Seguridad Pública y Protección Civil
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Drogas raya a raya:
El Ministerio del
Interior
presenta 'Más Información Menos Riesgos', una guía práctica que pretende
repartir a dos millones de hogares
«Si eres mayor de
edad y vas a consumir alcohol, no lo bebas para calmar la sed; bebe
despacio, a sorbos pequeños; deja el vaso sobre la mesa entre trago y
trago; no acompañes bebidas alcohólicas con alimentos salados...». El
Plan Nacional sobre Drogas va aterrizando en la calle.
Las
comillas pertenecen a la última edición de Más Información Menos
Riesgos, una guía de bolsillo «para que los hijos hablen con los
padres sobre drogas», según dijo ayer el ministro del Interior en la
presentación. Anunció Angel Acebes que este manual de 85 páginas,
coloreadas con fotos y salpicado de gráficos, llegará a los dos millones
de hogares donde viven jóvenes entre 12 y 16 años y a «todos los
colegios de España».
La guía
vino ayer al mundo sin llantos apocalípticos («las drogas no son
sustancias diabólicas que esclavizan al individuo que se atreve a
probarlas») y con pizcas de tolerancia en su tarjeta de visita («hay que
saber más para decidir mejor»).
Se trata
de un repaso informativo sobre las drogas de toda la vida y unas cuantas
de última hora, un ensayo sobre las causas que llevan al consumo, un
póster lleno de prevenciones y un protocolo por si hay problemas. Y
hasta lleva test con las soluciones al revés para ver si aprendimos la
lección.
Alcohol.
Cuenta la guía que es la droga más consumida en España y la que más
problemas sociales y sanitarios causa. El 89% de los ciudadanos dice
haber bebido alguna vez y la mitad de los chavales de 14 a 18 años
confiesa tirar de vaso habitualmente.
«El
tipo de bebida más consumido es el cubata», radiografía el folleto,
que pinta una tabla con siete efectos, desde los 0,5 gramos por litro de
sangre hasta los cinco: euforia, desinhibición, embriaguez,
descoordinación, somnolencia, coma y muerte.
Tabaco. Lo
que más mata, unas 46.000 personas al año en España. Habla de
«adicción a la nicotina» a partir de 10 pitillos diarios. La
relación de «riesgos orgánicos» da miedo: faringitis,
dificultades respiratorias, úlcera gástrica, cáncer pulmonar, de boca,
de laringe, de esófago, de riñón y de vejiga, enfisema pulmonar,
infartos de miocardio, anginas de pecho...
Cada
día 9.000 personas intentan dejar de fumar en España, pero al año sólo
lo consiguen 300.
Cannabis. Nada se mueve en el Ministerio del Interior en su campaña
contra la droga ilegal más consumida en España.
Insiste la
guía en dudar de las virtudes terapéuticas de los derivados del cannabis
para determinados enfermos. Afirma que tres porros dañan los pulmones lo
mismo que 20 cigarrillos y que, de las urgencias por drogas, las del
cannabis suman el 14%, gente que llega al hospital con crisis de
ansiedad y de pánico.
Cocaína. Gana víctimas de todas las edades día a día, con su taladro
polvoriento del tabique nasal, su sinusitis y sus tonteos con el infarto
cerebral. Al final del capítulo, seis preguntas para contestar verdadero
o falso.
Extasis.
Droga de fiesta, con algunos muertos en el estómago (140 en 10 años,
dice la guía). Después de la empatía y el buen rollo, vienen el sudor,
la fiebre, la contracción de la mandíbula o la taquicardia.
Las
nuevas. El manual, parido por el Plan «en colaboración con las
comunidades autónomas» (Acebes), incluye capítulos para sustancias con
menos nombre, pero mal usadas por los españoles. Son las últimas, drogas
marginales o legales, algunas recién llegadas y otras que siempre
estuvieron ahí, pero que nunca han poblado los materiales de prevención
y diagnóstico social.
Los
pegamentos merodean entre las narices de muchos niños entre ocho y 14
años que viven en poblados chabolistas. Los alucinógenos (sobre todo
LSD) acarrean reacciones psicológicas, no orgánicas.Los psicofármacos
son la estrella de la pastilla legal, sedantes altamente consumidos
entre la población adulta de todo escalón socioeconómico.
El GHB es
éxtasis líquido «sin antídoto»; el consumo habitual de polvo de ángel
(se fuma, se inhala o se ingiere disuelto en líquido) conlleva pérdida
de memoria y depresión; la ketamina es un anestésico que, a dosis altas,
«produce un viaje psicodélico muy fuerte»; y los poppers son
líquidos estimulantes que sólo se pueden inhalar porque, si se ingieren,
«pueden ser mortales».
Leído al
comienzo del capítulo dos: «Consumir una droga no le convierte a uno
automáticamente en drogadicto, término próximo a lo despectivo que, por
cierto, convendría eliminar de nuestro vocabulario».
Fuente: El Mundo
28/01/2004
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