado se está
convirtiendo en el nuevo símbolo de categoría social.
Ford va
a blindar de momento sus modelos Lincoln Town Car, que estarán
disponibles este mes; y GM piensa introducir la versión blindada
del Cadillac Deville a finales de año. En la apuesta compiten con
los Mercedes Benz, serie S-500, que es el único modelo blindado de
fábrica en el mercado de Estados Unidos, desde que BMW ha anunciado que
retira su oferta de los 750 iL blindados. La salida de BMW se debe a los
altos costes derivados de la adaptación a los controles de calidad
exigidos por el Departamento de Comercio. En Europa acaba de introducir
el 760 Li, que se puede cerrar herméticamente y proveer oxígeno en el
caso de un ataque con gas mostaza, por ejemplo.
El
blindaje triplica o cuadruplica el precio de cualquier vehículo. Los
Lincoln Town Car serie de Protección Balística (BPS) costarán alrededor
de 140.000 dólares, y los Cadillac Deville sobrepasarán los 100.000
dólares, aunque la empresa no ha querido precisar cuánto. El precio de
los Mercedes Benz S-500 se sitúa actualmente en 156.000 dólares, de los
que el año pasado vendió más de un centenar a clientes estadounidenses.
Hasta ahora, la mayoría de los coches a prueba de balas que ruedan
por las calles de EE.UU son o bien de encargo o de alquiler. La
noche de los Oscar en Hollywood muchos famosos llegan hasta la alfombra
roja en limusinas blindadas, por las que pagan un promedio de 2.000
dólares el día, explica el vicepresidente de la empresa de alquiler
Secure Car Worldwide, Rich Cooley. Muchos altos directivos de compañías
también optan por el alquiler, porque el blindaje a la medida puede
llegar a encarecer el precio hasta 300.000 dólares, según el tipo de
protección y de vehículo.
La
demanda en EE.UU ha aumentado cerca de un 50% desde septiembre de 2001,
señala Joe Scaletta, dueño de una de las mayores empresas de blindaje de
coches, ubicada en el Estado de Illinois. A nivel mundial, el año pasado
se vendieron 22.000 unidades, frente a los 5.000 de 1995. Tanto GM como
Ford habían comenzado los planes de producción antes del 11-S, aunque el
sector privado era entonces más escéptico y gran parte de la producción
hubiera ido destinada a Gobiernos extranjeros. Los atentados cambiaron
esa percepción. Este mes saldrán los primeros 300 Ford. Cadillac no ha
especificado cuántos sacará a la venta en enero.
Los
coches BPS van equipados con placas de acero a prueba de balas. Debajo
llevan una capa fuerte de fibras sintéticas que protege de las
explosiones. Dentro, las puertas y el techo llevan revestimientos de
cerámica, y los depósitos de gasolina van revestidos de goma para
aislarlos en caso de explosión. Y las ruedas pueden seguir rodando
aunque hayan sido perforadas por una lluvia de balas. El inconveniente
es que pesan como tanques. La armadura añade un peso de más de 1.500
kilos (dependiendo del modelo) que resta maniobrabilidad y aumenta el
gasto de combustible más de un 20%.
Fuente: El País
07.09.03
Noticias relacionadas:
*
Normativa y aplicaciones de los blindajes para vehículos
(20.08)