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Lunes 12 de abril de 2004


Seguridad Pública y Protección Civil

La mafia calabresa, expulsada de Madrid

En mayo de 2001, los Carabinieri italianos contactaron con la UDYCO (Unidad contra la Delincuencia y el Crimen Organizado) de Madrid. Sabían que un miembro de la mafia calabresa iba a reunirse con una persona supuestamente vinculada a una organización de narcotraficantes colombianos en un hotel de la capital española y precisaban apoyo en las investigaciones

 

De este modo comenzó la Operación Decollo y con ello un estrecho trabajo del grupo XVIII de la Brigada Provincial de Policía Judicial con fuerzas de seguridad de todo el mundo, en uno de los mayores despliegues antimafia de la historia reciente. El objetivo: atajar a la N'drangheta, la organización criminal más pujante hoy en día de cuantas operan en Italia -afincada en la zona sur de esta península-, cuyo volumen de negocios supera a la Cosa Nostra porque controla desde el tráfico de estupefacientes al tráfico de armas y las extorsiones. Los crueles secuestros y violentos asesinatos protagonizados por estos hampones son de sobra conocidos.

Las investigaciones desarrolladas desde ese momento pusieron de manifiesto que los tentáculos de las distintas familias que integran esta mafia llegaban hasta nuestro país y, por supuesto, tocaban Madrid: nuestra región no sólo ha sido utilizada por la N'drangheta como centro de operaciones para organizar el transporte de drogas sino también como escondite de algunos de sus cabecillas.

La facción calabresa Mancuso-Pesce había optado por lo primero. De hecho, aquel contacto en un hotel madrileño había sido organizado por los cerebros de esta familia: pretendían introducir en España una importante partida de cocaína procedente de Suramérica para luego distribuirla por Italia y otros países europeos.

Su conexión era un industrial gallego -R. F. M.- propietario de conserveras en Vigo y con empresas de exportación de atún en Ecuador. Los investigadores observaron un detalle sospechoso: las exportaciones se hacían por debajo del precio de mercado. Las posteriores gestiones dieron sus frutos en las Navidades de 2001, cuando en la aduana de Vigo se interceptaron varios contenedores que ocultaban 1.698 kilos de cocaína de gran pureza (buena parte procedente de Colombia), y tres personas fueron detenidas.

Sólo fue el primer capítulo de la Operación Decollo. Habría una segunda parte en 2003. Pero antes, en octubre de 2002, un luctuoso suceso pondría de manifiesto lo temible que puede llegar a ser esta mafia: la policía halló en una finca de la localidad toledana de El Casar de Escalona los cadáveres de una pareja de traficantes españoles. Habían sido salvajemente torturados antes de morir...¿Por qué? Por robar a la organización para la que trabajaban -a la sazón, la N'drangheta- y por tratar de delatar a sus superiores.El mensaje era claro: con la mafia calabresa no se juega.

La policía, sin embargo, prosiguió su trabajo. El Grupo XVIII de Madrid, los Carabinieri, efectivos de Francia, Holanda y Australia, la DEA estadounidense y la Fiscalía de Colombia aunaron esfuerzos para terminar de desarmar a la N'drangheta en sus distintas bases operativas. Nuevamente, un encuentro en Madrid marcó el inicio de la segunda fase de Decollo.

Esta vez, la cita era entre un miembro de la mafia calabresa asentado en Colombia y un ciudadano venezolano -L. A. M. V.- residente en la urbanización Mirasierra de Madrid. Las pesquisas policiales demostraron que el individuo venezolano -con contactos en el Sur de España y quien gozaba de protección militar y policial en su país- era el encargado de preparar un ingente envío de polvo blanco procedente de Colombia. Pero la mercancía (2.400 kilogramos) fue interceptada en junio de 2003 en aguas internacionales al sur de Canarias: viajaba oculta en las bodegas del barco Alexandra.

La tripulación del Alexandra fue detenida entonces. El dispositivo se aceleró con sucesivos arrestos tanto en Europa como en Suramérica y no concluiría hasta el 28 de enero de este año. Saldo final de la Operación Decollo: más de 110 detenidos en todo el mundo (una veintena en territorio nacional español) y más de 7 toneladas de cocaína intervenida (prácticamente el 50 por ciento en España).Además, se destaparon los nexos de la N'drangheta con Carlos Castaño, uno de los líderes del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Con este intenso y arduo dispositivo y la culminación de la Operación Padrino, que se desarrolló paralelamente, la N'drangheta ha quedado notablemente desestabilizada según las autoridades y Madrid está limpio de esta mafia... Al menos por una temporada.

 

Fuente: El Mundo
09/04/2004

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