Seguridad Pública y Protección Civil
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La mafia calabresa,
expulsada de Madrid
En mayo de 2001,
los Carabinieri italianos contactaron con la UDYCO (Unidad contra la
Delincuencia y el Crimen Organizado) de Madrid. Sabían que un miembro de
la mafia calabresa iba a reunirse con una persona supuestamente
vinculada a una organización de narcotraficantes colombianos en un hotel
de la capital española y precisaban apoyo en las investigaciones
De este
modo comenzó la Operación Decollo y con ello un estrecho trabajo del
grupo XVIII de la Brigada Provincial de Policía Judicial con fuerzas de
seguridad de todo el mundo, en uno de los mayores despliegues antimafia
de la historia reciente. El objetivo: atajar a la N'drangheta, la
organización criminal más pujante hoy en día de cuantas operan en Italia
-afincada en la zona sur de esta península-, cuyo volumen de negocios
supera a la Cosa Nostra porque controla desde el tráfico de
estupefacientes al tráfico de armas y las extorsiones. Los crueles
secuestros y violentos asesinatos protagonizados por estos hampones son
de sobra conocidos.
Las investigaciones desarrolladas desde ese momento pusieron de
manifiesto que los tentáculos de las distintas familias que integran
esta mafia llegaban hasta nuestro país y, por supuesto, tocaban Madrid:
nuestra región no sólo ha sido utilizada por la N'drangheta como centro
de operaciones para organizar el transporte de drogas sino también como
escondite de algunos de sus cabecillas.
La facción calabresa Mancuso-Pesce había optado por lo primero. De
hecho, aquel contacto en un hotel madrileño había sido organizado por
los cerebros de esta familia: pretendían introducir en España una
importante partida de cocaína procedente de Suramérica para luego
distribuirla por Italia y otros países europeos.
Su
conexión era un industrial gallego -R. F. M.- propietario de conserveras
en Vigo y con empresas de exportación de atún en Ecuador. Los
investigadores observaron un detalle sospechoso: las exportaciones se
hacían por debajo del precio de mercado. Las posteriores gestiones
dieron sus frutos en las Navidades de 2001, cuando en la aduana de Vigo
se interceptaron varios contenedores que ocultaban 1.698 kilos de
cocaína de gran pureza (buena parte procedente de Colombia), y tres
personas fueron detenidas.
Sólo fue el primer capítulo de la Operación Decollo. Habría una
segunda parte en 2003. Pero antes, en octubre de 2002, un luctuoso
suceso pondría de manifiesto lo temible que puede llegar a ser esta
mafia: la policía halló en una finca de la localidad toledana de El
Casar de Escalona los cadáveres de una pareja de traficantes españoles.
Habían sido salvajemente torturados antes de morir...¿Por qué? Por robar
a la organización para la que trabajaban -a la sazón, la N'drangheta- y
por tratar de delatar a sus superiores.El mensaje era claro: con la
mafia calabresa no se juega.
La policía, sin embargo, prosiguió su trabajo. El Grupo XVIII de Madrid,
los Carabinieri, efectivos de Francia, Holanda y Australia, la DEA
estadounidense y la Fiscalía de Colombia aunaron esfuerzos para terminar
de desarmar a la N'drangheta en sus distintas bases operativas.
Nuevamente, un encuentro en Madrid marcó el inicio de la segunda fase de
Decollo.
Esta vez, la cita era entre un miembro de la mafia calabresa asentado en
Colombia y un ciudadano venezolano -L. A. M. V.- residente en la
urbanización Mirasierra de Madrid. Las pesquisas policiales demostraron
que el individuo venezolano -con contactos en el Sur de España y quien
gozaba de protección militar y policial en su país- era el encargado de
preparar un ingente envío de polvo blanco procedente de Colombia. Pero
la mercancía (2.400 kilogramos) fue interceptada en junio de 2003 en
aguas internacionales al sur de Canarias: viajaba oculta en las bodegas
del barco Alexandra.
La tripulación del Alexandra fue detenida entonces. El
dispositivo se aceleró con sucesivos arrestos tanto en Europa como en
Suramérica y no concluiría hasta el 28 de enero de este año. Saldo final
de la Operación Decollo: más de 110 detenidos en todo el mundo (una
veintena en territorio nacional español) y más de 7 toneladas de cocaína
intervenida (prácticamente el 50 por ciento en España).Además, se
destaparon los nexos de la N'drangheta con Carlos Castaño, uno de los
líderes del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Con este intenso y arduo dispositivo y la culminación de la Operación
Padrino, que se desarrolló paralelamente, la N'drangheta ha quedado
notablemente desestabilizada según las autoridades y Madrid está limpio
de esta mafia... Al menos por una temporada.
Fuente: El Mundo
09/04/2004
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