Belt Ibérica S.A. Analistas de Prevención

- Menú -

HOME

Noticias...
Se busca...
Eventos...
Legislación...
Bibliografía...
Artículos...

> MAPA del WEB <

Su opinión...

Envíenos la noticia o el comentario que desee.

 

 

Noticias Profesionales

  

Noticias

Martes 6 de abril de 2004


Seguridad Pública y Protección Civil

El jefe de los Tedax-NBQ teme otro 11-M, pero con armas químicas o biológicas

«Si antes del 11-M ya era posible, ahora se le ha añadido algo más para que esto constituya una auténtica amenaza», dice el comisario Sánchez Manzano

 

El Cuerpo Nacional de Policía cree que la hipótesis de que se produzca un atentado con artefactos de tipo nuclear, bacteriológico o químico «constituye una auténtica amenaza» tras lo ocurrido el 11-M en Madrid, porque si entonces los terroristas usaron explosivos, la próxima vez pueden emplear ese tipo de sustancias. El comisario jefe de la Unidad de Desactivación de Explosivos y riesgo Nuclear, Bacteriológico y Químico (Tedax-NBQ), Juan Jesús Sánchez Manzano, aprovechó ayer la presentación del equipo NBQ que va a comenzar a operar en Cantabria para alertar a todos los servicios de seguridad y Protección Civil de que los atentados o accidentes con este tipo de sustancias representan «un riesgo real».

Simulacro de los agentes
Tedax-NBQ en Santander

«No quiero alarmar -afirmó el comisario-, pero es evidente que los autores de los atentados del 11-M, los grupos que están detrás, han estado ya relacionados con sustancias nucleares, bacteriológicas y químicas. Igual que esta vez han empleado explosivos, la próxima pueden utilizar sustancias de este tipo».

«Auténtica amenaza»

En las palabras que dirigió a los distintos Cuerpos de Seguridad y Protección Civil de Cantabria, el comisario jefe recalcó que en «los foros internacionales» a los que su unidad asiste con asiduidad para intercambiar información y conocer experiencias de otros Cuerpos, «se evalúa como muy probable la hipótesis de que se nos presenten este tipo de situaciones, que se hagan reales». «Si antes ya las considerábamos como posibilidades reales, después del 11-M yo creo que se le ha añadido algo más para que esto se constituya en una auténtica amenaza», añadió el responsable policial.

Por eso subrayó la importancia de que todos los Cuerpos de Seguridad, Protección Civil y asistencia sanitaria sepan cómo comportarse y qué protocolos hay que se seguir si se activa una alarma de riesgo nuclear, químico o bacteriológico. Sánchez Manzano apeló de nuevo a los atentados del 11 de marzo para resaltar la importancia de actuar de forma coordinada, ya que, a su juicio, eso fue lo que permitió que Madrid recuperara pronto una relativa normalidad tras la matanza perpetrada por los terroristas en las estaciones de El Pozo, Santa Eugenia y Atocha. «En el 11-M, todos los servicios que tenían que participar lo hicieron bien y por eso en pocas horas fuimos capaces de estar en funcionamiento de nuevo», explicó.

También insistió en que resulta «fundamental» que en ese tipo de situaciones exista «un mando operativo único» que tome las decisiones para todos los Cuerpos implicados -policial, si se trata de un atentado, y de Protección Civil, si es una catástrofe natural o un accidente-, aunque luego cada uno siga su cadena de mando.

Sánchez Manzano consideró acertado que se haya especializado a los Tedax para poder afrontar incidentes de tipo NBQ, en primer lugar, porque el procedimiento de protección del lugar implicado tiene muchas similitudes con el que se despliega ante una amenaza de bomba y, sobre todo, porque agentes que están entrenados para desactivar un explosivo están capacitados para enfrentarse a situaciones de «peligro inminente».

Hasta la fecha, la actuación más importante que se ha realizado ante riesgos NBQ en España se produjo en 2001, tras la aparición de sobres con polvo de ántrax en oficinas de correos de EEUU en los meses inmediatamente siguientes a los atentados de Nueva York.

En esas mismas fechas, los especialistas policiales examinaron en España un millón de envíos sospechosos, todos ellos falsas alarmas, según explicó en la misma conferencia el inspector jefe de los Tedax-NBQ en Cantabria, Juan José Rodríguez de la Rosa.

 

La mitad de los madrileños sufrió estrés y depresión por la tragedia

Según un estudio de la Complutense, uno de cada tres entrevistados consideraba que la implicación emocional con el atentado influía, además, en su vida laboral.

La mitad de los madrileños mostraba síntomas depresivos o cuadros de estrés una semana después de los atentados del 11-M. Así lo prueba un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad Complutense después de entrevistar a 1.200 personas, de los cuales un tercio consideraba que esta implicación psicológica interfería, además, en su vida laboral. Los resultados de este trabajo serán presentados hoy en la primera jornada de la VII Conferencia Europea de Evaluación Psicológica que se celebra en la localidad malagueña de Benalmádena.

El estudio trataba de conocer los efectos emocionales y psicológicos inmediatos a los atentados en la población madrileña y del Corredor del Henares. Para ello, se entrevistó a 1.179 personas, mayores de 18 años, durante la semana posterior a la masacre terrorista. Un tercio de los encuestados vive o trabaja en la zona del Corredor, la zona más castigada por ser el origen de la mayor parte de las víctimas que viajaban en los trenes que explotaron.

En el trabajo, también.

Los datos de la investigación muestran que en la segunda semana después de los atentados, uno de cada dos encuestados mostraba síntomas depresivos (tristeza, dificultades para dormir, sentimientos de soledad, apatía) y de estrés agudo (aturdimiento, pesadillas, irritabilidad, nerviosismo), que llegaban a interferir en su funcionamiento cotidiano en un 17 por ciento de los casos. Uno de cada tres entrevistados afirmaba, además, que su implicación emocional con el 11-M se extendía, además, a su vida laboral.

La presencia de síntomas de estrés agudo parece relacionarse con el sexo de los consultados -es mayor el porcentaje de mujeres afectadas-, con su edad -los mayores de 50 años presentan más problemas de este tipo- y con la vinculación con la línea ferroviaria atacada -el estrés es mayor entre los usuarios habituales de la línea C2 de cercanías-. No obstante, al contrario de lo apuntado por investigaciones similares (como las efectuadas tras el 11-S), los expertos sostienen que no parecen tener una gran influencia psicológica aspectos tales como residir o trabajar en las zonas afectadas, haber sido testigo directo de los atentados o tener una relación cercana con personas que resultaron heridas o fallecidas.

 

Fuente: ABC
01/04/2004

Noticias relacionadas:

* Noticias relacionadas del 11-M

© BELT.ES  Copyright. Belt Ibérica, S.A. Madrid - 2004. belt@belt.es