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El comienzo del
año 2004 en el metro de Madrid ha estado repleto de sucesos que
han conmocionado a la opinión pública, ya que, si algo les
caracteriza, es su singularidad y la tragedia que los acompañó.
El
primero ocurrió el pasado 21 de enero en la estación de Empalme
(línea 5), cuando una bebé de cuatro meses murió al caer a la
vía tras ser arrastrado el cochecito en el que viajaba. La madre
de la pequeña había colocado una chaqueta en el carrito, que
quedó enganchada entre las puertas del convoy. La progenitora se
disponía a salir del metro, pero, al cerrarse las puertas, ella
se quedó dentro del vagón y su hija fuera.
Después, el tren inició la marcha y arrastró consigo la sillita,
con la niña dentro. Cuando el andén terminó, el carrito se
precipitó hacia las vías y la niña cayó al suelo golpeándose en
la cabeza.
El
bebé murió en el acto, ya que recibió un fuerte impacto en la
región occipital, lo que le produjo un traumatismo
craneoencefálico muy grave. Los facultativos del Samur-Protección
Civil intentaron reanimarla durante 30 minutos, pero al final
sólo pudieron certificar su muerte.
El
día de la tragedia, la madre, Norma Susana, ecuatoriana de 33
años, regresaba a su domicilio, en Aluche, después de tramitar
los papeles para pedir el documento nacional de identidad de la
pequeña. "Venía de pedir la partida de nacimiento y otros
papeles", recordaría más tarde la tía de la niña fallecida,
María José.
El
segundo accidente trágico en el metro se produjo la semana
pasada, el día 3, cuando un joven invidente de 25 años sufrió la
amputación de la pierna derecha, por debajo de la rodilla, tras
caer desde el andén a las vías del metro y ser arrollado por el
tren que entraba en la estación. Los sanitarios del Samur-Protección
Civil tuvieron que trabajar en una difícil situación, atendiendo
al herido entre el hueco que queda entre las vías, el convoy y
el muro del andén.
Los hechos ocurrieron sobre las 15.20 en los andenes de la línea
1 (Plaza de Castilla-Congosto) en la estación de Bilbao, cuando
el joven, que se ayudaba de un bastón para caminar, al oír que
llegaba el tren se aproximó al borde del andén y cayó a la vía.
Los facultativos de una UVI móvil del Samur atendieron a la
víctima, que se encontraba entre las ruedas del tren y tenía la
pierna derecha amputada por debajo de la rodilla, con una fuerte
hemorragia.
Debido a estas heridas, los sanitarios se vieron obligados a
acceder hasta el chico por el espacio que quedaba entre dos
vagones y a actuar en el lugar que había libre entre las ruedas
del convoy y la pared del andén. Tras ser estabilizado
hemodinámicamente, el herido fue trasladado al hospital Clínico.
La
trágica lista se cerró de momento ayer con la muerte de P. I.
N., de 17 años, tras ser arrollada en la estación de Tribunal
por un metro que circulaba por la línea 10. Justo antes había
mantenido una fuerte discusión con su novio. |