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Lunes 5 de abril de 2004


Seguridad Pública y Protección Civil

GEO: rapidez, contundencia y eficacia

Sus agentes están preparados para combatir, desde su profesionalidad y conocimiento, cualquier tipo de nueva delincuencia En esta unidad de elite de la Policía no quieren «rambos», sino miembros que actúen en equipo

 

El Grupo Especial de Operaciones (GEO) del Cuerpo Nacional de Policía desarrolló ayer una importante acción contra el terrorismo de grupos islamistas. En el enfrentamiento con los terroristas perdió la vida uno de sus hombres. Su primera víctima en 25 años de historia, en los que ha desarticulado más de 35 «comandos» de bandas terroristas y ha rescatado a 400 personas que habían sido secuestradas o tomadas como rehenes. Todas sus operaciones se caracterizan por su rapidez e inmediatez. Todo está sincronizado y, a la orden del responsable del equipo, todos los agentes actúan como uno. La acción debe ser rápida, contundente y eficaz, y evitar en todo lo posible que se produzcan bajas personales. Ayer sufrió la primera.

No resulta difícil imaginar el efecto que en terroristas y otro tipo de delincuentes produce la acción del GEO. Algunos, no pueden controlar los esfínteres y defecan con la ropa puesta. En cualquier caso, el grado de desconcierto que sufren estos individuos resulta fundamental para el buen comienzo de las pesquisas policiales. El GEO cumplió en el año 2003 sus primeros 25 años, plagados de éxitos y eficaces servicios para preservar la seguridad de los españoles. El director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, subrayaba entonces que eran «veinticinco años de vida del GEO son veinticinco años de acreditados servicios al Estado, servicios que casi siempre llevan aparejado un riesgo de vida, un riesgo físico muy importante. Por eso, el GEO armoniza dos cuestiones importantísimas: equilibrios intelectuales con capacidad medida para la acción. Y por eso ha hecho tantas y tan importantes operaciones, con un coste mínimo en vidas».

Para hablar del GEO hay que contar sus operaciones. Detrás de las frías cifras desarticulación de más de treinta y cinco «comandos» de bandas terroristas, la mayoría de ellos de ETA; y un total de cuatrocientas personas, secuestradas o tomadas como rehenes, liberadas ilesas está el trabajo meticuloso y la coordinación perfecta. En el GEO, no quieren «Rambos», agentes que gusten de actuar por su propia iniciativa. El que no sirve para integrarse en un equipo, sobra. Prueba de la limpieza con la que operan resulta fundamental capturar al delincuente con vida por la información que puede facilitar es que sólo tres intervenciones han finalizado con la muerte de alguno de estos individuos. Relatar todas estas operaciones sería interminable, ya que en cada una de ellas hay aspectos interesantes que reseñar.

Operaciones destacadas. Rafael, jefe del Grupo Especial de Operaciones del Cuerpo Naconal de Policía, recordaba cómo una de las acciones más peligrosas la desarticulación del «comando Matalaz» de ETA, cuyos integrantes, por cierto, tuvieron que ser puestos en libertad porque la Audiencia Nacional no llegó a juzgarles en el plazo máximo de cuatro años que fija la ley. «Un agente de la unidad  cuenta el jefe del GEO se hizo pasar por otro compañero del Cuerpo del que sabíamos que era objetivo de la banda terrorista. Durante más de un año, todos los días, hasta que entró el comando , viajó con el coche del policía amenazado de Baracaldo, donde vivía, hasta el cuartel de Basauri, y vuelta. Cuando aparecieron para poner una bomba, en junio de 1991, los etarras fueron detenidos».

También tuvo una larga duración en el tiempo la desarticulación del «comando Donosti», que había entrado en España en plena «tregua». Durante meses, agentes del GEO, en estrecha colaboración con sus compañeros de Información, vigilaron a los «liberados» y a los «laguntzailes». La detención en Francia del cabecilla José Javier Arizcuren, «Kantauri», provocó que los pistoleros trataran de huir. Vano intento. Los «geos» los arrestaron, en plena calle, y sin pegar un solo tiro pese a que los etarras iban armados. Una de las facetas más espectaculares del trabajo del GEO es el asalto a barcos en alta mar.

El creciente problema del narcotráfico obligó a esta unidad a especializarse hace seis años, cuando se lo requirió la Brigada Central de Estupefacientes, en esta difícil materia, en la que el más mínimo fallo puede suponer la pérdida de un agente. O el fracaso de la operación, si los delincuentes se aperciben de la presencia policial y arrojan la droga al mar.

