Seguridad
Colectiva y Defensa Nacional
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La CIA investiga un
presunto plan de Chávez para extender su revolución por Suramérica
Un alto funcionario
de la Agencia se reúne en Chile con representantes de seguridad de
cuatro países latinoamericano para trazar una estrategia frente a la
expansión del "proyecto" en la región
El
referéndum del domingo, que decidirá si Hugo Chávez continúa o no en el
poder, mantiene en vilo al Gobierno de EEUU. A tal extremo que el
subdirector del departamento de Asuntos del Hemisferio Sur de la CIA,
William Spencer, se ha trasladado a Chile, donde analizará la situación
con responsables de seguridad de cuatro países latinoamericanos.
Spencer es
considerado como el paladín de la tesis que considera al mandatario
caribeño como una pieza clave de la política anti estadounidense en
Suramérica, una posición que ha conquistado mediante el apoyo financiero
y logístico a grupos como las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC)
o al Movimiento Al Socialismo (MAS) la principal agrupación opositora de
Bolivia que preside Evo Morales, un diputado que de acuerdo con la CIA
está vinculado al narcotráfico.
Spencer, que está convencido de que Chávez tiene en mente la creación
de dos focos revolucionarios, de cuya activación se ocuparían sus
aliados en los países mencionados, analiza la situación que se
plantearía en el caso de que el actual presidente de Venezuela se
mantuviera en su cargo, con o sin el aval de sus compatriotas.
El primer objetivo de la supuesta conspiración consistiría en
desestabilizar los gobiernos del presidente de Colombia,
Alvaro Uribe y al de su homólogo boliviano Carlos Mesa. Conseguida
esa meta o de forma simultánea a las acciones dirigidas hacia ese
fin, el efecto dominó se extendería hacia el Perú, aprovechando la
delicada situación en que se encuentra Alejandro Toledo, por los
múltiples escándalos de corrupción que se le achacan.
La acción corrosiva de esta revolución bolivariana se
multiplicaría por inercia, y se propagaría con relativa facilidad hacia
países como Ecuador, donde los grupos políticos con raíces étnicas
se oponen al neoliberalismo de la escuela de Washington o hacia
Argentina y Brasil, donde también permanece latente un fuerte
sentimiento anti norteamericano.
No es una casualidad que el conciliábulo para hacer frente a los
supuestos designios de Chávez se vaya a reunir en Chile, país al que la
Administración estadounidense considera un bastión de la democracia con
políticas económicas afines a las suyas.
De acuerdo con un alto funcionario de la legación norteamericana en
Santiago, a la reunión que ha convocado Spencer asistirían
representantes de Colombia, Ecuador, Brasil y Perú. En la capital
chilena se elaboraría un plan financiado por el Departamento de Tesoro y
con el apoyo del Pentágono en las áreas que le compete. La consigna es
contrarrestar los designios de Chávez para transformar a Latinoamérica
en una gigantesca e incontestable réplica de la Cuba de Fidel Castro.
El Departamento de Estado, una institución donde a los halcones como
Spencer y el subsecretario para los asuntos de América Latina, Roger
Noriega, se les atribuye el don de la profecía, maneja dos escenarios
que reflejan como en un espejo los rumores que han difundido en
Venezuela y hacia el exterior los grupos opositores al régimen de
Chávez.
En el primero se contempla la posibilidad de que el jefe del
Movimiento Quinta República (MVR) decida en el último momento clausurar
las urnas con el argumento de haber detectado «irregularidades» en el
proceso de recolección de firmas para convocar la consulta, o de haber
desvelado una conspiración para atentar contra la vida de Chávez.
En este caso, decretaría el estado de emergencia, en virtud al cual
Venezuela se gobernaría por medio de decretos, se suspenderían por un
plazo indefinido las garantías ciudadanas, las actividades del Congreso
y se prohibirían las manifestaciones públicas. La segunda variante
pronostica una manipulación fraudulenta del resultado de la votación y
la represión de cualquier acto de protesta por parte de la Coordinadora
Democrática, que aglutina a los sectores antichavistas.
En cualquier caso, Hugo Chávez echaría mano a todo recurso a su
alcance para evitar la convocatoria de nuevas elecciones, como
contempla el estatuto del referéndum en caso de que el 'no' a su gestión
obtuviera la mayoría de los votos.
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Una guerra
de convencidos |
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El Gobierno venezolano reiteró ayer que la
victoria en el referéndum del 15 de agosto sobre la continuidad
en la Presidencia de Hugo Chávez «es irreversible» mientras la
oposición insistió en que el triunfo de la Coordinadora
Democrática «está asegurado».
La polarización política del país se hace patente en estos días
en las sucesivas manifestaciones en apoyo al gobernante o a los
grupos opositores que intentan sacarlo del poder. El tono
radical e irreconciliable de ambas posiciones es propio de una
guerra de convencidos.
«Para la oposición hubiese sido mucho mejor no promover el
referendum, porque va a salir revolcada» dijo ayer Chávez, según
recoge la agencia Efe.
El vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, indicó que el
Gobierno ha garantizado a los venezolanos y a la comunidad
internacional que respetará los resultados de la consulta
presidencial sean los que sean, cosa que, dijo, no ha hecho la
coalición opositora Coordinadora Democrática.
Para Henry Ramos, de la Coordinadora democrática «a partir del
16 de agosto Chávez pasará a las filas de los desempleados.
Ramos calificó al presidente de «delincuente y desarreglado
mental» y dijo que, por haberse divorciado y estar soltero
«cubre sus carencias afectivas y sexuales ensañándose con el
pueblo venezolano». |
Fuente: El Mundo
09.08.04