La
implicación del GEO es cada vez mayor en la lucha contra el crimen
organizado
El 45 por ciento de
las intervenciones realizadas en la región por la unidad de elite han
servido para neutralizar las actividades ilícitas de delincuentes
extranjeros.
Los
nuevos modos de delincuencia que imperan desde hace unos pocos años en
Madrid han obligado a las Fuerzas de Seguridad a transformar algunos
aspectos de su estrategia policial con el objeto de luchar contra ella
con las mayores garantías posibles. Este cambio de registro -basado
en la necesidad de profundizar en el conocimiento de las motivaciones,
estructura y singularidades de las mafias internacionales instaladas en
la Comunidad madrileña- ha permitido descomponer como constante varias
bandas organizadas, integradas casi todas por colombianos o nacionales
de países del este europeo, cuyos miembros se esconden tras los cruentos
ajustes de cuentas registrados en numerosas zonas de la capital y
responsables de que, por ejemplo en estos nueves meses de 2003, ya haya
sido superada en la región la cifra de muertes violentas que se
contabilizó durante todo el año pasado.
Los
delincuentes que forman este submundo del crimen organizado se
caracterizan por una feroz violencia, por un diestro manejo de las armas
de fuego -muchos de ellos, especialmente los albaneses, búlgaros y
rumanos, cuentan con experiencia militar-, así como un temerario
desprecio por la vida, ya sea propia o ajena.
El
factor sorpresa
La
investigación de sus actividades, su seguimiento y la obtención de
pruebas acusatorias que arrojen luz sobre su amplio repertorio de
actividades ilícitas -tráfico de drogas y armas, proxenetismo, robo y
venta ilegal de coches de lujo...- forman las principales patas de
operaciones policiales -algunas, muy brillantes- desarrolladas en Madrid
por la Brigada de Policía Judicial y la de Extranjería y Documentación.
Sin
embargo, la desarticulación de muchas de ellas, dada la extremada
peligrosidad de sus miembros, han tenido que ser culminadas con las
siempre sorpresivas intervenciones del Grupo Especial de Operaciones
(GEO) del Cuerpo Nacional de Policía.
De
liberar rehenes en atracos a bancos en asaltos, que, como el del Banco
Central de Barcelona, forman parte ya de la leyenda, o de neutralizar
comandos de ETA, los algo más de cien miembros de la rama operativa del
GEO, con un comisario como máximo mando responsable, han pasado a
implicarse cada vez con mayor intensidad en combatir la conflictiva
realidad delincuencial de la región. "La lucha contra ETA ha derivado
los últimos años en la investigación de los entramados económicos y de
los grupos de apoyo a ETA, lo que ha restado protagonismo a las
operaciones de asalto; en cuanto a los atracos bancarios, las entidades
disponen en la actualidad de elementos de seguridad mucho más
sofisticados que los que se estilaban hace veinte o veinticinco años, lo
que hace extraordinaria una situación crítica de atraco con rehenes",
precisa el comisario de esta Unidad llamada Grupo, que este año celebra
su veinticinco aniversario y que tiene sus instalaciones en las afueras
de Guadalajara, a sólo 55 kilómetros de Madrid.
Punto
de inflexión
La
dependencia de esta Unidad, tanto funcional como orgánica, del
subdirector general operativo de la Policía circunscribe a este alto
mando del Cuerpo la selección de las misiones en las que participará el
GEO. En el caso de la Comunidad, la Jefatura Superior de Policía
propone, pero es la Dirección General de la Policía la que dispone.
Sin
duda, el punto de inflexión en la trayectoria del GEO en Madrid se
produjo el 12 de agosto del año pasado. Ese día, un inspector de la
Sección de Homicidios, Salvador Lorente Sánchez, resultó muerto en el
transcurso de un tiroteo con un delincuente colombiano que falleció
horas después, y que integraba una red mafiosa desarticulada a raíz
de estos hechos, registrados en el distrito de Ciudad Lineal. Desde
entonces, el principio de precaución aconseja al Cuerpo Nacional de
Policía el recurso a esta Unidad de elite que en su cuarto de siglo de
existencia no ha sufrido ninguna baja durante el desarrollo de sus
múltiples servicios a lo largo y ancho del territorio nacional y
también fuera de España.
