Belt Ibérica S.A. Analistas de Prevención

- Menú -

HOME

Noticias...
Se busca...
Eventos...
Legislación...
Bibliografía...
Artículos...

> MAPA del WEB <

Su opinión...

Envíenos la noticia o el comentario que desee.

 

 

Noticias Profesionales

  

Noticias

 Viernes 2 de enero de 2004


Seguridad Pública y Protección Civil

Cuatro mil bandas organizadas formadas por 40.000 delincuentes actúan en Europa

La inminente ampliación de la UE les dará facilidades y nuevos terroristas, según los análisis policiales

 

Los servicios policiales de la UE contabilizaron el año pasado 4.000 grupos de criminalidad organizada, formados por cerca de 40.000 delincuentes -el equivalente a las Fuerzas de Seguridad de más de un país miembro- mientras que en 2001 actuaban en el mismo territorio unas 3.000 bandas con alrededor de 30.000 miembros.

Las cifras, pese a su alcance, no son el único indicador aunque sí el más socorrido de lo que está ocurriendo. Pueden ser algo menores, dado que cada Estado sigue una pauta para fijar su delincuencia organizada con puntos más o menos comunes tales como violencia del grupo, capacidad de hacer daño y número de integrantes. Las actividades terroristas no están incluidas.

Capacidad de desestabilización

«Son organizaciones mafiosas con un plus de calidad y enorme capacidad de desestabilización», aclara un responsable policial. Pero, ¿a qué se dedican? El abanico es tan amplio que abarca todo el espectro criminal. Según los últimos análisis policiales europeos a los que ha tenido acceso ABC, los delitos van desde el narcotráfico hasta la inmigración ilegal, el tráfico de seres humanos, los delitos financieros, el contrabando de mercancías y los delitos contra la propiedad, y casi todos los grupos cometen más de uno.

La inminente ampliación de la UE de 15 a 25 países dará facilidades a estas organizaciones criminales para cometer sus actos y les proporcionará nuevos territorios. «Al trasladar las fronteras hacia el este de Europa, muchos si no todos los países candidatos a la adhesión, se convertirán en países de origen, tránsito o destino para las mercancías y los servicios de los criminales», alertan los informes e insisten en las frágiles e inestables fronteras de algunos de ellos.

Estos «ejércitos» criminales y pluriactivos responden a características comunes dentro de su diversidad de procedencia y métodos. Se ha detectado en los grupos poderosos el auge de una estructura cada vez más celular (compuesta por unidades operativas o células), con delincuentes que entran y salen de las organizaciones criminales de forma regular y «con cadenas de mando menos obvias», en lugar de la tradicional y férrea jerarquía que aún persiste en otras bandas muy poderosas. Las células tienen un número limitado de miembros claves, que se relacionan con los integrantes de otras células. Para la Policía este cambio de armazón implica mayor dificultad, dado que estos centros neurálgicos son sustituidos con gran facilidad.

Al modo de los Estados, los potentes grupos criminales se basan en un alto grado de cooperación internacional, con extensión geográfica de sus vínculos, según constatan los últimos estudios. El factor transnacional implica relaciones entre bandas que actúan dentro de la UE con otras asentadas en los países candidatos a la ampliación e, incluso con grupos de Estados remotos como Canadá, Estados Unidos, China, Irán, Nigeria o Pakistán.

«Los viajes internacionales y las comunicaciones son el caldo de cultivo para este hermanamiento criminal», apunta un mando policial. Un hermanamiento o flexibilidad que se ha trasladado al crimen, cada vez menos compartimentado y más compartido -casi todas las bandas de cierto nivel se dedican a varias actividades-.

Más ganancias, menos riesgos

A juicio de quienes se encargan día a día de seguir los pasos a estos delincuentes guiados por la máxima «más ganancias y menos riesgos», factores políticos, económicos, sociales y tecnológicos han contribuido a allanarles el camino.

En el ámbito político, al mercado único le sigue ahora la ampliación con diez países más que se producirá en mayo. Los futuros socios han tomado medidas para reforzar sus fronteras, cercadas por países que no gozan de la estabilidad deseada como Ucrania, Bielorrusia, Rusia o Albania. No obstante, pocos grupos criminales se consideran una amenaza directa para la UE, aunque cabe la posibilidad de que sí afecten a la credibilidad de algunos sistemas políticos.

La globalización económica ha deparado ventajas indudables a los grupos con un creciente protagonismo en el contrabando transfronterizo y en varios tipos de fraude, en especial el relacionado con el IVA. Detectar y combatir a estas bandas con sus entramados societarios es cada vez más complejo, debido a que empiezan a distorsionar prácticas empresariales legales y se teme que puedan contagiar a otros participantes del tejido económico más vulnerables como pequeñas tiendas y locales comerciales.

Desde el punto de vista social, la movilidad de las personas y los contactos a larga distancia favorecen el anonimato. Y existe un activo para los grupos criminales no nativos de la UE: las comunidades de «expatriados» que viven en Europa sirven de cobertura, refugio y a veces mano de obra para las redes criminales compatriotas o no, caso de los grupos nigerianos, iraquíes o iraníes.

Los cambios tecnológicos de la última década han beneficiado de forma clara a los emporios criminales sobre todo en lo que concierne al desarrollo informático y el ciberespacio, que han abonado un terreno hasta entonces infértil. El anonimato y la opacidad que proporcionan los negocios en Internet y las «identidades virtuales» no tienen parangón. Las falsificaciones de documentos y monedas son, con los nuevos medios, un semipasatiempo para algunos grupos; igual que las transacciones oscuras y casi imposibles de controlar o la proliferación de móviles.

