Seguridad de la Información y Protección de Datos
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El uso de ordenadores
trampa para cazar a los intrusos crece en las empresas y los cuerpos
policiales
En los últimos 18
meses, han aumentado las tecnologías para crear honeypots (máquinas
trampa o, literalmente, tarros de miel), según SecurityFocus. Son
ordenadores que los investigadores conectan a Internet, expresamente sin
proteger, para que atraigan a los intrusos y poder monitorizar sus
movimientos, con el fin de estudiar sus herramientas y formas de ataque.
Los
honeypots se basan en una vieja táctica de seguridad que consiste en no
desconectar un PC que ha sido atacado, a la espera de que el intruso
regrese y espiar sus pasos. Cliff Stoll relata en El huevo del cuco
(1989) cómo usó la técnica para descubrir a un grupo de alemanes que
robaba secretos de ordenadores militares norteamericanos y los vendía al
KGB. La vieja técnica se redefinía en 2000 con la aparición de Honeynet:
una red permanente de máquinas trampa coordinada por voluntarios.
Hay un muchas soluciones para crear honeypots: comerciales, como
KFSensor, y libres, como Honeyd.
Recientemente, Rediris convocaba un reto de análisis forense que
consistía en diseccionar un ordenador trampa. Rediris cuenta, desde
2001, con un proyecto de red de máquinas trampa en el que participa
Francisco Monserrat, de IRIS-CERT: "Para montar una buena red hacen
falta máquinas, tiempo para analizar los resultados y cómo aplicarlos.
Una máquina trampa no tiene sentido para un usuario o una pyme, ya que
no van a tener ataques en su contra, sino ataques aleatorios, dirigidos
a cualquiera que tenga funcionando el programa que emplea una
vulnerabilidad". Pero, en redes grandes y grupos de seguridad, las
trampas son útiles, dice Monserrat, "para analizar si un problema de
seguridad en un programa de uso común es muy atacado y así avisar a los
usuarios, o como señuelo, dejando la máquina protegida ante ataques
externos pero no ante los ataques internos. Además, sirven como
laboratorio donde probar los conocimientos de análisis forense digital,
para después aplicarlos".
Un riesgo es que, una vez comprometida la máquina, los intrusos la usen
para atacar otras. Según Monserrat, puede evitarse: "Hay métodos,
como limitar el tráfico que sale del equipo o instalar detectores que
avisan cuando el intruso empieza a lanzar ataques y los cortan. Otras
máquinas trampa se bloquean cuando el atacante intenta ejecutar
operaciones. Todo el tráfico con destino y origen a esta máquina es
monitorizado, por lo que se puede seguir el rastro del atacante".
El interés por los honeypots es tal que la policía británica ha puesto
en marcha uno para pedófilos. Pero, según Monserrat, tienen
inconvenientes: "Requieren una monitorización exhaustiva y sólo
captura ataques aleatorios". Lance Spitzner, de Honeynet, cuenta que
otro peligro radica en que se descubra que es una trampa: "Mientras
crece el uso de honeypots, vemos nuevas herramientas y técnicas para
hallarlos, como el Honeypot Hunter, usado por la industria del correo
basura para identificar honeypots especializados en pescar spam".
Fuente:
CiberP@is
12/02/2004
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