Seguridad Pública y Protección Civil
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Los usuarios del Metro
madrileño comprueban como se ha reforzado la vigilancia en toda la red
Se vigilan
especialmente las zonas más estratégicas y concurridas
La presencia de Policía
Municipal en el Metro madrileño se comprende y se agradece. «A mí que
me registren lo que sea. Si es preciso, hasta los «piercing» que llevo
puestos». Amaya Angulo, una joven universitaria, lo tenía ayer muy
claro cuando los agentes municipales le pidieron que les mostrase lo que
llevaba en su mochila. Sabía que se había reforzado la vigilancia en el
suburbano «porque lo he visto en la tele antes de salir de casa. Y me
parece muy bien. Toda precaución es poca», añadía esta joven.
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Por primera
vez, la Policía
Municipal se une a la vigilancia
en la red del suburbano |
Ella
viajaba sola. Tenía que llegar hasta Sol para encontrarse con una amiga
con la que iba a intercambiar apuntes de clase. «Comprendo que mis
«pintas» puedan llamar la atención y eso no me molesta. Al revés, pienso
que hay que colaborar. Lo que sí digo es que tendrían que registrar,
también, a los que no van como yo, dando el «cante». Al mejor vestido,
al que más cara de bueno tiene, a ese también conviene echarle un
vistazo».
Amaya tuvo una demora de pocos minutos en llegar a su cita. Con su pelo
«punkie» entre caoba y anaranjado, sus orejas y nariz agujereadas
por pendientes y bolitas de plata y cristal, sus pantalones que barrían
el suelo y su «chupa» vaquera, se marchó del lugar del registro con la
satisfacción del deber cumplido. Los agentes comprobaron que sólo
llevaba folios escritos, un cuaderno, su monedero, una sudadera bastante
arrugada y un «compac-disc» con su música favorita. No faltó ese
«muchas gracias» que le lanzaron los agentes mientras la joven
enfilaba hacia su andén.
Intercambiadores y estaciones
Es la
primera vez en la historia del Metro que la Policía Municipal está en
las tareas de control de viajeros. Este Cuerpo se ha unido a la Policía
Nacional y a los empleados de las cinco empresas privadas de vigilancia
en toda la red. El acuerdo se tomó, como informó ayer ABC, tras los
contactos mantenidos entre el ministro del Interior en funciones, Ángel
Acebes, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, tras el atentado
de Leganés. En el dispositivo, según ha podido saber este periódico,
también colabora personal de la propia Compañía Metropolitano.
Agentes policiales, vigilantes jurados y empleados de la compañía se
turnan, tanto en horarios como el lugares de vigilancia, para controlar
andenes, pasillos, estaciones y bocas de Metro. Los objetivos
prioritarios, que no únicos, son los intercambiadores de Nuevos
Ministerios (donde se mantiene la orden de no facturar equipaje con
destino al aeropuerto de Barajas), Avenida de América y Atocha;
estaciones emblemáticas de la red como Sol, Atocha, Callao, Aluche,
Puente de Vallecas y Gran Vía, entre otras, así como la línea hacia el
aeropuerto.
«Hasta la suela del zapato»
José Luis Casado, empleado de hostelería, también fue ayer otro de los
usuarios del Metro que se prestó gustoso al registro de los agentes.
Mostró su documentación y lo que llevaba en los bolsillos de su
cazadora. Poco más. «No me incomoda, en absoluto, que la gente se me
quede mirando. Al principio te da un poco de «corte» pero si piensas que
puede haber mucho asesino suelto, está bien que nos miren hasta la suela
de los zapatos».
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Por primera
vez, la Policía Municipal se une
a la vigilancia en la red del suburbano |
Antonia y
Josefa viajaban desde Cuatro Caminos a Sol, por la línea 1, donde
enlazarían con la 3 para llegar a Argüelles. Iban de compras porque, en
mayo, tienen la Comunión de una sobrina. A ellas dos no les había parado
nadie. «Con tanto horror como se está viviendo en Madrid desde el 11
de marzo, no es de extrañar que se vigilen los medios de transporte
donde viaja mucha gente», aseguraba Josefa. Mientras, su cuñada
Antonia, algo más pesimista, confesaba: «No digo que no sea necesario
tanto control, pero tengo muy claro que si los terroristas quieren hacer
daño, lo harán porque son tan malos y tan sanguinarios que estarán
esperando un despiste de la Policía para matar a más gente inocente».
«Lo están haciendo muy bien»
A la conversación se unió Leonor Rodríguez, que tiraba de su maleta
hacia un asiento vacío. Confiaba en la profesionalidad de los Cuerpos y
Seguridad del Estado. «Lo están haciendo muy bien y muy deprisa. Han
detenido ya a muchos sospechosos. Otros terroristas están muertos. Lo
triste es a toda la gente que se han llevado por delante. Prefiero no
pensarlo. Como yo, creo que hay muchas personas que, en estos momentos,
sólo quieren vivir el día a día». Así andamos.
Fuente: ABC
07/04/2004
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