Seguridad Pública y Protección Civil
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Interior revisa caso a
caso la escolta que tienen más de 5.000 amenazados
El ministerio dice
que el objetivo es "racionalizar y optimizar" los servicios de
protección
El
Ministerio de Interior se propone revisar caso a caso los servicios de
escolta a personalidades que prestan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
del Estado y empresas de seguridad privada. El departamento que
dirige José Antonio Alonso encargó en junio la elaboración de un mapa de
riesgo terrorista y un estudio para "optimizar y racionalizar" los
recursos, según han admitido fuentes de Interior. Casi 5.200
personas disponen de guardaespaldas pagados por la Secretaría de Estado
para la Seguridad, que este año tiene presupuestados 67.340.160 euros
para este objetivo. Aún no se conoce el alcance de la revisión, pues
primero deben concluir los estudios en marcha, pero la intención es que
las escoltas en el País Vasco y Navarra apenas resulten afectadas.
España es uno de los países del mundo con mayor número de personas
escoltadas, debido a la persistencia de la amenaza de ETA. La banda ha
ido ampliando con los años el abanico de las personas amenazadas, que
incluye desde altos cargos o miembros de la judicatura hasta periodistas
y concejales. Sólo en el País Vasco hay casi 1.200 personas con
protección, que financian a medias los Gobiernos central y vasco;
mientras que en el resto de España hay otras 4.000. El propósito de
Interior sería retirar la protección a aquellas personas sobre las que
se considere que el riesgo ha desaparecido o se ha reducido al mínimo y
aplicarla a quienes, sin disfrutar de ella, han pasado recientemente a
engrosar la larga lista de objetivos de la banda terrorista. También
se quiere poner fin a situaciones en las que se utiliza a los escoltas
para cometidos distintos a la mera protección.
Interior encargó en junio revisar el listado completo de las personas
que en la actualidad disponen de guardaespaldas pagados por el erario
público, así como elaborar un mapa de riesgo "adecuado a la realidad".
Las fuentes consultadas aseguran que "aún hoy conservan la escolta
personas que ya hace mucho tiempo que dejaron el cargo por el que se les
otorgó, mientras que no disponen de ella otras que la necesitan más".
El objetivo, asegura Interior, es "racionalizar" los recursos, de forma
que no se repitan algunos casos que han denunciado los propios
guardaespaldas: viajes no programados en vehículo oficial camuflado y
con escolta, largas esperas ante edificios donde trabajan los
amenazados... Incluso algunos se han quejado de que sus protegidos les
envían a recados particulares, mientras que otros han protestado por
tener que esperar a que el escoltado termine una larga noche de copas.
"No se va a producir una drástica reducción de los servicios de escolta
y, desde luego, en ningún caso se va a retirar la protección a alguien
que realmente la necesite", subrayan las fuentes consultadas.
El mapa de riesgo que se está elaborando intenta determinar dónde
podrían sustituirse los escoltas por contravigilancias, cómo se podría
evitar el viaje de los guardaespaldas por el país (una fórmula podría
ser avisar a la correspondiente Delegación del Gobierno de la llegada
del amenazado para que se haga cargo de su protección) o si realmente es
necesaria la escolta cuando se realizan actividades no programadas.
También se trata de saber si las grandes empresas en las que ahora
trabajan algunos ex altos cargos podrían asumir el coste de su
protección. Mantener a una persona con dos guardaespaldas las 24
horas del día requiere un mínimo de ocho agentes, a fin de cubrir tres
turnos de ocho horas, más las libranzas y las vacaciones.
Según las fuentes consultadas, los informes ya están casi concluidos,
"pero aún no se han puesto sobre la mesa ni han sido valorados por la
Secretaría de Estado de Seguridad". Ésta dispone para este año de una
partida de 67.340.160 euros (más de 11.000 millones de pesetas) para la
protección de personalidades. "Hay pocos recursos y mucha gente a la que
proteger y no tenemos más remedio que ver cómo se pueden optimizar los
recursos", aseguran fuentes de Interior.
El ministerio no ha precisado cuántos policías y guardias civiles se
dedican a este cometido ni el número de guardas privados que trabajan
como escoltas. "La cifra baja ahora en verano, porque muchos de los
amenazados pasan las vacaciones en el extranjero o en zonas donde nunca
han sido detectados", aseguran las citadas fuentes. En España hay más de
30.000 empleados de empresas privadas de seguridad con licencia y
capacitación para prestar servicios de escolta.
Interior es consciente de lo sensible de este asunto, de los riesgos que
puede suponer la reducción de escoltas y de la oposición a una medida de
este tipo. Ya hubo problemas, durante el traspaso de poderes, cuando
algunos altos cargos del anterior Gobierno (como el ex fiscal general
del Estado, Jesús Cardenal, o el ex director general de la Policía,
Agustín Díaz de Mera, por ejemplo) se quedaron momentáneamente sin
escoltas por cuestiones burocráticas. "El anterior Ejecutivo, antes de
irse, no ordenó que se les renovara, pero inmediatamente se resolvió el
problema".
Pero el mayor problema, y por ello el asunto se está tomando con
especial cautela, es el riesgo de que algunas personas que se quedaran
sin escolta pudieran sufrir un atentado. Ya en la etapa de gobierno del
PP, el Ministerio del Interior tuvo en cartera planes similares, pero
finalmente no se llevaron a cabo debido a este temor.
Las fuentes consultadas insistieron en que en ningún caso se reducirá la
protección a quienes viven en Euskadi y Navarra. "Sabemos que allí
cualquiera puede informar en cualquier momento de que un amenazado va
sin escolta. Tenemos casos muy sangrantes", aseguran fuentes de los
servicios de escolta.
Fuente: El País
25/08/2004
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