Los
casos de «vacas locas» aumentan en España más de un 20% y en la UE se
reducen a la mitad
La fase ascendente
de la enfermedad bovina en España respecto a Europa está causada porque
el origen de la infección es posterior a los primeros casos europeos
El
número de casos de escefalopatía espongiforme bovina (EEB), el mal de
las «vacas locas», se está reduciendo en toda Europa a excepción de
Reino Unido, donde pese al descenso siguen siendo muy altas las cifras,
y España. Mientras en el transcurso de este año y hasta finales de
noviembre se habían registrado en Europa 922 casos, en 2002 habían sido
en el conjunto de la Unión Europea un total de 1.889, es decir, una
reducción del 51 por ciento. Pero examinando sólo los casos de España,
se registra un incremento del 23 por ciento comparando los datos tomados
a 30 de noviembre de 2003 respecto a los del pasado año, pasando de 118
casos en 2002 a 145 en 2003, según los datos aportados por el Ministerio
de Agricultura.
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España es,
junto a Reino Unido, el país donde mayores casos de «vacas locas»
se están contabilizando en toda la UE. De los 922 casos europeos del
2003, 426 corresponden a Reino Unido, es decir, el 46 por ciento de
todos los europeos, frente a los 912 que alcanzó sólo en el pasado año,
dentro de una tendencia continua a la baja que le ha llevado de
registrar 14.562 casos en 1995 a los 8.149 de 1996 o los 1.441 de 2000.
Alto
número de test prionics
España
es, junto a Portugal (pasa de 63 a 89 casos en 2003) el país de la Unión
Europea donde mayor incremento se registra ya que Reino Unido, pese a
sus abultadas cifras, desciende desde los 912 contabilizados en 2002 a
los 426 hasta el 30 de noviembre de este año. Esta situación
responde, por una parte, a la «agresiva» estrategia adoptada en
España desde hace tres años para lograr que afloren todos los casos
cuanto antes y acelerar así la erradicación de la encefalopatía
espongiforme bovina. Muestra de ellos son los 509.322 test prionics
realizados en España durante los once primeros meses del año, cifra
notablemente superior a la registrada en cualquier país integrado en la
Unión Europea.
Por otra
parte, también incide el origen posterior de la infección en nuestro
país y que le ha llevado a contabilizar 356 animales infectados desde
2000. Desde el Ministerio de Agricultura se baraja como hipótesis que el
periodo fuerte de utilización de harinas cárnicas -el elemento clave en
la transmisión de la EEB- se produjo entre 1994 y 1996. A partir de
entonces, el uso de esas harinas de origen animal disminuyó hasta cesar
en el año 2000. Dado que el periodo de incubación de los priones
patógenos es de cinco años, el Ministerio de Agricultura cree que los
actuales casos corresponden a cabezas de bovino que a lo largo de
finales de la década de los 90 fueron alimentados en su primer año con
harinas cárnicas.
Sin
harinas cárnicas
Desde
enero de 2002, ninguna de las inspecciones oficiales ha detectado
harinas cárnicas en la alimentación animal, dato que invita al
optimismo. Y en los años 2001 y 2000 sólo se hallaron algunos casos
esporádicos de contaminaciones en los piensos. En España, los casos de
EEB muestran una distribución geográfica que encaja claramente con las
zonas de vacuno lechero, que son las mismas donde se produjo en la
década de los 90 una generalizada distribución de harinas cárnicas,
empleadas hasta su prohibición de forma habitual en los piensos para
destetar a ese tipo de ganado. De esta forma, las Comunidades Autónomas
más afectada siguen siendo Galicia, con un total de 114 casos hasta
finales del mes de noviembre; Castilla-León con 107, Cataluña con 35 y
Asturias con 28, mientras que las Comunidades que menos casos han
registrado son Valencia, Canarias y Murcia, con un caso cada una de
ellas.