Una de las acciones más espectaculares fue el apresamiento del «Tammsaare», en julio de 1999, dentro de la «operación Temple» dirigida por el juez Baltasar Garzón.

Uno de los asuntos que preocupa a la opinión pública española es el de la presencia en nuestro país de delincuentes, con un alto nivel de entrenamiento militar por haber participado en recientes conflictos bélicos que constituyen auténticas mafias. El director general de la Policía señalaba entonces, a este respecto, que el GEO «está especialmente capacitados» para atacar, desde su conocimiento y profesionalidad cualquier tipo de nueva delincuencia.

El jefe de la unidad añadía que el «GEO está evolucionando permanentemente, como toda la Policía. En los primeros momentos, la misión primordial del GEO era el terrorismo. Ahora continúa el terrorismo, aunque en menor volumen, y lo que va aumentando es la lucha contra la delincuencia organizada, las mafias. En cualquier caso, nosotros le damos siempre a los delincuentes el tratamiento de máxima peligrosidad. Es la ventaja del GEO, que siempre vamos al 110 por 100 pensando que es el más malo del mundo. Que luego lo es, lo hemos tratado como tal; que es un poquito menos malo, mejor. El hecho de que esos delincuentes hayan recibido entrenamiento militar, o que tengan una especial preparación, nos obliga, evidentemente, a esmerarnos, pero no plantea un problema especial».

Menos aspirantes. ¿Cuántos aspirantes de presentan para cubrir cada vacante?. Varían según las promociones. En las últimas convocatorias, unos catorce por vacante, pero está descendiendo el número de peticionarios, no solamente en el GEO sino en todas las unidades similares de Europa.

La razón, explicaba Rafael, hay que buscarla en que, hoy en día, en el mundo occidental, se vive francamente bien en una comisaría. Tienes tu horario, tu tiempo libre. «Lo que parece preocupar a los que no se presentan es la disponibilidad que requiere el GEO. No todo el mundo está dispuesto a ello. Con todo, nos mantenemos dentro de límites aceptables que nos permiten tener una plantilla de unos cien agentes».

¿Quién, ante una situación de secuestro, de toma de rehenes o de cualquiera otra acción criminal que requiera su intervención, no desea ver a entrar a un «geo», con su uniforme negro, el casco y chaleco antibala, con el subfusil HK MP5 dispuesto al disparo? Sólo los terroristas y demás delincuentes reniegan de su presencia, sobre todo cuando perciben que el puntero láser del HK está fijo en su frente.

 

La unidad de elite sufre su primera baja en acto de servicio desde su fundación en 1978.

El Grupo Especial Operaciones (GEO) del Cuerpo Nacional de Policía sufrió ayer, desde la creación de este cuerpo de elite en 1978, su primera baja en acto de servicio, durante el asalto al piso franco de la célula de terroristas islámistas en el municipio madrileño de Leganés.

Los GEO se crearon el 1 de abril de 1978, por decisión del entonces ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa. Fue concebido como una unidad capacitada para intervenir contra terroristas y delincuentes de alto riesgo que precisaran de una especial cualificación. Su estructura se compone de dos núcleos, uno Operativo y otro de Apoyo, cuya unidad básica es el «comando», y su Cuartel General está en Guadalajara.

A lo largo de sus 26 años de existencia, los GEOS han participado en la desarticulación de un gran número de comandos de ETA, han liberado a unas 400 personas secuestradas o tomadas como rehenes, y han actuado en misiones de protección de delegaciones diplomáticas españolas en 28 países de Europa, Oriente Medio, Centro y Sur de América, Africa subsahariana y del Magreb.

Terrorismo. Más de cien miembros de este grupo han trabajado en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Los GEO nacieron como consecuencia del incremento de actividades terroristas durante 1977. Al mando del equipo se destinó al capitán Ernesto Quijada Romero, gran conocedor del fenómeno terrorista, asistido por un capitán ayudante, cuatro sargentos y dos oficiales. Su sucesor fue el capitán Juan Senso Galán, del arma de Ingenieros, que falleció, al igual que Quijada, en un accidente de tráfico, cuando acompañaban al general Saenz de Santamaría en un viaje de regreso a Madrid.

Para formar esta unidad operativa se tuvieron en cuenta no sólo las facultades físicas, sino también su equilibrio psicológico. Pasaron un reconocimiento médico exhaustivo, similar al que someten a los pilotos de guerra, así como sus dotes de tiro, manejo de explosivos y reacción ante una situación de emergencia provocada por terroristas.

