Seguridad Pública y Protección Civil
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GEO: rapidez,
contundencia y eficacia
Sus agentes están
preparados para combatir, desde su profesionalidad y conocimiento,
cualquier tipo de nueva delincuencia En esta unidad de elite de la
Policía no quieren «rambos», sino miembros que actúen en equipo
El
Grupo Especial de Operaciones (GEO) del Cuerpo Nacional de Policía
desarrolló ayer una importante acción contra el terrorismo de grupos
islamistas. En el enfrentamiento con los terroristas perdió la vida
uno de sus hombres. Su primera víctima en 25 años de historia, en los
que ha desarticulado más de 35 «comandos» de bandas terroristas y
ha rescatado a 400 personas que habían sido secuestradas o tomadas como
rehenes. Todas sus operaciones se caracterizan por su rapidez e
inmediatez. Todo está sincronizado y, a la orden del responsable del
equipo, todos los agentes actúan como uno. La acción debe ser rápida,
contundente y eficaz, y evitar en todo lo posible que se produzcan bajas
personales. Ayer sufrió la primera.
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No resulta
difícil imaginar el efecto que en terroristas y otro tipo de
delincuentes produce la acción del GEO. Algunos, no pueden controlar los
esfínteres y defecan con la ropa puesta. En cualquier caso, el grado de
desconcierto que sufren estos individuos resulta fundamental para el
buen comienzo de las pesquisas policiales. El GEO cumplió en el año 2003
sus primeros 25 años, plagados de éxitos y eficaces servicios para
preservar la seguridad de los españoles. El director general de la
Policía, Agustín Díaz de Mera, subrayaba entonces que eran
«veinticinco años de vida del GEO son veinticinco años de acreditados
servicios al Estado, servicios que casi siempre llevan aparejado un
riesgo de vida, un riesgo físico muy importante. Por eso, el GEO
armoniza dos cuestiones importantísimas: equilibrios intelectuales con
capacidad medida para la acción. Y por eso ha hecho tantas y tan
importantes operaciones, con un coste mínimo en vidas».
Para
hablar del GEO hay que contar sus operaciones. Detrás de las frías
cifras desarticulación de más de treinta y cinco «comandos» de bandas
terroristas, la mayoría de ellos de ETA; y un total de cuatrocientas
personas, secuestradas o tomadas como rehenes, liberadas ilesas está el
trabajo meticuloso y la coordinación perfecta. En el GEO, no quieren «Rambos»,
agentes que gusten de actuar por su propia iniciativa. El que no sirve
para integrarse en un equipo, sobra. Prueba de la limpieza con la que
operan resulta fundamental capturar al delincuente con vida por la
información que puede facilitar es que sólo tres intervenciones han
finalizado con la muerte de alguno de estos individuos. Relatar todas
estas operaciones sería interminable, ya que en cada una de ellas hay
aspectos interesantes que reseñar.
Operaciones destacadas. Rafael, jefe del Grupo Especial de
Operaciones del Cuerpo Naconal de Policía, recordaba cómo una de las
acciones más peligrosas la desarticulación del «comando Matalaz»
de ETA, cuyos integrantes, por cierto, tuvieron que ser puestos en
libertad porque la Audiencia Nacional no llegó a juzgarles en el plazo
máximo de cuatro años que fija la ley. «Un agente de la unidad
cuenta el jefe del GEO se hizo pasar por otro compañero del Cuerpo del
que sabíamos que era objetivo de la banda terrorista. Durante más de un
año, todos los días, hasta que entró el comando , viajó con el coche del
policía amenazado de Baracaldo, donde vivía, hasta el cuartel de Basauri,
y vuelta. Cuando aparecieron para poner una bomba, en junio de 1991, los
etarras fueron detenidos».
También
tuvo una larga duración en el tiempo la desarticulación del «comando
Donosti», que había entrado en España en plena «tregua».
Durante meses, agentes del GEO, en estrecha colaboración con sus
compañeros de Información, vigilaron a los «liberados» y a los
«laguntzailes». La detención en Francia del cabecilla José Javier
Arizcuren, «Kantauri», provocó que los pistoleros trataran de
huir. Vano intento. Los «geos» los arrestaron, en plena calle, y
sin pegar un solo tiro pese a que los etarras iban armados. Una de las
facetas más espectaculares del trabajo del GEO es el asalto a barcos en
alta mar.
El
creciente problema del narcotráfico obligó a esta unidad a
especializarse hace seis años, cuando se lo requirió la Brigada Central
de Estupefacientes, en esta difícil materia, en la que el más mínimo
fallo puede suponer la pérdida de un agente. O el fracaso de la
operación, si los delincuentes se aperciben de la presencia policial y
arrojan la droga al mar.
