Seguridad Pública y Protección Civil
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Juegos Olímpicos de
Atenas. Un fortín contra el terrorismo
La organización
invierte más de 1.000 millones de euros en el dispositivo de seguridad.
Se emplearán 52.000 hombres, 1.300 cámaras en la ciudad y protección
para delegaciones de riesgo
«No
queremos que éstos sean los Juegos de la seguridad, sino simplemente los
Juegos Olímpicos». La declaración de Paul Anastasi, portavoz del
Ayuntamiento de Atenas, refleja el sentir de las autoridades griegas
estos días. Los de Atenas serán los primeros Juegos después del 11-S, la
Guerra de Irak y el 11-M, por lo que la seguridad ante posibles ataques
terroristas se ha convertido en una obsesión. El objetivo es que ningún
incidente altere el clima festivo que proporciona la mayor celebración
deportiva mundial.
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El
Gobierno de Costas Karamanlis solicitó para ello la contribución de la
OTAN. Con el sí ya oficial de la organización, los trabajos han
comenzado. Esta protección noratlántica cubre principalmente «los
sectores de vigilancia aérea y supervisión conjunta del espacio
marítimo, así como la protección contra un eventual episodio
químico-biológico o radiológico», según explica Dimitris Platis,
coordinador de seguridad de los Juegos Olímpicos en el Ministerio de
Asuntos Exteriores.
Portaviones
Según
trasciende más allá de las declaraciones formales, el plan secreto Polux
-un código para prevenir cualquier tipo de ataques ideado por las
autoridades griegas- prevé que un portaviones norteamericano sirva
como base de lanzamiento para una fuerza internacional de intervención
rápida, especializada en el manejo de situaciones de captura de rehenes,
atención médica y hospitalaria para heridos, así como un eventual ataque
bioquímico.
Uno de los puntos polémicos de los que se habla estos días en Grecia
son las supuestas contraprestaciones que las autoridades del país
deberán pagar porque la OTAN ayude. Se rumorea que, por ejemplo,
Israel y Estados Unidos han pedido que miembros de sus propias Fuerzas
Armadas puedan acompañar a sus atletas.«No hay ninguna petición. Y
además es inviable porque la Constitución griega no permite la presencia
de tropas extranjeras en su territorio», insiste el responsable de
Asuntos Exteriores, que resume en una frase el sentimiento de los
implicados: «Sentimos una amenaza muy fuerte, y estamos tomando todas
las medidas humanamente posibles».Grecia ha invertido ya unos 1000
millones de euros para la seguridad de los Juegos, el 16%
aproximadamente del presupuesto total y una cifra que triplica con mucho
lo invertido en Sydney hace cuatro años. Los diversos guiones
antiterroristas prevén el control del espacio aéreo y marítimo en
diversos niveles mediante el empleo de varios tipos de aviones de
combate, AWACS, aviones de cooperación, helicópteros, zépelin, etc.
Especial atención habrá para el puerto de El Pireo, donde atracarán los
11 buques crucero que operarán como hoteles de lujo, además de acoger
varias sedes olímpicas. Estará vigilado por tierra, mar y aire, rodeado
por una cerca de entre tres y cinco metros de altura y rastreado
permanentemente por hombres rana. Habrá buques de alta mar, lanchas
rápidas y sistemas de radar y sónar.
Previsto está, también, el despliegue de una extensa red de defensa
aérea, formada por baterías de misiles de diversos tipos y alcances (Stinger,
Patriot, Hawk, PAC-3), que cubrirá como un enorme paraguas,
prácticamente, todo el territorio del país. Tanto Atenas como las
demás ciudades olímpicas -donde se ubican más de 210 hoteles, 1.200
instalaciones vitales para la red eléctrica, las telecomunicaciones y
otros servicios- estarán bajo vigilancia permanente desde semanas antes
de la inauguración de los Juegos.
Para todo ello serán empleados unos 52.000 hombres, incluidos 10.000
militares -a todos ellos se les ha prohibido tomar vacaciones durante
los Juegos-. Los griegos, por primera vez, ya sienten los destellos
de los flashes de las 1.300 cámaras instaladas por la ciudad junto a
micrófonos ambientales de alta sensibilidad, instalados en puntos
estratégicos y controlados en tiempo real por un equipo especializado.
