Seguridad Pública y Protección Civil
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El
CNI teme la alianza entre terrorismo islámico y narcotráfico en
Marruecos
Mohamed VI pide
apoyo a España para abortar cualquier desestabilización
Hasta
los atentados terroristas del 16 de mayo pasado en Casablanca en los que
perecieron 44 personas, de ellas 4 españoles, el régimen de Marruecos
venía adoptando un perfil bajo en el tratamiento del cultivo y tráfico
de hachís. En los años 90, el anterior monarca Hasan II creo un
organismo para el desarrollo del norte de Marruecos bajo tutela del
Ministerio del Interior. El cultivo y el contrabando de hachís tenía un
sólo tratamiento oficial: «La producción es legal y está
controlada... el tráfico se penaliza, pero no se puede combatir mientras
persista la demanda... los beneficios se los llevan las mafias europeas».
Todos los intentos de la Unión Europea, y de España en particular,
recibían la misma respuesta de las Autoridades alauitas: «Si Europa
no invierte en el desarrollo del norte, el hachís continuará».
Los
atentados de Casablanca y el temor a una alianza entre el islamismo
violento y las mafias del narcotráfico han hecho cambiar a Mohamed VI.
Hace un año (ver LA RAZÓN del 9.12.02) la superficie dedicada al cultivo
de droga era de 100.000 hectáreas y la producción se situaba en algo más
de 2.000 toneladas. Hoy día, el Gobierno marroquí confiesa por primera
vez que hay 134.000 hectáreas de cultivo que producen 3.080 toneladas de
hachís. En cuanto al reparto de beneficios, los datos proporcionados por
la Agencia del Desarrollo del Norte, dirigida por Dris Benhima, son
incompletos. Según las autoridades marroquíes, «los cultivadores»
reciben 214 millones de dólares (0,57% del PIB marroquí), mientras que
«los traficantes» se embolsan 12.000 millones. Lo que no se
esclarece es la parte reservada a los narcotraficantes que operan en
Marruecos y a los que, actuando fuera del país, son de nacionalidad
marroquí. En círculos especializados se estima que el monto global
marroquí de los beneficios podría ascender a la mitad del total.
La
alarma se disparó este verano cuando, después de las denuncias de
algunos medios de comunicación independientes, los Servicios de
Seguridad detuvieron a una treintena de mandos de las propias Fuerzas de
Seguridad y de la Judicatura, policías, gendarmes, aduaneros, espías,
jueces, cuyo juicio ya ha comenzado en un Tribunal Especial. La
incautación de armas entre los narcotraficantes detenidos y los choques
sangrientos entre bandas rivales que se han saldado con varios muertos
han empujado al régimen de Mohamed VI a solicitar la ayuda
internacional.
Preocupación española
Las ramificaciones de los grupos
islamistas vinculados a la Salafiya Yihadia con las redes del tráfico de
hachís hacen temer «un escenario a la colombiana», tal como se ha
denunciado repetidas veces en la prensa marroquí independiente.
Desde los asesinatos de mayo en
Casablanca, los servicios antiterroristas han detenido a más de 6.000
personas, de las que 1500 se encuentran ya en la cárcel, purgando penas
entre dos y veinte años.
El Centro Nacional de
Inteligencia, según ha podido saber LA RAZÓN, sigue con preocupación la
evolución de la situación en el norte de Marruecos, donde las
«células» terroristas desarticuladas por la Policía operaban en
zonas controladas por el narcotráfico: Tánger, Alhucemas, Chefchauen y
Tetuán.
«Un proceso de
desestabilización política a la colombiana en el norte de Marruecos es
un peligro directo para Europa y en particular para España», han
señalado a LA RAZÓN fuentes políticas. La eventualidad de una alianza
entre las bandas del tráfico de droga y el terrorismo islámico autóctono
o vinculado a la red de Osama Ben Laden ha puesto en guardia a todos los
servicios de inteligencia occidentales, en particular a los españoles
del CNI y de la Guardia Civil.
La publicación del Informe sobre
la Droga hecha por las autoridades de Rabat en colaboración con la
Oficina de Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen (ONUDC) es
considerada como una apertura de Marruecos a la colaboración
internacional. El director ejecutivo de la ONUDC, Antonio María Costa,
que ha mantenido extensas sesiones de trabajo con los especialistas
marroquíes y diversos asesores del Palacio Real alauita estima que
«España debe tomarse el asunto seriamente y participar en su solución».
Ello supone un cambio de 180 grados en la actitud de Marruecos hacia
España.
Fuente: La Razón
06/01/2004
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