Luz
verde a la Estrategia del Clima con el apoyo mayoritario del Consejo
Nacional
Socialistas,
sindicatos y organizaciones ecologistas reclaman al Gobierno un
calendario y financiación para poder cumplir con los objetivos del
Protocolo de Kioto
Más de
cuatrocientas medidas para reducir las emisiones de efecto invernadero
se pusieron ayer encima de la mesa durante el Consejo Nacional del
Clima, y fueron ratificadas por el 71% de sus miembros. Un documento que
será aprobado por el Consejo de Ministros en «tres semanas»,
según la ministra de Medio Ambiente, Elvira Rodríguez, y que es fruto de
más de año y medio de trabajo de administraciones, consumidores,
sindicatos, empresarios, ecologistas y científicos.
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España uno
de los países que
más se aleja de los objetivos
de Kioto |
El texto
establece grandes ámbitos de actuación para reducir los gases de efecto
invernadero en nuestro país. Entre las medidas, resaltan la obligación
de los edificios públicos nuevos de instalar energía solar, la
realización de planes de transporte público en las empresas y
administraciones grandes, el aumento de la superficie forestal o el
impulso de ayudas fiscales a los vehículos eficientes.
Fuente
de controversia
No
obstante, el documento -que en un principio contaba con el apoyo
unánime de todos los sectores- ha sido fuente de controversia
después de que el Partido Socialista, sindicatos y organizaciones
ecologistas hayan mostrado su desacuerdo ante la falta de un calendario
y financiación. Así, la secretaria socialista de Medio Ambiente,
Cristina Narbona, afirmó que el proyecto «no fija ni plazos, ni
prioridades, ni compromisos presupuestarios y normativos para hacer
efectivas las medidas que reducirían las emisiones de gases de efecto
invernadero».
El PSOE
reclama la creación de un impuesto que grave la emisión de CO2, el
incremento de 150 millones de euros destinados a la estrategia de ahorro
y eficiencia energética y un Plan Nacional de Asignación de emisiones
acorde con la directiva europea. UGT y Comisiones Obreras también
rechazaron el documento porque consideran que no garantiza una reducción
de emisiones que permita cumplir con Kioto y califica de genéricas y
abstractas muchas de las medidas que propone. Las asociaciones
ecologistas pidieron que se incorporen cuestiones como un calendario,
presupuesto, asignación de responsabilidades y un plan de acción en
condiciones, lo que provocó la abstención de Greenpeace. Unas «voces
discrepantes» que la ministra señaló no entender porque «hace dos
meses el documento obtuvo respaldo unánime».