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Viernes 13 de febrero de 2004


Seguridad Pública y Protección Civil

«Los Mellizos», el mayor clan del narcotráfico desde Pablo Escobar

LA RAZÓN desvela los entresijos de una de las mayores organizaciones de tráfico de cocaína, que crearon los hermanos Mejía Munera en siete años

 

Víctor y su hermano Miguel Ángel Mejía Munera, alias «los Mellizos», procesados por Garzón junto al jefe paramilitar colombiano Carlos Castaño y otros 32 narcos, levantaron en siete años una de las mayores maquinarias de tráfico de cocaína desde Pablo Escobar. Según el testimonio del arrepentido García Molinares, querían un ejército propio, instruido por rusos, y un avión Antonov para transportar la droga a Albania.

En marzo de 2000, la organización de «los Mellizos» tenía a cientos de personas a su cargo y «delegaciones» estables en diversos países de Europa, en México y EE UU. Dominaban la producción de cocaína en el norte de Colombia y acababan de establecer su base de operaciones en Venezuela, junto al delta del río Orinoco. Su objetivo era Europa y su propósito enviar cargamentos de 12.000 kilos de cocaína. Les habían abierto las puertas de Albania e iban a empezar con los buques «Privilege» y «Suerte I» adquiridos para ese fin.

José Enrique García Molinares, mano derecha en ese momento de la organización y ahora narco arrepentido en la cárcel del Puerto de Santa María (Cádiz) cuenta en su declaración a Garzón cómo en ese momento los hermanos Mejía Munera buscaron la forma de blindarse. Le ordenaron hacer gestiones a través de los socios albaneses para conseguir instructores militares rusos «dispuestos a entrenar a un grupo paramilitar en Colombia que estaban creando dentro de la organización». En ese paquete había instrucciones también para comprar un avión Antonov «que tuviera autonomía suficiente para volar desde Venezuela a Albania», según su testimonio.

Habían pasado más de seis años desde que García Molinares entró a formar parte de la organización. Según narra en el año 94 él tenía un almacén en Barranquilla, usado par ocultar piñas con pasta de base de coca. La organización en ese momento se estaba estableciendo en la costa atlántica, para lo que había pedido permiso al jefe del cartel de la costa, Alberto Orlandes Gamboa, «Caracol». El principal objetivo en ese instante era enviar a México cocaína para la organización de Amado Carrillo, «El señor de los cielos».

En esa época, «los Mellizos» tienen a su cargo a unas 27 personas y una estructura que descansa en un jefe de costa, una pequeña organización en México, transporte en lanchas rápidas y marítimo, transportes terrestres, suministradores de droga, guardaespaldas y colaboradores. Trabajan desde Cali.

A lo largo de 1994, García Molinares participó en el envío de cuatro cargamentos de 800 kilos de cocaína cada uno en lanchas rápidas hasta Cancún (México). A finales de ese año se encarga de escoltar los fardos desde la nave a las playas del Atlántico para luego ser cargados en las lanchas con destino a México. Justo en ese momento, el clan decide sustituir las lanchas por buques mercantes de bajo tonelaje. Durante más de tres años transportan más de 10.000 kilos de cocaína en ocho operaciones a bordo de mercantes con destino a México, Cuba y España.

A partir de 1998, García Molinares pasa a encargarse de gestionar y coordinar la entrega de la cocaína desde la costa hasta los barcos. La droga, almacenada en Barranquilla, se embarcaba en lanchas que partían de puerto Veleros, playa Mendoza y salinas de Galerasamba hasta los barcos mercantes. «Los Mellizos» disponían de otra infraestructura similar en Berruga (Córdoba) y en un islote de su propiedad situado en el archipiélago de San Bernardo del Viento, bajo control de grupos paramilitares, que cobraban una cuota por utilizar «su» zona. Desde los depósitos de Berruga se abastecía igualmente una finca, también de ellos, en las costas de Panamá, muy cerca del archipiélago de Las Mulatas.

