Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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La rama de Al Qaida en
Argelia, herida de muerte
El Grupo Salafista
para la Predicación y el Combate (GSPC), brazo argelino de Al Qaida,
pasa por sus peores momentos.
El 18 de junio el Ejército argelino asestó uno de sus mayores golpes al
terrorismo islámico, que desde principios de los noventa ha bañado en
sangre al país magrebí. Nabil Sahraui, líder del GSPC, cayó abatido
junto a la cúpula de la organización, que permanecía rodeada por las
Fuerzas de Seguridad en un bosque desde la emboscada en la que mataron a
una docena de militares a principios de junio. Queda así herida de
muerte la principal conexión de Al Qaida en Argelia y probablemente el
grupo terrorista más mortífero del norte de África. Según el diario Le
Quotidien d`Oran, que se refiere al golpe como una «hecatombe» para los
salafistas, esta operación llevada a cabo en la región de la Kabilia, al
este de la capital, no habría sido posible sin el chivatazo de algún
arrepentido.
Argelia está considerado el centro de una nueva zona de operaciones de
los terroristas islámicos que se extiende en torno al desierto del
Sahara. Este «nuevo Afganistán», que ocupa tierras de Marruecos,
Argelia, Sahara Occidental, Mauritania, Mali, Chad, Níger y Sudán, es
uno de los principales focos de atención de la guerra contra el
terrorismo impulsada por Estados Unidos desde los ataques del 11 de
septiembre.
Washington está llevando a cabo una serie de programas en algunos de
estos países para entrenar a sus Fuerzas de Seguridad en la lucha contra
los terroristas, que encuentran en el inhóspito desierto un caldo de
cultivo ideal para esconderse y preparar sus células. De hecho, fue al
sur de Argelia donde en 2003 el GSPC mantuvo casi medio año secuestrados
a un grupo de 32 turistas que finalmente fueron liberados tras el pago
de un rescate que invirtieron en la compra de armamento.
Según el profesor Rohan Gunaratna, uno de los mayores especialistas en
Al Qaida, los argelinos son los miembros más numerosos de esta red
terrorista después de los egipcios. «La infiltración de Al Qaida entre
los islamistas argelinos se explica por la sofisticada organización
secreta de éstos en Europa», asegura.
Bin Laden y los salafistas
El GSPC nació en 1998 a instancias de Osama Bin Laden, patrón de Al
Qaida, cuando el Grupo Islámico Armado (GIA), por entonces organización
terrorista dominante en Argelia, radicalizó tanto sus ataques que se
ganó la enemistad hasta de los propios extremistas islámicos. Al
millonario saudí no le parecía bien que bajo los efectos de una «yihad»
(guerra santa) descontrolada se llegara a pasar a cuchillo a pueblos
musulmanes enteros o se asesinara y violara a mujeres por el simple
hecho de no cubrirse la cabeza. Por eso Bin Laden ordenó a Hasán Hatab,
alias Abú Hamza, jefe de la rama europea del GIA, fundar el GSPC con un
grupo de individuos formados en Afganistán. Pero las luchas internas por
el poder en la organización hicieron que Sahraui se hiciera con los
mandos a lo largo de 2003 en un intento de dar un nuevo empujón a la
lucha armada para conseguir un estado islámico en Argelia.
En los últimos meses se ha especulado con la muerte de Hatab, que
incluso podría haber sido ajusticiado por sus propios compañeros de
filas. El diario L`Expression ha llegado a informar de que su cuerpo
apareció a pocos metros de donde fueron abatidos los jefes del GSPC.
Coincidiendo con las horas más bajas del GIA, dado casi por
desaparecido, Argel ha logrado su golpe más efectivo contra los
salafistas, ya heridos por las crisis internas que acabaron con Hatab,
al dejar huérfana su cúpula. Junto a Sahraui, alias Abú Ibrahim,
murieron el 18 de junio Abbi Abdelaziz, alias Okacha El Para, que
dirigió el golpe interno contra Hatab; Khatab Murad, alias Abdelber Abú
Omar, jefe del aparato de comunicación, y Drukdel Abdelmalek, alias Abú
Musad Abdeluadud, considerado por algunos especialistas como segundo de
a bordo al ser jefe de los emires que mandan en las diferentes zonas y
verdadero cerebro en la sombra. Aparte de estos cuatro, queda con vida
Abderrezak El Para, oficialmente el número dos, pero que ha sido
capturado por la guerrilla chadiana y podría ser entregado en breve al
Gobierno de Abdelaziz Buteflica.
El presidente, que afronta su segundo y último mandato, ha tenido
siempre al terrorismo islámico como el principal problema. Desde que las
autoridades argelinas tuvieron que hacer frente al GIA -y después al
GSPC- a raíz de impedir a comienzos de los noventa que el Frente
Islámico de Salvación (FIS) se hiciera con las riendas del país con una
victoria segura en las elecciones, los muertos se han sucedido por
decenas de miles.
Fuente: ABC
05/07/2004
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