|
La llamada se produjo
a las 19:55 al diario «Gara», que puso la amenaza en conocimiento de
la Ertzaintza que se lo comunicó a la Guardia Civil y ésta a la Policía
El desalojo del estadio
Santiago Bernabéu fue una decisión «profesional de la cadena de mando
policial», según informaron a LA RAZÓN fuentes de este cuerpo de la
Seguridad del Estado, cuyo director, Víctor García Hidalgo, se
encontraba entre los espectadores del partido que en esos momentos
jugaban el Real Madrid y la Real Sociedad de San Sebastián. Expertos
antiterroristas de la Policía, consultados con urgencia, concedieron
«relativa credibilidad» a la amenaza.
Una llamada realizada a
las 19:55 de la noche al diario «Gara», por un individuo que decía
hablar en nombre de ETA, en la que se
anunciaba la explosión para las nueve, fue la que provocó ayer el
desalojo del estadio. Sin embargo, en esta llamada, en contra de lo que
suele ser habitual en la banda criminal, no se indicaba el
sitio exacto en el que se habría colocado el artefacto sino que se
hablaba genéricamente del citado recinto deportivo, según señalaron a
este periódico fuentes antiterroristas.
Al tratarse de un partido
en el que el rival procedía del País Vasco, los expertos policiales
trabajaron, en principio, con la hipótesis de que la bomba, de
haberse colocado, habría sido puesta en los exteriores del estadio,
ya que se consideraba impensable que ETA tratara de provocar daños a
ciudadanos de esa Comunidad Autónoma. Por ello, decenas de agentes, con
apoyo de perros especializados, se desplegaron por los
alrededores del Bernabéu y trataron de localizar la supuesta bomba en
automóviles, parterres, papeleras y sitios similares.
Se estimaba que, de
existir, se trataría de una bomba de escasa potencia, como las que los
pistoleros hicieron estallar durante el pasado «puente» de la
Constitución. La búsqueda resultó negativa.
Dado el escaso tiempo con
que se contaba desde que se produjo la llamada –el diario «Gara»
comunicó la amenaza a la Ertzaintza, ésta a la Guardia Civil y ésta al
Cuerpo Nacional de Policía– hubo que hacer una evaluación del riesgo
prácticamente sobre la marcha. Quienes daban verosimilitud –relativa– a
la llamada, sostenían que el «mensaje era creíble» y que el objetivo, el
Bernabéu, formaba parte de los que tiene ETA, según la documentación que
se ha encontrado en manos de los pistoleros en varias ocasiones.
Además, ya se han producido atentados de la banda en los alrededores del
estadio.
A la vista de todos estos
datos, y al desconocerse el lugar exacto en el que podría estar colocada
la bomba (ya que el comunicante que decía hablar en nombre de ETA no lo
había dicho), y al no haber sido hallada en la búsqueda que se había
realizado en el exterior, se decidió el desalojo del
estadio que se logró sin que se produjera ningún tipo de incidente.
Las distintas fuentes
consultadas por LA RAZÓN reconocían anoche que la decisión podía ser
discutida a posteriori, pero recordaban que ETA, en las últimas llamadas
que realizó a «Gara» para anunciar la explosión de bombas que sí
estallaron, tampoco había sido tan exacta y que, incluso, en
determinados casos, había cometido algún tipo de error que a punto
estuvo de costar la vida a varias personas.
La credibilidad
que se le daba a la llamada, reconocía anoche a este periódico un
experto policial con una larga experiencia en la lucha contra ETA, «no
era del 100 por 100, probablemente ni del 70 por 100, pero había que
considerar todos los riesgos y adoptar una decisión sobre la marcha».
Esta es la segunda
amenaza falsa que se produce en los últimos días en Madrid. También a
través del diario «Gara», un comunicante anunció, durante el pasado
«puente», que una bomba iba a estallar en la sede central del Partido
Popular.
Las fuentes consultadas
señalaron que no se puede descartar –todo lo contrario– que quienes
están realizando este tipo de llamadas sean individuos del
entorno proetarra dentro de la estrategia de desesta- bilización
que siguen la banda y su entramado. «Si realmente quisieran evitar este
tipo de cosas, hace tiempo que, como han hecho otras bandas terroristas
(el IRA, por ejemplo), habrían establecido un código para autentificar
sus llamadas». Hasta ahora, ETA, en comunicados y publicaciones
internas, se ha limitado a amenazar a los que hacen llamadas en su
nombre.
|