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Lunes 22 de setiembre de 2003


Seguridad Pública y Protección Civil

La implicación del GEO es cada vez mayor en la lucha contra el crimen organizado

El 45 por ciento de las intervenciones realizadas en la región por la unidad de elite han servido para neutralizar las actividades ilícitas de delincuentes extranjeros.

 

Los nuevos modos de delincuencia que imperan desde hace unos pocos años en Madrid han obligado a las Fuerzas de Seguridad a transformar algunos aspectos de su estrategia policial con el objeto de luchar contra ella con las mayores garantías posibles. Este cambio de registro -basado en la necesidad de profundizar en el conocimiento de las motivaciones, estructura y singularidades de las mafias internacionales instaladas en la Comunidad madrileña- ha permitido descomponer como constante varias bandas organizadas, integradas casi todas por colombianos o nacionales de países del este europeo, cuyos miembros se esconden tras los cruentos ajustes de cuentas registrados en numerosas zonas de la capital y responsables de que, por ejemplo en estos nueves meses de 2003, ya haya sido superada en la región la cifra de muertes violentas que se contabilizó durante todo el año pasado.

Los delincuentes que forman este submundo del crimen organizado se caracterizan por una feroz violencia, por un diestro manejo de las armas de fuego -muchos de ellos, especialmente los albaneses, búlgaros y rumanos, cuentan con experiencia militar-, así como un temerario desprecio por la vida, ya sea propia o ajena.

El factor sorpresa

La investigación de sus actividades, su seguimiento y la obtención de pruebas acusatorias que arrojen luz sobre su amplio repertorio de actividades ilícitas -tráfico de drogas y armas, proxenetismo, robo y venta ilegal de coches de lujo...- forman las principales patas de operaciones policiales -algunas, muy brillantes- desarrolladas en Madrid por la Brigada de Policía Judicial y la de Extranjería y Documentación.

Sin embargo, la desarticulación de muchas de ellas, dada la extremada peligrosidad de sus miembros, han tenido que ser culminadas con las siempre sorpresivas intervenciones del Grupo Especial de Operaciones (GEO) del Cuerpo Nacional de Policía.

De liberar rehenes en atracos a bancos en asaltos, que, como el del Banco Central de Barcelona, forman parte ya de la leyenda, o de neutralizar comandos de ETA, los algo más de cien miembros de la rama operativa del GEO, con un comisario como máximo mando responsable, han pasado a implicarse cada vez con mayor intensidad en combatir la conflictiva realidad delincuencial de la región. "La lucha contra ETA ha derivado los últimos años en la investigación de los entramados económicos y de los grupos de apoyo a ETA, lo que ha restado protagonismo a las operaciones de asalto; en cuanto a los atracos bancarios, las entidades disponen en la actualidad de elementos de seguridad mucho más sofisticados que los que se estilaban hace veinte o veinticinco años, lo que hace extraordinaria una situación crítica de atraco con rehenes", precisa el comisario de esta Unidad llamada Grupo, que este año celebra su veinticinco aniversario y que tiene sus instalaciones en las afueras de Guadalajara, a sólo 55 kilómetros de Madrid.

Punto de inflexión

La dependencia de esta Unidad, tanto funcional como orgánica, del subdirector general operativo de la Policía circunscribe a este alto mando del Cuerpo la selección de las misiones en las que participará el GEO. En el caso de la Comunidad, la Jefatura Superior de Policía propone, pero es la Dirección General de la Policía la que dispone.

Sin duda, el punto de inflexión en la trayectoria del GEO en Madrid se produjo el 12 de agosto del año pasado. Ese día, un inspector de la Sección de Homicidios, Salvador Lorente Sánchez, resultó muerto en el transcurso de un tiroteo con un delincuente colombiano que falleció horas después, y que integraba una red mafiosa desarticulada a raíz de estos hechos, registrados en el distrito de Ciudad Lineal. Desde entonces, el principio de precaución aconseja al Cuerpo Nacional de Policía el recurso a esta Unidad de elite que en su cuarto de siglo de existencia no ha sufrido ninguna baja durante el desarrollo de sus múltiples servicios a lo largo y ancho del territorio nacional  y también fuera de España.

