Seguridad Pública y Protección Civil
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Construir búnkers en las
casas, la última tendencia en Río de Janeiro
Por el temor a los
secuestros y a los robos violentos, una empresa ofrece un servicio que
transforma en inviolable una habitación. Cuesta entre 14.000 y 90.000
dólares. En San Pablo, ya hay 320.
La empresa
nació en San Pablo y ahora se abre camino en Río de Janeiro. Sus dueños
explotan un filón: construir refugios inviolables en el interior de
las casas de familias de clases altas.
Con nombre mitad en inglés y mitad en portugués, Absolut Blindagem
Arquitetonica promete blindar paredes que se vuelven resistentes a tiros
de ametralladoras y de fusiles automáticos.
Su objetivo, reza la publicidad empresarial, es proveer "un refugio
seguro y absolutamente inaccesible" para intrusos. Blindan puertas,
ventanas, paredes, garajes y también "un cuarto entero". En el
departamento de marketing aseguran que el cuarto blindado "funcionará
como un nido".
Según la empresa, en San Pablo ya construyeron 320 búnkers. Y ya cuentan
con 15 nuevos pedidos en Río de Janeiro. Como "la seguridad es un tema
de moda", los ambientes blindados deben ser pensados como parte de la
casa. De eso trató la presentación que hizo el año pasado en la muestra
de decoración más importante de Brasil, bautizada Casa Cor.
El "safe room", tal como se lo llama al cuarto de seguridad, cuenta
con una línea telefónica exclusiva, un sistema de radio telefonía, por
las dudas, video para observar el interior de la casa, refrigeración y
ventilación autónoma.
A esto se suma, según la firma constructora, "muebles y adornos que
promueven el confort personal y familiar: TV, microondas, frigobar y
baño". Todo equipado "para aguantar una semana".
Esto recuerda al fenómeno de principios de los años 60, cuando la
Administración Federal de Defensa Civil de Estados Unidos distribuyó 400
millones de folletos con instrucciones de cómo construir refugios contra
ataques nucleares. Por entonces, según testimonios fílmicos de la
época, empresas especializadas publicitaban la construcción de búnkers
en los jardines de las casas.
Pero las nuevas versiones de refugio doméstico tienen otras
explicaciones: el terror frente al secuestro y al robo violento. Quiénes
venden estos búnkers justifican su construcción en los indicadores de
delincuencia de Río de Janeiro.
La ciudad figura entre las ciudades más inseguras y con mayor cantidad
de homicidios del mundo. Rodeada de morros desde donde se domina el
narcotráfico, con altos índices de robo, es hasta lógico que en los
barrios ricos las familias busquen la seguridad máxima.
A ese sector están dirigidas las ofertas del búnker propio, con un
precio base de 14.000 dólares que puede ascender a 90.000, según el
grado de sofisticación.
Si el pánico nuclear cedió terreno, otros miedos lo reemplazan. El
arquitecto Geraldo Lamego, consultor de Absolut Blindagem, citado en una
nota del diario O Globo, fue llamado por una celebridad carioca para
levantar un búnker en la casa, "porque había sido secuestrada y entró en
pánico por la violencia". Lamego declara: "Desgraciadamente es una
tendencia. Muy triste, pero es la realidad que vivimos".
No deja de ser llamativa la publicidad de Absolut Blindagem cuando apela
a la seguridad de los niños. "Es posible proyectar un cuarto de
seguridad en la habitación de los chicos. Así, los padres pueden salir
de noche dejando a los pequeños seguros y confortables durante el
sueño".
Según Lamego, hay una explicación para esa oferta: "Con el aumento de
la violencia, las personas se sienten cada vez menos seguras dentro de
la casa". El arquitecto reconoció que el "safe room" tiene éxito
entre altos ejecutivos de multinacionales, diplomáticos y empresarios.
La mayor demanda por los cuartos blindados tiene una ubicación
geográfica precisa: edificios y casas de la zona sur de Río y de Barra
de Tijuca, donde se concentran las clases altas.
Pero la empresa Absolut cree que el cuarto blindado podrá popularizarse
en la clase media. Apuntan a ese segmento con ofertas más económicas:
por ejemplo, un minibúnker construido en un cuarto de baño.
Fuente:
www.clarin.com
19/01/2004