Los GEO actúan en la apertura y entrada de domicilios de bandas o terroristas y llevan a cabo dispositivos de escolta y protección de altas personalidades españolas o extranjeras de visita en nuestro país. Además, prestan medidas de seguridad en sedes diplomáticas y consulares de España en países de especial conflictividad. Su primera intervención conocida fue en 1978, con motivo de la «Operación Galaxia», que les hizo situarse en las inmediaciones de la Moncloa para proteger al entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, de un posible asalto protagonizado por militares golpistas. También han intervenido en otras circunstancias, como la liberación, el 17 de enero de 1982, del doctor Iglesias, padre del cantante Julio Iglesias, que estuvo secuestrado por un comando de ETA político militar. Combatir a la banda terroristas vasca y a los GRAPO ha sido uno objetivos principales del Grupo Especial de Operaciones. Participaron en el asalto a la sede del Banco Central en Barcelona, el 24 de mayo de 1981, ocupada por un grupo de personas armadas. Entre las actuaciones fuera de España, destacan la presencia de GEOS en la mayoría de las embajadas en los países árabes en 1986, al establecerse relaciones diplomáticas con Israel.

 

El primer geo español muerto en acto de servicio

Javier Torronteras, fallecido el pasado sábado en Leganés, pasará a la historia policial española como el primer agente de los Grupos Especiales de Operaciones (GEO) fallecido en el transcurso de una intervención directa por razón de servicio.

Torronteras, casado y con dos hijos de corta edad, ingresó en la policía en 1987, cuando sólo tenía 25 años. Enseguida se dio cuenta de que lo suyo eran los cuerpos de acción, por lo que en 1990 hizo los cursos necesarios para acceder a los GEO.

Pronto escaló posiciones en la unidad. En 1995 fue ascendido a oficial y en 2000 a subinspector, donde ejerce funciones de jefe de subgrupo operativo. Según la información facilitada por el Ministerio del Interior, Torronteras participó en numerosas operaciones sin ningún tipo de percance personal.

Intervino en la liberación de tres personas secuestradas por una banda organizada en el pueblo madrileño de Robledo de Chavela y en la detención de terroristas del comando Donosti de ETA en San Sebastián en 1999.

Participó en la detención de una banda de extorsionadores en Bilbao, en la de varios terroristas del Grapo, en la desarticulación en Granada y Jaén de una organización mafiosa relacionada con la mafia napolitana y en la detención de diversas bandas de delincuentes en Madrid.

Como encargado de la defensa y protección de misiones españolas en el extranjero, Torronteras permaneció largas temporadas en Zaire, Argelia -en cuatro ocasiones- y Chile. Precisamente el subdelegado del Gobierno en Guadalajara, Jonás Picazo, destacaba que «debido al alto grado de responsabilidad y confianza que ofrecen los GEO, aquellas embajadas que tienen necesidad de protección siempre piden que acudan policías de esta unidad».

Picazo recordó a Torronteras como un hombre tranquilo: «Distaba mucho de la imagen que de estos agentes nos dan las películas: era muy humano, muy equilibrado, sabía siempre muy bien cómo esquivar el peligro». El trato de Javier Torronteras con sus compañeros «era excepcional, como siempre en estos casos en que las personas viven situaciones extremas».

El oficial fallecido por la explosión de los terroristas suicidas había realizado varios cursos de manejo y activación de explosivos. Instructor de Defensa Personal policial, también contaba en su currículum con cursos de buceador elemental.

Todos estos conocimientos y actitudes le valieron una Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo después de la desarticulación del comando Donosti de ETA así como una Cruz al Mérito de la Guardia Civil con Distintivo Blanco. A ellas sumaba otras 29 felicitaciones públicas por su labor profesional a las que suma ahora la Medalla de Oro al Mérito Policial, concedida el domingo por el presidente del Gobierno en funciones, José María Aznar, a título póstumo.

Afable, sereno y hombre tranquilo, huía de las cámaras y la notoriedad tanto por carácter como por obligación. Esta semana tenía previsto firmar las escrituras de su nueva casa. Deja viuda y dos hijos.

Javier Torronteras, policía de la unidad de los GEO, nació en Madrid en 1962 y falleció en Leganés el 3 de abril de 2004.

Fuente: La Razón
El Mundo
04/04/2004

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