Seguridad Pública y Protección Civil
 |
|
| |
 |
|
|
Detectives con mucho
olfato
Investigadores
británicos desarrollan una nueva técnica para identificar a criminales
por su olor corporal

Adiós a los guantes
negros, las ganzúas y los sacos para meter el botín. Dentro de poco,
los desodorantes serán el arma favorita de los cacos. Un equipo de
científicos británicos está desarrollando una nueva tecnología que
permitirá identificar a las personas por el olor corporal, haciendo que
en pocos años sea posible seguir la pista a los malhechores por su
tufillo inconfundible, ya sea de miedo, de codicia o de agitación.
Un informe
filtrado del Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno (GCHQ, por
sus siglas en inglés) enumera una serie de tecnologías biométricas que
han sido sometidas a prueba por especialistas gubernamentales para su
posible uso en el Reino Unido. En la lista figura una propuesta para la
identificación de las personas por su olor.
 |
|
Pulsar sobre la imagen para
ampliar |
Las
tecnologías biométricas, que, en efecto, utilizan el propio cuerpo como
contraseña, tienen una creciente popularidad. Las nuevas
preocupaciones relativas a la seguridad motivadas por el terrorismo y la
inmigración ilegal han acelerado la búsqueda de formas más eficaces de
localizar individuos en un mundo dominado por la alta tecnología.
Recientes
informes del Departamento de Comercio e Industria y las autoridades
policiales de Estados Unidos han señalado el robo de identidad como el
tipo de delito que está aumentando con mayor rapidez y han destacado la
biomética como una manera de tener ventaja sobre los ladrones.
Otras
aplicaciones
Sin
embargo, las tecnologías tienen también una gran variedad de
aplicaciones civiles y dentro de poco podrían formar parte de nuestra
vida cotidiana. Unos automóviles equipados con el instrumental adecuado
podría identificar a determinados conductores por el olor y negarse a
arrancar si se trata de personas que no reconoce. Lo mismo podrían hacer
los ordenadores si el tufillo del usuario no coincide con el que está
programado en un sensor.
El informe
filtrado, Security Enforcement Notice , fue recopilado hace dos meses
por el Grupo de Electrónica y Seguridad del GCHQ, el centro de espionaje
del gobierno. Según este informe, una serie de tecnologías
«habitualmente utilizadas», entre ellas el «reconocimiento facial» así
como el análisis de la geometría de la mano y el dedo, la voz y los
ojos, se hallan «en estudio».Se están considerando también el modo de
andar, los dibujos de la retina y la forma de las orejas.
El
«olor corporal» y la «resonancia craneana» -mediante la cual se
consigue que unas ondas sonoras atraviesen la cabeza para producir un
perfil sonoro único- se mencionan asimismo como posibilidades. Fuentes
del Gobierno británico han confirmado que estos dos métodos habían sido
«evaluados» como parte de una investigación sobre los sistemas
biométricos de identificación.
Cada
persona emana un olor que tiene una fórmula química diferente. Y todos
olemos constantemente, aun cuando el olor no sea detectable salvo para
una nariz adiestrada. Nuestro olor es producido, en buena medida, por
las bacterias que hay en nuestra piel y en nuestras feromonas, las
sustancias químicas que producimos como señal para otros miembros de la
misma especie. La gran ventaja para la policía es que, por mucho que nos
restreguemos o nos envolvamos en desodorante, no podemos disimular del
todo nuestra personal firma olfativa.
Diversas
técnicas de identificación basadas en el olor corporal ya han sido
evaluadas por los expertos gubernamentales. La mayoría funcionan
poniendo la palma de la mano en un sensor que es capaz de reconocer su
singular y complejo rastro tras descomponerlo en un complicado
algoritmo. Una vez que el olor corporal de alguien ha quedado
registrado, se podría incluir en una tarjeta, como el carné de identidad
o en el pasaporte.
«Tal
vez parezca completamente ridículo, pero es una manera fantástica de
identificar a las personas. Es casi imposible imitar o duplicar el
tufillo personal de alguien. Y, desde luego, es mucho más eficaz que el
obligar a todo el mundo a recordar docenas de números de PIN
[identificación personal]», dijo un experto privado en seguridad. «Y
nadie va a obligarlo a uno a punta a de cuchillo a divulgar los secretos
de su olor corporal para poder sacar dinero del cajero automático o
llevarse su coche».
Sin
embargo, la biometría en su totalidad sigue siendo motivo de polémica
con los grupos de defensa de las libertades civiles, nada contentos con
los aspectos del estilo de Gran Hermano que tiene el almacenamiento
masivo de información identificadora.
Fuente: El Mundo
31/12/2003
Noticias relacionadas:
*
Pasaportes biométricos para luchar
contra el terrorismo (28.10)