Como la organización había incrementado poderosamente sus actividades de tráfico de drogas a gran escala, los jefes de las mismas incorporan a diferentes grupos armados para garantizar el transporte por tierra de la cocaína y «fichar» a varios jefes paramilitares para dar cobertura a la recolección de la droga en el norte del país. También incorpora nuevos colaboradores cuya misión es la de conectar con otras organizaciones internacionales de tráfico de drogas para abrir nuevas rutas. Así mismo abren «delegaciones» en Italia y Brasil.

De estos contactos, surge una organización de griegos dedicados al transporte de cocaína. Los griegos cobran cuatro millones de dólares por cada envío independientemente de la droga que se transporte y exigen no viajar a Estados Unidos. «Los Mellizos» aceptan, a cambio de que vayan siempre dos hombres suyos a bordo de los barcos. Uno de ellos, con título de capitán, para controlar la ruta y otro, siempre armado, para custodiar la carga.

El pago se realizará de la siguiente manera: Un millón al subir a bordo del barco y los otros tres cuando se haya descargado la droga en Europa, una vez descontados los gastos ocasionados por la travesía como las tasas a la agencia marítima, combustible, comida y gastos de puerto, todos ellos a cargo de «Los Mellizos».

Mediante la organización en Cali, en mayo de 1998 surge una nueva ruta a Europa a través de Holanda, quedan en llamar «ruta de los quesos». Hasta tres barcos con 5.000 toneladas de cocaína desembarcaron en un dique específico de Amsterdam, con la colaboración de sus dueños. Para ello había que hacer una solicitud formal de reparación del barco. Ellos se quedan con el 25 por ciento de la mercancía y el resto lo comercializó la organización en Europa.

Según García Molinares, a mediados de 1999, la organización se se había quedado sin flota para sus actividades de tráfico de drogas. La mitad de sus barcos habían sido aprehendidos y el resto estaban inservibles por su deterioro. Su primera decisión es montar una estructura de barcos en compartimentos estancos y reducir riesgos. El objetivo es separar totalmente la actividad de los futuros barcos de forma que no tuvieran ninguna relación ni conexión entre ellos, para evitar el efecto dominó que acababan de sufrir. Hasta esa fecha, los barcos de «los Mellizos» pertenecían a las mismas compañías «Off shore», radicadas en Panamá y gestionadas por Pérez-Carrera&Co, cuyo dueño, el abogado Roque Pérez, utilizaba las mismas agencias marítimas en Panamá, Curaçao, México y Surinam. También las mismas tripulaciones, compuestas por lituanos, panameños y colombianos con pasaportes panameños falsos.

De esta forma, se hacen con un mercante en Dinamarca a través de intermediarios, que se encargan de su manejo, potencian los alquileres con otras organizaciones en las mismas condiciones que trabajan con los griegos y crean una nueva modalidad de envío a través de barcazas desplazadas por remolcadores. Esta nueva fórmula da como resultado la compra de los remolcadores Troley Bay y Brandon Bay en Inglaterra. EE UU había montado una base militar cerca de Barranquilla y Cartagena de Indias con lo que sus tradicionales sitios de carga ya no les valen, quemados por la presión que ejercían los guardacostas norteamericanos en el área del Caribe.

A principios de 2000 se trasladan al delta del Orinoco, cerca de la localidad de Upata, en Venezuela, propiedad de la familia Mafiol, que ofrece la posibilidad de construir una pista clandestina de aterrizaje, depósitos para almacenar y esconder grandes cantidades de cocaína y un acceso al mar mediante una estación de pesca adquirida. La organización compró una avioneta Cesna 206 y una aeronave «Cheyenne 3» para transportar 40.000 kilos de droga de Colombia a Venezuela. Llegaron a «bombardear» (lanzar desde el aire y por la noche) unos 14.000 kilos en apenas dos semanas.

La Policía venezolana y la DEA de EE UU intervino la droga en el verano de 2000. España apresó el buque «Privilege» y los guardacostas de Miami, el «Suerte I». «Los Mellizos», hoy buscados por España, EE UU y Colombia, siguen activos. Siempre han sospechado que García Molinares tiene algo que ver con la operación policial que derribó sus proyectos para inundar de cocaína Europa desde Venezuela.

Fuente: La Razón
08/02/2004

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