El número oficial de intervenciones y servicios desarrollados por el GEO en la Comunidad de Madrid y algunos municipios limítrofes desde el año 2000 supera el medio centenar. Entre ellos, quince de los operativos desembocaron en la desarticulación de bandas organizadas o en la detención puntual de algunos de sus integrantes. También esta cifra se incluye una intervención en un secuestro aéreo en un aparato que aterrizó de emergencia en la base de Torrejón -julio de 2002-; la operación «Dátil» contra el terrorismo islámico, en noviembre de 2001; y la desarticulación del «comando Madrid» de ETA en 2000. En el primer caso, ocho miembros del GEO redujeron en cuestión de segundos  a un delincuente ebrio de origen cubano que amenazó a una azafata y a un pasajero con un cuchillo. También los efectivos de la Unidad han tenido protagonismo en la detención de malhechores internacionales que habían buscado refugio en la capital de España. Fue el caso del ultraderechista italiano Pasquale Belsito, conocido como «Flor Negra», que fue apresado por el GEO en el intercambiador de autobuses de Moncloa el 30 de junio de 2001. Hacía 21 años que las Fuerzas de Seguridad italianas trataban de arrestarlo.

Tampoco la captura en Madrid de elementos proverbiales de los clanes gallegos de la droga ha sido ajena a los hombres de la Sección Operativa del GEO. Así, el 16 de agosto de 2001, «Sito Miñanco» era reducido mientras coordinaba desde el municipio de Villaviciosa de Odón el transporte de un enorme cargamento naval de droga con destino a las costas españolas. Fue un inmejorable colofón a la famosa operación «Grumete» en la que la enorme preparación de 18 miembros de la Unidad resultó básica.

En múltiples zonas

El capítulo de asaltos destinados a anular bandas y grupos pertenecientes al crimen organizado es más extenso. Sin caer en la presunción, de algún modo, estas misiones pueden ser consideradas como una especie de "entrenamiento real" del grupo. En este sentido, las misiones se han extendido, además de la capital, por los municipios de San Sebastián de los Reyes, Móstoles, Talamanca del Jarama (Guadalajara) o Torrijos (Toledo). En todos los casos, el servicio consistió en poner punto y final a las actividades de organizaciones integradas por delincuentes de nacionalidad extranjera.

Gente corriente para misiones imposibles

Equilibrio, autocontrol y, sobre todo, capacidad de trabajo en equipo. Estos tres requisitos son indispensables para formar parte del GEO. "Esta capacidad de colaboración con los demás es la que ha posibilitado una trayectoria muy favorable para la Unidad", comenta su máximo responsable. Lo que el comisario llama "trayectoria muy favorable" se concreta en la desarticulación de 36 comandos terroristas, en la liberación de cuatrocientos rehenes, en la descomposición de incontables bandas de delincuencia organizada y en la captura de doce barcos en operaciones realizadas en alta mar que se han saldado con la aprehensión de toneladas de cocaína.

El día a día de un miembro del grupo operativo GEO es duro. "Se resiente sobre todo la vida personal, porque la exigencia que requiere nuestro trabajo hace que veamos poco a la familia", dice el inspector jefe al mando de uno de los tres grupos -X, XX y XXX- de acción operativa. En definitiva, agrega, "somos gente corriente con un trabajo delicado". Por el GEO han pasado casi quinientos efectivos desde su fundación. En la actualidad, la Unidad, en su estructura operativa, está integrada por 98 agentes de la escala básica, 17 subinspectores, cinco inspectores, dos inspectores jefe y un comisario. Un contingente que revela que, como el resto del Cuerpo Nacional de Policía, el GEO se encuentra al 80 % en efectivos, aunque los que están se emplean a pleno rendimiento.

Como los cuerpos de elite de las Fuerzas de seguridad de otros países europeos, el origen de la Unidad, con veinticinco años a sus espaldas, hay que buscarlo en la carnicería que se produjo cuando los terroristas palestinos del grupo Septiembre Negro secuestraron a los atletas israelíes que participaban en los Juegos Olímpicos de Múnich: hubo once muertos "Esa acción hizo reflexionar a los países europeos sobre la necesidad de crear unidades de elite especializadas en la resolución de crisis de este tipo". Desde entonces, el GEO ha evolucionado con los tiempos y puede presumirse de ser una de las unidades más prestigiosas del mundo, en la que se miran las de Portugal, Grecia y Ecuador - donde curiosamente han adoptado las mismas siglas -, entre muchos otros estados. El acuartelamiento de la Unidad, que precisaría de algunas mejoras dada su antigüedad, se sitúa en la entrada a Guadalajara desde la parte de la Nacional II que viene desde Madrid, "El crecimiento de la ciudad nos ha comido", pero su situación sigue siendo estratégica: pegado a una autovía y próximo al aeropuerto de Barajas para llegar cuanto antes a los puntos críticos en los que son necesitados para todo tipo de misiones con un único denominador común: todas, las que se divulgan y las que no, son imposibles.

 

Fuente: ABC
21.09.03

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