Seguridad Pública y Protección Civil
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Golpe a los violentos 'revientapisos'
La policía y la
Guardia Civil detienen a una banda itinerante de peligrosos delincuentes
que se dedicaban a robar en urbanizaciones y chalés de zonas
residenciales de Alcobendas, Pozuelo, Majadahonda y Aravaca. Los
arrestados formaban parte de la banda del 'Sabonis'
Un año de
investigaciones ha permitido a la policía desarticular un grupo de
delincuentes integrado por 12 chilenos, dedicados a robos con violencia
en domicilios y a hurtos a personas en inmediaciones de entidades
bancarias. La banda abandonó hace poco la capital para desplazarse a
zonas costeras. El arresto de esta red se produjo la semana pasada en
los pisos francos utilizados por la organización, situados en Málaga.
Parte de esta organización criminal ya fue desmantelada el pasado mes de
abril cuando se detuvo al líder, Angel del Amor Pastor, alias El Sabonis.
Los
agentes del Grupo I y II de la Brigada de Policía Judicial llevaban
varios meses tras la pista de los sospechosos. Los miembros de la banda
habían actuado en los distritos madrileños de Tetuán, Moncloa, Aravaca y
Usera y en los municipios de Alcobendas, Pozuelo y Majadahonda. Pero las
investigaciones prosiguen ante las sospechas de que hayan podido cometer
más fechorías.
Mil joyas
De hecho, en los registros se han recuperado más de mil piezas de
joyerías: relojes, cadenas, anillos, gemelos, broches, gargantillas,
pendientes, collares, brazaletes y esclavas.
Durante la operación policial se requisaron pistolas simuladas de la
marca Beretta, herramientas para fracturar puertas de domicilios y
numerosas armas blancas. También se les decomisaron mil euros, teléfonos
móviles, ordenadores portátiles, electrodomésticos, aparatos de sonido,
cámaras fotográficas y cámaras de vídeo.
En sus golpes empleaban inmovilizadores eléctricos para atacar a las
víctimas cuando salían del banco o de sus domicilios.
Asimismo, la policía ha recuperad cinco vehículos que figuraban como
sustraídos. Un Opel Astra, un Renault Megane, un Volkswagen Polo, un
Honda Jazz y un Hyundai Accent.
El primer detenido de la redada contra estos violentos ladrones fue su
cabecilla, Moisés Andrés L.B. de 20 años. Posteriormente se detuvo a
Carlos Alberto E.O, de 49 años, Francisco Javier T.G., de 26, Carlos V.A.,
de 32, Juan Benedicto M.B., de 23, Luis Fernando R.G., de 29, Margarita
Ingrid U.O. de 29, Lorena Paola R.M., de 34, Jorge Rodrigo C.R., de 25,
Ignacio Gabriel M.R., de 37, Roberto E.Ch., de 24 y su hermano Igor de
21.
La semana pasada la Comandancia de la Guardia Civil también detuvo a
cuatro personas que se habían especializado en el robo de chalés en la
zona noroeste de la Comunidad de Madrid (Boadilla, Villaviciosa de Odón
y Pozuelo de Alarcón). La investigación se inició tras tener
conocimiento la Guardia Civil de Villaviciosa de Odón de varios robos
producidos en viviendas a partir del mes de mayo. En todos los casos los
ladrones tenían un perfecto conocimiento de la distribución del inmueble
y la ubicación de los efectos de valor. Además, los trabajadores del
servicio doméstico externo abandonaban el trabajo días antes de
producirse los robos.
Ladronas camufladas
La línea de investigación seguida por los agentes permitió
averiguar la residencia de una de las implicadas. En su casa se hallaron
joyas y relojes, presumiblemente procedentes de robos.
Los detenidos, dos hombres y dos mujeres, de nacionalidad chilena y
edades comprendidas entre los 19 y 26 años, y en situación irregular en
España, están acusados de cuatro robos aunque se les podría implicar en
más hechos delictivos.
El valor de los efectos sustraídos en los cuatro inmuebles investigados
supera los 120.000 euros, según la Guardia Civil. Las dos mujeres
detenidas se ofrecían a sus futuras víctimas como empleadas del servicio
doméstico de carácter externo.
Cuando comenzaban a trabajar averiguaban la ubicación de los efectos de
valor y los códigos numéricos de los sistemas de alarma. También
conseguían copia de las llaves de las viviendas y de las cajas fuertes,
y toda la información útil para la comisión de los posteriores robos.
Posteriormente las mujeres facilitaban los datos y las llaves a los dos
integrantes del grupo, que no encontraban obstáculos para los robos. Una
vez obtenido el botín se desprendían rápidamente de los efectos
sustraídos, vendiéndolos a terceras personas.
Fuente: El Mundo
28/07/2004
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