Una de las
acciones más espectaculares fue el apresamiento del «Tammsaare»,
en julio de 1999, dentro de la «operación Temple» dirigida por el
juez Baltasar Garzón.
Uno de los
asuntos que preocupa a la opinión pública española es el de la presencia
en nuestro país de delincuentes, con un alto nivel de entrenamiento
militar por haber participado en recientes conflictos bélicos que
constituyen auténticas mafias. El director general de la Policía
señalaba entonces, a este respecto, que el GEO «está especialmente
capacitados» para atacar, desde su conocimiento y profesionalidad
cualquier tipo de nueva delincuencia.
El jefe de
la unidad añadía que el «GEO está evolucionando permanentemente, como
toda la Policía. En los primeros momentos, la misión primordial del GEO
era el terrorismo. Ahora continúa el terrorismo, aunque en menor
volumen, y lo que va aumentando es la lucha contra la delincuencia
organizada, las mafias. En cualquier caso, nosotros le damos siempre a
los delincuentes el tratamiento de máxima peligrosidad. Es la ventaja
del GEO, que siempre vamos al 110 por 100 pensando que es el más malo
del mundo. Que luego lo es, lo hemos tratado como tal; que es un poquito
menos malo, mejor. El hecho de que esos delincuentes hayan recibido
entrenamiento militar, o que tengan una especial preparación, nos
obliga, evidentemente, a esmerarnos, pero no plantea un problema
especial».
Menos
aspirantes. ¿Cuántos aspirantes de presentan para cubrir cada
vacante?. Varían según las promociones. En las últimas
convocatorias, unos catorce por vacante, pero está descendiendo el
número de peticionarios, no solamente en el GEO sino en todas las
unidades similares de Europa.
La razón,
explicaba Rafael, hay que buscarla en que, hoy en día, en el mundo
occidental, se vive francamente bien en una comisaría. Tienes tu
horario, tu tiempo libre. «Lo que parece preocupar a los que no se
presentan es la disponibilidad que requiere el GEO. No todo el mundo
está dispuesto a ello. Con todo, nos mantenemos dentro de límites
aceptables que nos permiten tener una plantilla de unos cien agentes».
¿Quién,
ante una situación de secuestro, de toma de rehenes o de cualquiera otra
acción criminal que requiera su intervención, no desea ver a entrar a un
«geo», con su uniforme negro, el casco y chaleco antibala, con el
subfusil HK MP5 dispuesto al disparo? Sólo los terroristas y demás
delincuentes reniegan de su presencia, sobre todo cuando perciben que el
puntero láser del HK está fijo en su frente.
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La unidad de elite
sufre su primera baja en acto de servicio desde su fundación en
1978. |
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El Grupo Especial
Operaciones (GEO) del Cuerpo Nacional de Policía sufrió ayer,
desde la creación de este cuerpo de elite en 1978, su primera
baja en acto de servicio, durante el asalto al piso franco de la
célula de terroristas islámistas en el municipio madrileño de
Leganés.
Los GEO se crearon el 1 de abril de 1978, por decisión del
entonces ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa. Fue
concebido como una unidad capacitada para intervenir contra
terroristas y delincuentes de alto riesgo que precisaran de una
especial cualificación. Su estructura se compone de dos núcleos,
uno Operativo y otro de Apoyo, cuya unidad básica es el
«comando», y su Cuartel General está en Guadalajara.
A
lo largo de sus 26 años de existencia, los GEOS han participado
en la desarticulación de un gran número de comandos de ETA, han
liberado a unas 400 personas secuestradas o tomadas como
rehenes, y han actuado en misiones de protección de delegaciones
diplomáticas españolas en 28 países de Europa, Oriente Medio,
Centro y Sur de América, Africa subsahariana y del Magreb.
Terrorismo. Más de cien miembros de este grupo han
trabajado en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.
Los GEO nacieron como consecuencia del incremento de actividades
terroristas durante 1977. Al mando del equipo se destinó al
capitán Ernesto Quijada Romero, gran conocedor del fenómeno
terrorista, asistido por un capitán ayudante, cuatro sargentos y
dos oficiales. Su sucesor fue el capitán Juan Senso Galán, del
arma de Ingenieros, que falleció, al igual que Quijada, en un
accidente de tráfico, cuando acompañaban al general Saenz de
Santamaría en un viaje de regreso a Madrid.
Para formar esta unidad operativa se tuvieron en cuenta no
sólo las facultades físicas, sino también su equilibrio
psicológico. Pasaron un reconocimiento médico exhaustivo,
similar al que someten a los pilotos de guerra, así como sus
dotes de tiro, manejo de explosivos y reacción ante una
situación de emergencia provocada por terroristas.
