Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
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El blanqueo de dinero
dispara el comercio ilegal de las obras del patrimonio artístico
El ICOM presenta en
Madrid la «Lista roja» de las piezas históricas en peligro en
Iberoamérica
El saqueo
y la venta de objetos artísticos es uno de los cauces por el que se
pierde el patrimonio histórico y artístico de todos los países: un
ejemplo reciente fueron los saqueos de Iraq, que han diezmado sus bienes
culturales. Ayer se presentó en Madrid la «Lista roja» de los objetos en
peligro en Iberoamérica. Son piezas codiciadas por el mercado de arte y
que, al ser catalogadas, la Policía, museos y comerciantes pueden
identificar con facilidad. También se advirtió del peligro de las
bandas organizadas y la práctica de blanquear dinero a través de la
compra de arte y el interés del narcotráfico por esta práctica.
El
blanqueo de dinero, el arte como inversión y las bandas organizadas son
las nuevas amenazas que se ciernen sobre las obras históricas en este
nuevo siglo. Así se afirmó en el acto que presidió en el Museo de
América el secretario general del ICOM (Consejo Internacional de
Museos), Manus Brinkman, en el cual se presentó la «Lista roja»
del patrimonio artístico que corre más riesgos en Iberoamérica. «Es un
listado de obras en mayor peligro de ser saqueados, robados o traficados
ilegalmente. Presen- ta varias categorías de objetos precolombinos, así
como objetos coloniales tales como pinturas religiosas u objetos
litúrgicos», según sus palabras. El destinatario de esta lista son
«museos, comerciantes de arte, Policía y agentes de aduanas» y su
propósito es «identificar con mayor eficacia los objetos robados o
saqueados». Al acto de presentación asistió Paz Cabello Carro, directora
del Museo de América, quien afirmó que las piezas sustraídas «salen
principalmente de África, Iberoamérica, cuenca del Mediterráneo y Asia».
Aseguró que en España «la demanda de objetos americanos es más bien
escasa y que proviene, sobre todo, de coleccionistas aislados». Después
aclaró que los principales destinatarios de las obras robadas son
«países con una legislación permisiva respecto a la entrada de objetos,
como EE UU, Japón, Bélgica, Holanda o Suiza».
Iglesia y diplomáticos
También dijo que «los museos deben colaborar en sensibilizar a los
organismos del Estado» para crear una conciencia sobre este problema. En
su intervención, Luis Repetto Malagá, presidente de ICOM-LAC
(Organización Regional del ICOM para América Latina y el Caribe), alertó
contra un riesgo: «En un contexto globalizado, el renovado control de
los flujos de dinero entre países, así como el control del nar-
cotráfico, ha permitido que las mafias vuelvan la vista a un nuevo rumbo
para el lavado de dinero: las obras de arte». A continuación señaló:
«Las prioridades son las mafias, los intereses creados, las bandas
organizadas y otras instancias, que nos motivan a doblegar nuestros
esfuerzos». Y propuso una medida para evitar la fuga del patrimonio en
los países iberoamericanos: «Los diplomáticos deberían firmar una
declaración jurada: Con esto he llegado y con esto salgo ».
Con este
control evitaría el caso de un embajador de Suecia en Perú que mantenía
conexiones con el mercado precolombino en Europa. Otro refuerzo es
buscar la colaboración de la Iglesia para catalogar el patrimonio que
conservar: «La Iglesia cree que ese patrimonio les pertenece, y hay
curas y monjas que venden las piezas. Y eso que Juan Pablo II emitió un
documento en el que pedía a los obispos que colaborasen para elaborar
estos inventarios». Respecto a los yacimientos arqueológicos, fue
tajante: «Están amenazados por las bandas internacionales que operan
de manera interconectada con los traficantes de tierras o bandas
vinculadas al narcotráfico. La problemática es más grave de lo que
aparenta». Ramón Fernández Gallego, inspector jefe de la Brigada de
Patrimonio Histórico del Cuerpo Nacional de Policía, afirmó que se ha
producido en España un descenso tanto en el «número de robos como en la
calidad. Antes se robaba en las masías y las iglesias; ahora más en las
galerías y los domicilios privados». Afirmó que los «ataques son
múltiples» y que en la actualidad han aumentado las falsificaciones.
Pero también alertó sobre un nuevo riesgo: «El transporte, que pone una
pieza en pocas horas a miles de kilómetros, la posibilidad de adquirir
una obra sin ver directamente al comprador y el objeto, los gobiernos
que toleran y no legislan el mercado, y la tendencia actual de comprar
en arte para invertir y blanquear dinero, dificultan la tarea de
recuperación de las piezas robadas». Y ejemplificó que se incautaron 100
cuadros y 500 piezas precolombinas, porque se habían adquirido de manera
legal, pero con dinero que procedía de actividades delictivas. Al final
puntualizó: «Es difícil recobrarlas, muchas veces por los escollos
legales».
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El eco de la
catedral de Burgos |
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La
reciente polémica sobre la catedral de Burgos fue ayer comentada
en este acto por Luis Lafuente, subdirector de Patrimonio de la
Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales del
Ministerio de Cultura. «La restauración tenía el beneplácito de
los expertos. Hay a quien no le ha gustado. Lo cierto es que la
Unesco no nos ha pedido ni siquiera el informe». Luego dijo que
hay cosas que mejorar: «Cambiar las tuberías y las
canalizaciones del agua. Ya estaban antes, pero a ver cómo las
suprimimos». En cuanto a la sustitución de esculturas en el
exterior, señaló: «Estaban desfiguradas y afectadas por la
contaminación. Si las hubiéramos dejado, se habrían perdido
definitivamente. Por eso preferimos reemplazarlas y conservarlas
así para el futuro». Después comentó la ruta de las visitas, y
dijo que o se hace algo «o limitamos el acceso». Y señaló:
«Algunos países miembros de la Unesco nos han felicitado».
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Fuente: La Razón
21/01/2004