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Miércoles 28 de enero de 2004


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

El blanqueo de dinero dispara el comercio ilegal de las obras del patrimonio artístico

El ICOM presenta en Madrid la «Lista roja» de las piezas históricas en peligro en Iberoamérica

 

El saqueo y la venta de objetos artísticos es uno de los cauces por el que se pierde el patrimonio histórico y artístico de todos los países: un ejemplo reciente fueron los saqueos de Iraq, que han diezmado sus bienes culturales. Ayer se presentó en Madrid la «Lista roja» de los objetos en peligro en Iberoamérica. Son piezas codiciadas por el mercado de arte y que, al ser catalogadas, la Policía, museos y comerciantes pueden identificar con facilidad. También se advirtió del peligro de las bandas organizadas y la práctica de blanquear dinero a través de la compra de arte y el interés del narcotráfico por esta práctica.

El blanqueo de dinero, el arte como inversión y las bandas organizadas son las nuevas amenazas que se ciernen sobre las obras históricas en este nuevo siglo. Así se afirmó en el acto que presidió en el Museo de América el secretario general del ICOM (Consejo Internacional de Museos), Manus Brinkman, en el cual se presentó la «Lista roja» del patrimonio artístico que corre más riesgos en Iberoamérica. «Es un listado de obras en mayor peligro de ser saqueados, robados o traficados ilegalmente. Presen- ta varias categorías de objetos precolombinos, así como objetos coloniales tales como pinturas religiosas u objetos litúrgicos», según sus palabras. El destinatario de esta lista son «museos, comerciantes de arte, Policía y agentes de aduanas» y su propósito es «identificar con mayor eficacia los objetos robados o saqueados». Al acto de presentación asistió Paz Cabello Carro, directora del Museo de América, quien afirmó que las piezas sustraídas «salen principalmente de África, Iberoamérica, cuenca del Mediterráneo y Asia». Aseguró que en España «la demanda de objetos americanos es más bien escasa y que proviene, sobre todo, de coleccionistas aislados». Después aclaró que los principales destinatarios de las obras robadas son «países con una legislación permisiva respecto a la entrada de objetos, como EE UU, Japón, Bélgica, Holanda o Suiza».

Iglesia y diplomáticos

También dijo que «los museos deben colaborar en sensibilizar a los organismos del Estado» para crear una conciencia sobre este problema. En su intervención, Luis Repetto Malagá, presidente de ICOM-LAC (Organización Regional del ICOM para América Latina y el Caribe), alertó contra un riesgo: «En un contexto globalizado, el renovado control de los flujos de dinero entre países, así como el control del nar- cotráfico, ha permitido que las mafias vuelvan la vista a un nuevo rumbo para el lavado de dinero: las obras de arte». A continuación señaló: «Las prioridades son las mafias, los intereses creados, las bandas organizadas y otras instancias, que nos motivan a doblegar nuestros esfuerzos». Y propuso una medida para evitar la fuga del patrimonio en los países iberoamericanos: «Los diplomáticos deberían firmar una declaración jurada: Con esto he llegado y con esto salgo ».

Con este control evitaría el caso de un embajador de Suecia en Perú que mantenía conexiones con el mercado precolombino en Europa. Otro refuerzo es buscar la colaboración de la Iglesia para catalogar el patrimonio que conservar: «La Iglesia cree que ese patrimonio les pertenece, y hay curas y monjas que venden las piezas. Y eso que Juan Pablo II emitió un documento en el que pedía a los obispos que colaborasen para elaborar estos inventarios». Respecto a los yacimientos arqueológicos, fue tajante: «Están amenazados por las bandas internacionales que operan de manera interconectada con los traficantes de tierras o bandas vinculadas al narcotráfico. La problemática es más grave de lo que aparenta». Ramón Fernández Gallego, inspector jefe de la Brigada de Patrimonio Histórico del Cuerpo Nacional de Policía, afirmó que se ha producido en España un descenso tanto en el «número de robos como en la calidad. Antes se robaba en las masías y las iglesias; ahora más en las galerías y los domicilios privados». Afirmó que los «ataques son múltiples» y que en la actualidad han aumentado las falsificaciones. Pero también alertó sobre un nuevo riesgo: «El transporte, que pone una pieza en pocas horas a miles de kilómetros, la posibilidad de adquirir una obra sin ver directamente al comprador y el objeto, los gobiernos que toleran y no legislan el mercado, y la tendencia actual de comprar en arte para invertir y blanquear dinero, dificultan la tarea de recuperación de las piezas robadas». Y ejemplificó que se incautaron 100 cuadros y 500 piezas precolombinas, porque se habían adquirido de manera legal, pero con dinero que procedía de actividades delictivas. Al final puntualizó: «Es difícil recobrarlas, muchas veces por los escollos legales».

El eco de la catedral de Burgos

La reciente polémica sobre la catedral de Burgos fue ayer comentada en este acto por Luis Lafuente, subdirector de Patrimonio de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Cultura. «La restauración tenía el beneplácito de los expertos. Hay a quien no le ha gustado. Lo cierto es que la Unesco no nos ha pedido ni siquiera el informe». Luego dijo que hay cosas que mejorar: «Cambiar las tuberías y las canalizaciones del agua. Ya estaban antes, pero a ver cómo las suprimimos». En cuanto a la sustitución de esculturas en el exterior, señaló: «Estaban desfiguradas y afectadas por la contaminación. Si las hubiéramos dejado, se habrían perdido definitivamente. Por eso preferimos reemplazarlas y conservarlas así para el futuro». Después comentó la ruta de las visitas, y dijo que o se hace algo «o limitamos el acceso». Y señaló: «Algunos países miembros de la Unesco nos han felicitado».

Fuente: La Razón
21/01/2004

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