Los GEO actúan en la apertura y entrada de domicilios de
bandas o terroristas y llevan a cabo dispositivos de escolta y
protección de altas personalidades españolas o extranjeras de
visita en nuestro país. Además, prestan medidas de seguridad
en sedes diplomáticas y consulares de España en países de
especial conflictividad. Su primera intervención conocida fue en
1978, con motivo de la «Operación Galaxia», que les hizo
situarse en las inmediaciones de la Moncloa para proteger al
entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, de un posible
asalto protagonizado por militares golpistas. También han
intervenido en otras circunstancias, como la liberación, el 17
de enero de 1982, del doctor Iglesias, padre del cantante Julio
Iglesias, que estuvo secuestrado por un comando de ETA político
militar. Combatir a la banda terroristas vasca y a los GRAPO ha
sido uno objetivos principales del Grupo Especial de
Operaciones. Participaron en el asalto a la sede del Banco
Central en Barcelona, el 24 de mayo de 1981, ocupada por un
grupo de personas armadas. Entre las actuaciones fuera de
España, destacan la presencia de GEOS en la mayoría de las
embajadas en los países árabes en 1986, al establecerse
relaciones diplomáticas con Israel. |
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El primer geo
español muerto en acto de servicio |
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Javier
Torronteras, fallecido el pasado sábado en Leganés, pasará a la
historia policial española como el primer agente de los Grupos
Especiales de Operaciones (GEO) fallecido en el transcurso de
una intervención directa por razón de servicio.
Torronteras, casado y con dos hijos de corta edad, ingresó en la
policía en 1987, cuando sólo tenía 25 años. Enseguida se dio
cuenta de que lo suyo eran los cuerpos de acción, por lo que en
1990 hizo los cursos necesarios para acceder a los GEO.
Pronto escaló posiciones en la unidad. En 1995 fue ascendido a
oficial y en 2000 a subinspector, donde ejerce funciones de jefe
de subgrupo operativo. Según la información facilitada por el
Ministerio del Interior, Torronteras participó en numerosas
operaciones sin ningún tipo de percance personal.
Intervino en la liberación de tres personas secuestradas por una
banda organizada en el pueblo madrileño de Robledo de Chavela y
en la detención de terroristas del comando Donosti de ETA en San
Sebastián en 1999.
Participó en la detención de una banda de extorsionadores en
Bilbao, en la de varios terroristas del Grapo, en la
desarticulación en Granada y Jaén de una organización mafiosa
relacionada con la mafia napolitana y en la detención de
diversas bandas de delincuentes en Madrid.
Como encargado de la defensa y protección de misiones españolas
en el extranjero, Torronteras permaneció largas temporadas en
Zaire, Argelia -en cuatro ocasiones- y Chile. Precisamente el
subdelegado del Gobierno en Guadalajara, Jonás Picazo, destacaba
que «debido al alto grado de responsabilidad y confianza que
ofrecen los GEO, aquellas embajadas que tienen necesidad de
protección siempre piden que acudan policías de esta unidad».
Picazo recordó a Torronteras como un hombre tranquilo: «Distaba
mucho de la imagen que de estos agentes nos dan las películas:
era muy humano, muy equilibrado, sabía siempre muy bien cómo
esquivar el peligro». El trato de Javier Torronteras con sus
compañeros «era excepcional, como siempre en estos casos en
que las personas viven situaciones extremas».
El oficial fallecido por la explosión de los terroristas
suicidas había realizado varios cursos de manejo y activación de
explosivos. Instructor de Defensa Personal policial, también
contaba en su currículum con cursos de buceador elemental.
Todos estos conocimientos y actitudes le valieron una Cruz al
Mérito Policial con distintivo rojo después de la
desarticulación del comando Donosti de ETA así como una Cruz al
Mérito de la Guardia Civil con Distintivo Blanco. A ellas sumaba
otras 29 felicitaciones públicas por su labor profesional a las
que suma ahora la Medalla de Oro al Mérito Policial, concedida
el domingo por el presidente del Gobierno en funciones, José
María Aznar, a título póstumo.
Afable, sereno y hombre tranquilo, huía de las cámaras y la
notoriedad tanto por carácter como por obligación. Esta semana
tenía previsto firmar las escrituras de su nueva casa. Deja
viuda y dos hijos.
Javier Torronteras, policía de la unidad de los GEO, nació en
Madrid en 1962 y falleció en Leganés el 3 de abril de 2004. |
Fuente: La Razón
El Mundo
04/04/2004
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