Este sistema -llamado C4I (Comand, control, comunication and
coordination international)- ha costado 250 millones de euros.
Todas estas medidas son consensuadas con el núcleo principal de los
países con quienes colabora Grecia en materia de seguridad (Estados
Unidos, Australia, Gran Bretaña, Israel, España, Italia y Rusia). Ese
grupo de siete países colaboradores se unen a las aportaciones de la
OTAN, UE y OIEA (Organismo Internacional de la Energía Atómica)-.
Las autoridades, no obstante, son optimistas y detallan los planes
especiales para las delegaciones y las instalaciones (ver gráfico).La
protección a las delegaciones más amenazadas -Israel y Estados Unidos
seguro, y posiblemente España, Reino Unido y Australia-, además de
planes especiales para la protección de los VIP -jefes de Estado y de
Gobierno- completan el operativo.
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El despliegue del
11-M, un ejemplo |
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Las autoridades de la capital griega y el gobierno del país han
añadido a última hora una variable más a la hora de abordar la
seguridad en los Juegos. El atentado del 11-M en Madrid «ha
hecho que estemos revisando todos nuestros sistemas de
respuesta», confiesa Dimitris Platis, coordinador de
seguridad del Ministerio de Asuntos Exteriores.
«Todo ha cambiado mucho tras esos brutales atentados.
Entendimos que Grecia no está preparada para un golpe tan
brutal. Nos hemos puesto a trabajar y ya conocemos el límite a
partir del cual tendríamos que pedir ayuda», explica Platis.
Ese límite ya está definido, dicen los responsables, por lo que,
en caso de producirse un gran atentado, la respuesta estará
prevista y será coordinada. «Madrid ha demostrado cómo se
puede activar todo el sistema sanitario de protección civil en
un tiempo muy pequeño, y de eso debemos aprender», prosigue
la misma fuente, que no puede confirmar si las autoridades
griegas ya se han puesto en contacto con las españolas para
conocer los detalles del despliegue efectuado tras la explosión
de las bombas en los trenes madrileños.
Sí confirmó esos primeros contactos Paul Anastasi, portavoz del
Ayuntamiento de Atenas: «A través de la embajada ya estamos
en contacto, mediante el Ministerio de Sanidad, con las
autoridades españolas y de la ciudad de Madrid para conocer
detalles de la respuesta y los mecanismos a activar en un caso
como ese», afirmó Anastasi. |
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Juegos de
improvisación |
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Los atenienses están preocupados. No por si todas las
instalaciones de los próximos Juegos Olímpicos (del 13 al 29 de
agosto) van a estar terminadas -algo que ellos dan por hecho-
sino por cómo va a repercutir en su bolsillo el impulso
económico que están costando los retrasos. «Estamos hartos.
Hartos de obras que nunca terminan. Y cuando pasen los Juegos,
la gente se pregunta si va a tener que pagar más impuestos. No,
los Juegos no están siendo una alegría para los atenienses»,
decía la semana pasada Alina, una guía griega que se gana la
vida enseñando la Acrópolis después de haber estudiado
Económicas en Madrid.
¿Estará listo el Estadio Olímpico? «Se supone». ¿Y las
carreteras? «Se supone». ¿Y la Villa Olímpica? «Se
supone». Es la misma respuesta, obtenida en el barrio de Placa,
en la Plaza Omonia y en cualquier rincón de Atenas que se
pregunte. La ciudad, caótica siempre, está estos días más
desesperada de lo habitual. No hay calle sin levantar, acera sin
remozar y edificio sin adecentar. En varias obras, entre ellas
la del Estadio Olímpico, se trabaja siete días a la semana en
tres turnos -24 horas-. La cubierta de Calatrava, dicen,
«estará». «El 20 de julio finalizarán los trabajos», confirma
Makis Asimakopoulos, responsable del comité organizador. Estará,
se supone, a pesar de que en las instalaciones del complejo de
tenis, que se presentan como terminadas, los tenistas del Test
Event -prueba- pelotean a primera hora de la mañana con el ruido
de los operarios poniendo los asientos en la pista central.