Adaptación al país

Los informes policiales analizan con profusión el papel y asentamiento de los grupos de criminalidad organizada que actúan dentro de la UE o tomando el territorio de la UE como base de operaciones. Destacan todas las policías que estos entramados delictivos seguirán teniendo un papel clave en Europa. Las bandas con mayor influencia son los llamados «grupos nativos», perfectamente adaptados a sus propios países, con conocimiento de lo que ocurre en la política local, la justicia, la economía y la sociedad. Casi todos los Estados miembros han detectado contactos entre sus grupos nativos de criminales con los grupos holandeses, de una parte, y con las bandas españolas, de otra, sobre todo en lo que se refiere al tráfico de cocaína y cannabis.

Las actividades de una «industria compleja», internacional y amenazante

Los grupos de delincuencia organizada son cada vez más profesionales y heterogénos y sus actividades se asemejan a las de una industria compleja, según las conclusiones de los expertos. Los ejemplos son suficientemente elocuentes: los contratos se negocian con múltiples distribuidores; hay que recaudar fondos; las mercancías tienen que ser transportadas, almacenadas y repartidas; los documentos han de ser redactados y es preciso mantener la seguridad de las operaciones.

Como herramientas para su beneficio se valen de la tardanza de determinadas iniciativas políticas o de cambios judiciales, y en especial de la corrupción que se da en algunos ámbitos.

Los informes policiales priorizan una serie de aspectos para decidir qué bandas organizadas suponen la mayor amenaza, presente y futura.

Resaltan la dificultad de infiltrarse en estas organizaciones, casi impenetrables; la elevada internacionalización; el nivel de aceptación que han alcanzado algunos grupos en mercados tanto lícitos como ilícitos y la amplitud con la que han penetrado en las economías legales a través del sector de la hostelería, el bancario y el del transporte.

Las recetas que ofrecen las policías europeas para poner zancadillas a esta crimininalidad violenta son armonizar en lo posible las legislaciones de los Estados miembros, sobre todo en lo que concierne al blanqueo de dinero, la inmigración ilegal y el tráfico de seres humanos; desarrollar investigaciones que traspasen las fronteras nacionales; o aumentar la cooperación entre las Fuerzas de Seguridad de los países y organismos públicos y privados para combatir el lavado de dinero.

 

Grupos extranjeros asentados en la UE

Búlgaros

Conocidos por su habilidad para falsificar moneda y documentos que utilizan los inmigrantes ilegales. Son expertos en el tráfico ilícito de vehículos y están consolidando su papel en el comercio de seres humanos con fines de explotación sexual. Estas bandas y las rumanas – delitos financieros, robos, prostitución – suponen uno de los mayores peligros para la UE.

Albaneses

Sus actividades delictivas están asociadas con un uso extremo de la violencia; han pasado de ser mediadores de campos, por ejemplo en el caso del comercio de heroína turca en algunos países, pero siguen actuando como intermediarios de las bandas colombianas de cocaína. Dedicados también al trafico de seres humanos se les considera una amenaza para Europa.

Antigua Yugoslavia

La peligrosidad de las redes de la antigua Yugoslavia no esta clara, aunque si que participan en el narcotráfico, la inmigración ilegal y el robo de vehículos. También asiduos a la violencia, los países de los Balcanes se describen como ele eje de las actividades de la criminalidad organizada por su situación en el centro de la ruta entre Europa y Oriente Próximo.

Rusos

Siguen manteniendo gran poder y controlan los delitos financieros, el blanqueo, la extorsión y la inmigración ilegal. Son grupos muy jerarquizados, con una férrea disciplina sostenidas en altos niveles de violencia contra miembros de la banda o competidores. Su éxito radica en los ingentes recursos financieros  que poseen y que invierten en negocios legales.

Turcos

Aun copan el control de la heroína, pero se han diversificado con el contrabando de armas, el de drogas, el blanqueo de dinero y los chantajes para saltarse la competencia. Se unen por lazos sanguíneos y sus funciones están divididas. Cada vez colaboran más con grupos de otras nacionalidades gracias al asentamiento en la UE de segundas generaciones.

Nigerianos

Cuentan con una estructura relajada, libre y flexible tanto para las células como para los grupos que colaboran entre si. Se dedican al tráfico de seres humanos, el narcotráfico, el fraude y las transacciones sospechosas y utilizan a individuos y grupos de distintas nacionalidades como empleados. Les define la subcontratación y el reclutamiento externo.

Marroquíes

Mantienen vínculos con otros grupos de la UE, lo que les facilita su principal actividad delictiva: el contrabando ( de cannabis y tabaco, sobre todo). Están relacionados con robo de coches y asaltos. Además, envían dinero de forma ilícita a su país. Su proximidad con España causa graves problemas con la inmigración ilegal, que no disminuirán en el futuro.

Colombianos

Su papel consiste en exportar cocaína a otros grupos de la UE par la distribución. Sus actividades afectan sobre todo a España – donde están penetrando en los escenarios criminales de las grandes ciudades-, aunque se sospecha que se han extendido a Rumania y Eslovenia e incluso a países no comunitarios, dada su colaboración con grupos albaneses. 

Fuente: ABC
29/12/2003

Noticias relacionadas:

* Auge en Madrid de bandas dedicadas a robar y duplicar tarjetas de crédito (04.09)

© BELT.ES  Copyright. Belt Ibérica, S.A. Madrid - 2004. belt@belt.es