Seguridad Medioambiental
y Protección del Entorno
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España, en la red del
mercado negro nuclear
La agencia atómica
de la ONU pide al Gobierno que investigue las actividades de varias
empresas
España
ha resultado ser uno de los eslabones del mercado negro nuclear. La
agencia atómica de la ONU ha pedido a las autoridades españolas que
investiguen a varias empresas que fabricaron, quizá sin saberlo, y
exportaron, presumiblemente a Dubai, material para el programa nuclear
clandestino de Libia, indicaron a este periódico fuentes cercanas a la
investigación. La implicación de estas compañías se descubrió tras la
decisión de Trípoli de renunciar a sus aspiraciones armamentísticas y
abrir sus puertas a los inspectores. Éstos se encontraron con una red
sumamente sofisticada de contrabando nuclear con amplias ramificaciones
por todo el mundo.
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El
director general del OIEA, Mohamed el Baradei (izquierda),
y el ministro libio de Exteriores, Mohamed Abderrhmane
Chalgam, en diciembre en Trípoli. |
Además
de España, entidades de otros cinco países, entre ellos Pakistán,
Malaisia y Alemania, han sido identificadas por el Organismo
Internacional de la Energía Atómica (OIEA) como parte de la red que
traficaba con armas de destrucción masiva destinadas a Libia e Irán.
Los Gobiernos de estos países están colaborando con el organismo para
tratar de descubrir los vericuetos del complejo entramado. En el caso
español, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y el Ministerio de
Economía, entre otros, participan en la investigación, según las fuentes
citadas.
Las
empresas involucradas habrían fabricado algunos de los componentes de
las centrifugadoras que sirven para enriquecer uranio. No se
descarta que lo hicieron sin conocer el destino de las piezas, dado su
doble uso, civil y militar. Es lo que tratan de averiguar los
investigadores españoles. "Si se trata de válvulas destinadas a algún
país de Oriente Próximo, se puede pensar que van a servir a la industria
petrolífera", indica una fuente.
Es uno de
los aspectos más inquietantes de este nuevo mercado negro: el proceso de
elaboración, como en una cadena de montaje, se ha desmenuzado para
borrar pistas y repartido entre varios países a través de una red de
intermediarios en Asia y en Europa. "Los traficantes buscan sitios
que dispongan de una infraestructura moderadamente sofisticada y sobre
todo no estén en los radares de los servicios secretos", explica
David Albright, ex inspector nuclear de la ONU y director del Instituto
para la Ciencia y la Seguridad Internacional de Washington.
Se
sospecha que las empresas españolas exportaron el material, directamente
o a través de terceros, a Dubai, donde se centralizaban los componentes.
A finales de septiembre, los servicios de información británicos y
estadounidenses descubrieron que el emirato era una plataforma crucial
en el entramado tras interceptar un carguero alemán procedente de Dubai
con destino a Libia que transportaba partes de una centrifugadora
fabricadas en Malaisia.
Desde que
Trípoli decidiera colaborar, el OIEA ha descubierto con asombro la
amplitud y sofisticación de un mercado negro que mueve millones de
dólares e incluye, además de a los sospechosos habituales, Irán y Corea
del Norte, a otros países con aspiraciones nucleares como Argelia o
Brasil. Las redes de contrabando descubiertas en Libia, indican fuentes
de la investigación, son las que se empezaron a destapar en Irán a
finales de 2003 después de que Teherán admitiera haber intentado
enriquecer uranio ilegalmente.
"Antes
se pensaba que sólo naciones con una gran infraestructura, como
Pakistán, podían aspirar a fabricar armas de destrucción masiva; ahora
sabemos que con un buen talonario se puede comprar un programa a medida,
como en un supermercado", asegura un experto. "Hemos descubierto
un sistema muy sofisticado de mercado negro parecido a los cárteles del
crimen", reconoció hace unos días, el jefe del OIEA, Mohamed El
Baradei.
