Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
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Se incrementan las
medidas de seguridad y prevención en varios hospitales de Madrid
El Hospital del
Pozo del Tío Raimundo es uno de los más conflictivos de la región. En él
se han registrado amenazas, insultos, gritos e incluso posesión de
armas.
Los
enfados desproporcionados de beneficiarios de la sanidad pública han
extendido las agresiones a médicos, enfermeros y celadores hasta
disparar las alarmas. Tanto, que el Imsalud prepara un protocolo,
una suerte de instrucciones para el personal, en un intento por
combatir la violencia en los centros de salud y hospitales.
La
terapia pasa por calmar los ánimos de los agresivos y proteger a las
víctimas potenciales de sus iras. Entre otras medidas, el borrados del
citado documento sugiere: "decoración apropiada, música ambiental,
revistas y circuito cerrado de televisión con mensajes de prevención y
promoción de la salud y utilización adecuada de los recursos sanitarios
de que disponemos".
Lo
cierto es que el escrito oficial, que hoy mismo analizará el Imsalud con
los sindicatos firmantes del Plan de Calidad (SATSE, CESM y SAE), se
vuelca en la prevención de la falta de respeto a los médicos, sin
por ello rechazar una dosis de responsabilidad del sistema. Por ejemplo,
para evitar argumentos de pérdida de paciencia aconseja "adecuar el
tiempo de consulta a las necesidades de los usuarios, la revisión de las
actuales centralitas, adecuar las plantillas a las necesidades del
servicio, minimizar el tiempo de espera para entrar en las consultas,
citaciones personalizadas para consultas externas...".
Si todo esto fallara,
se pondrán
dispositivos fijos de alarma bajo las mesas de las consultas (como
en los bancos para evitar robos), cámaras de videovigilancia en las
zonas comunes y vigilantes de seguridad en los centros con más
incidencias.
Además, médicos, enfermeras y celadores recibirán formación en
habilidades para manejar situaciones conflictivas. El borrador de
protocolo ya les dice, en cualquier caso, que no intenten razonar con el
paciente hostil, que mantengan "una escucha activa y relajada, esperando
que actúe el contrabalanceo emocional", "en ningún caso responder a
agresiones verbales, insultar, encararse, desafiar o agredir al agresor"
y, por si acaso, intentar colocarse cerca de la puerta para poder huir.
Desde el Sindicato de Enfermería (SATSE), su secretario general, José
María Porras, calcula en medio centenar las denuncias formuladas cada
año por ataques de enfermos y familiares de éstos a sus representados,
que podrían multiplicarse por 10 para conocer la verdad. "Muchas
enfermeras no denuncian por no buscarse líos, van a tener que volver
a ver a los pacientes y piensan que el laberinto judicial es demasiado
largo y tedioso como para complicarse la vida".
Fuente: El Mundo
04.09.03