¿Seguro que todo estará? «Se supone», responde María, una joven
que trabaja estos días en el complejo y que dice no haber notado
preocupación. «'Tranquilos, esto saldrá', es lo que nos
dicen».
Helliniko, obras al lado del mar
El complejo de Helliniko, al sur de la ciudad, tiene buena
pinta. La tendrá mejor cuando no haya que aguantar 25 minutos de
atasco para llegar desde el centro. Y aún mejor cuando los
pabellones donde se celebrarán las preliminares de baloncesto -y
la fase final de balonmano-, y la esgrima estén terminados.
Los campos de béisbol, softbol y hockey hierba sí que presentan
un aspecto más saludable. Es una extensión enorme, con un
pequeño estanque en medio donde ya fluye el agua. «Por aquí
no se puede pasar. Deben acreditarse». El chico de seguridad
se pone serio, pero en el camino hacia la acreditación, el
desconocimiento conduce hasta la terminal del viejo aeropuerto,
que será uno de los dos pabellones. Se oyen golpes dentro, pero
es imposible acceder al interior.
En el maratón, quedan 12 kilómetros por adecentar en la
localidad de Nea Macri, a seis kilómetros de la salida. Según la
organización, todas las instalaciones superan el 80% de su
construcción. Uno de los que está a punto de terminar es el
Galatsi Olympic Hall, sede del tenis de mesa y la gimnasia
rítmica, muy cerca del complejo OAKA (el del Estadio).
Villa Olímpica, de una hora a 11 minutos
«Instalaciones terminadas: Villa Olímpica». Es
información oficial del comité organizador la semana pasada. No
parece quedarle mucho, la verdad, pero terminada, lo que se dice
terminada, no está. Primero porque para llegar a ella hay que
recorren un montón de pequeñas calles, a veces sin asfaltar, de
la zona norte de Atenas. Como son muy estrechas y hay que
cruzarse con camiones que van y vienen, la velocidad no es alta
precisamente, y se tarda una hora.
Una vez allí, se ve una carretera de seis carriles -tres y
tres-.«Cuando esté terminada, se tardarán 11 minutos hasta el
Estadio Olímpico». Lo dice Katherina, la misma persona encargada
de explicar, desde dentro de uno de los apartamentos -de varios
colores- donde vivirán los atletas, las singularidades de la
villa -zona de entrenamiento, su cercanía con una base militar
del Ejército griego, su comedor para 5.500 personas, etc.-.
En los apartamentos no hay muebles, y hay que terminar los dos
pabellones que luego serán colegios, y que estarán en mitad de
una zona verde que todavía es marrón. La vuelta es peor aún. La
carretera nueva es la salvación.
El tranvía se llama necesidad
La movilidad en esta ciudad es una entelequia. Hay atascos a
todas horas y en todas las calles. Estos días el tráfico se
agrava por las obras, pero cuando éstas terminen tampoco va a
ser mucho mejor. ¿Soluciones? «El tranvía, que estará
terminado a finales de junio o principios de julio, será quizá
la mejor opción», dicen desde el Ayuntamiento. La mejor
opción, pero sólo para viajar hasta el complejo de Helliniko, al
sur. Hacia el norte, el metro es la mejor forma de llegar al
complejo de OAKA.
Makis Asimakopoulos, del comité organizador, confía por otro
lado en que la llegada a la ciudad desde el nuevo aeropuerto -a
25 kilómetros del centro- sea más fácil una vez esté terminada
la conexión por tren -muy a la vista, pues va en lo que sería la
mediana de la autopista-. «Dentro de tres meses eso estará
listo», dice Asimakopoulos.
Y la opción que se baraja para facilitar los movimientos en el
centro de la ciudad es lo que estos días llaman «el carril
olímpico».Es decir, algo así como un carril-bus protegido
para los transportes entre las diferentes instalaciones durante
los Juegos Olímpicos. Es una opción todavía sin confirmar. |
Fuente: El Mundo
29/03/2004
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