En poco
tiempo han ido cayendo las fichas del dominó. El científico Abdel Qadeer
Khan, padre de la bomba atómica paquistaní, considerado como uno de los
cerebros del tráfico nuclear, confesó publicamente esta semana haber
filtrado tecnología a otros países. Hace unos días se conoció la
implicación de una compañía petrolífera con sede en Selangor (Malaisia),
Scomi Precision Engineering, que exportó grandes piezas a una empresa en
Dubai, Gulf Tecnical Industries, destinadas a las centrifugadoras
libias.
Queda
mucho por hacer. "Khan no trabajaba solo. Es la punta del iceberg",
ha declarado El Baradei. Más de 25 toneladas de material libio están
siendo analizadas por inspectores del OIEA en el mayor laboratorio del
Departamento de Energía estadounidense, en Oak Ridge (Tennessee), para
rastrear su procedencia. "Tenemos que recomponer un inmenso
rompecabezas para conseguir una imagen completa", asegura el
representante de la agencia atómica en Nueva York, Gustavo Zlauvinen.
"Lo más increíble es que, teniendo en cuenta el número y la variedad de
las empresas involucradas, no se filtraron antes más detalles. Pero
nadie dio el soplo o nadie se dio cuenta. Los traficantes son muy
buenos, mejor de lo que pensábamos", estima Albright. El mayor
problema del OIEA es que no dispone de instrumentos legales para luchar
contra el mercado negro y depende completamente de la colaboración, no
siempre eficaz, de los países afectados. "Los sistemas de control de
las exportaciones tienen fallos", dice Zlauvinen. La ONU a veces
tampoco consigue sintonizarse con los servicios secretos nacionales.
"La CIA decía al organismo atómico que no podía compartir su información
sobre Libia por culpa de los libios, y Libia decía a su vez que no podía
hablar por culpa de la CIA", indica otra fuente.
Y sobre
todo el OIEA no puede procesar a los culpables. Khan es el mejor
ejemplo. El científico paquistaní ha sido perdonado por el Gobierno del
presidente Pervez Musharraf y no puede ser llevado ante ningún tribunal
internacional. "La situación parece un poco rara", admitía el viernes el
secretario general de la ONU, Kofi Annan. "Khan debe asumir la
responsabilidad de sus actos", resalta Albright, "de lo contrario
estaremos mandando una señal muy equivocada al mundo. Nadie nos
garantiza que dentro de unos años otros expertos no intentarán montar
sus propias empresas privadas de tráfico nuclear".
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EE UU colabora con
Pakistán en la protección de secretos |
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EE
UU está cooperando con el Gobierno paquistaní para evitar que su
tecnología nuclear caiga en manos de extremistas islámicos,
informó un funcionario estadounidense. "Hemos tenido
conversaciones con Pakistán sobre la necesidad de colaborar en
la protección de su tecnología y su material nuclear. Y creemos
que están llevando a cabo los pasos necesarios". Estos
comentarios se produjeron después de que la televisión NBC
informase de que, desde los atentados del 11 de septiembre,
expertos en tecnología nuclear estadounidenses crearon un comité
de enlace que ha gastado millones de dólares en la protección de
más de 40 armas del arsenal nuclear paquistaní.
Esta semana, el padre de la bomba atómica paquistaní, Abdel
Qadeer Khan, reconoció que había filtrado secretos nucleares a
Irán, Libia y Corea del Norte. A pesar de haber sido perdonado
por el Gobierno del presidente Pervez Musharraf, el Organismo
Internacional de la Energía Atómica (OIEA) anunció el viernes
que proseguirá con su investigación de las filtraciones a pesar
de las reticencias oficiales paquistaníes. Aunque Pakistán es
miembro del OIEA, no ha firmado el Tratado de No Proliferación
nuclear y, por tanto, no está obligado a aceptar inspecciones de
los expertos encargados de llevar a cabo controles en todo el
mundo. Un diplomático acreditado en Viena señaló que, sin
embargo, Pakistán, "al formar parte del supermercado de
contrabando nuclear, debe contribuir a reducir una parte de los
destrozos". |
Fuente: El País
08/02/2004
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