El
número oficial de intervenciones y servicios desarrollados por el GEO en
la Comunidad de Madrid y algunos municipios limítrofes desde el año 2000
supera el medio centenar. Entre ellos, quince de los operativos
desembocaron en la desarticulación de bandas organizadas o en la
detención puntual de algunos de sus integrantes. También esta cifra se
incluye una intervención en un secuestro aéreo en un aparato que
aterrizó de emergencia en la base de Torrejón -julio de 2002-; la
operación «Dátil» contra el terrorismo islámico, en noviembre de 2001; y
la desarticulación del «comando Madrid» de ETA en 2000. En el primer
caso, ocho miembros del GEO redujeron en cuestión de segundos a un
delincuente ebrio de origen cubano que amenazó a una azafata y a un
pasajero con un cuchillo. También los efectivos de la Unidad han tenido
protagonismo en la detención de malhechores internacionales que habían
buscado refugio en la capital de España. Fue el caso del ultraderechista
italiano Pasquale Belsito, conocido como «Flor Negra», que fue apresado
por el GEO en el intercambiador de autobuses de Moncloa el 30 de junio
de 2001. Hacía 21 años que las Fuerzas de Seguridad italianas trataban
de arrestarlo.
Tampoco
la captura en Madrid de elementos proverbiales de los clanes gallegos de
la droga ha sido ajena a los hombres de la Sección Operativa del GEO.
Así, el 16 de agosto de 2001, «Sito Miñanco» era reducido mientras
coordinaba desde el municipio de Villaviciosa de Odón el transporte de
un enorme cargamento naval de droga con destino a las costas españolas.
Fue un inmejorable colofón a la famosa operación «Grumete» en la que la
enorme preparación de 18 miembros de la Unidad resultó básica.
En
múltiples zonas
El
capítulo de asaltos destinados a anular bandas y grupos pertenecientes
al crimen organizado es más extenso. Sin caer en la presunción, de algún
modo, estas misiones pueden ser consideradas como una especie de
"entrenamiento real" del grupo. En este sentido, las misiones se han
extendido, además de la capital, por los municipios de San Sebastián de
los Reyes, Móstoles, Talamanca del Jarama (Guadalajara) o Torrijos
(Toledo). En todos los casos, el servicio consistió en poner punto y
final a las actividades de organizaciones integradas por delincuentes de
nacionalidad extranjera.
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Gente corriente para misiones imposibles |
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Equilibrio, autocontrol y, sobre todo, capacidad de trabajo en
equipo. Estos tres requisitos son indispensables para formar parte
del GEO. "Esta capacidad de colaboración con los demás es la que ha
posibilitado una trayectoria muy favorable para la Unidad", comenta
su máximo responsable. Lo que el comisario llama "trayectoria muy
favorable" se concreta en la desarticulación de 36 comandos
terroristas, en la liberación de cuatrocientos rehenes, en la
descomposición de incontables bandas de delincuencia organizada y en
la captura de doce barcos en operaciones realizadas en alta mar que
se han saldado con la aprehensión de toneladas de cocaína.
El día a día de un
miembro del grupo operativo GEO es duro. "Se resiente sobre todo la
vida personal, porque la exigencia que requiere nuestro trabajo hace
que veamos poco a la familia", dice el inspector jefe al mando de
uno de los tres grupos -X, XX y XXX- de acción operativa. En
definitiva, agrega, "somos gente corriente con un trabajo delicado".
Por el GEO han pasado casi quinientos efectivos desde su fundación.
En la actualidad, la Unidad, en su estructura operativa, está
integrada por 98 agentes de la escala básica, 17 subinspectores,
cinco inspectores, dos inspectores jefe y un comisario. Un
contingente que revela que, como el resto del Cuerpo Nacional de
Policía, el GEO se encuentra al 80 % en efectivos, aunque los que
están se emplean a pleno rendimiento.
Como los cuerpos de
elite de las Fuerzas de seguridad de otros países europeos, el
origen de la Unidad, con veinticinco años a sus espaldas, hay que
buscarlo en la carnicería que se produjo cuando los terroristas
palestinos del grupo Septiembre Negro secuestraron a los atletas
israelíes que participaban en los Juegos Olímpicos de Múnich: hubo
once muertos "Esa acción hizo reflexionar a los países europeos
sobre la necesidad de crear unidades de elite especializadas en la
resolución de crisis de este tipo". Desde entonces, el GEO ha
evolucionado con los tiempos y puede presumirse de ser una de las
unidades más prestigiosas del mundo, en la que se miran las de
Portugal, Grecia y Ecuador - donde curiosamente han adoptado las
mismas siglas -, entre muchos otros estados. El acuartelamiento de
la Unidad, que precisaría de algunas mejoras dada su antigüedad, se
sitúa en la entrada a Guadalajara desde la parte de la Nacional II
que viene desde Madrid, "El crecimiento de la ciudad nos ha comido",
pero su situación sigue siendo estratégica: pegado a una autovía y
próximo al aeropuerto de Barajas para llegar cuanto antes a los
puntos críticos en los que son necesitados para todo tipo de
misiones con un único denominador común: todas, las que se divulgan
y las que no, son imposibles. |