Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
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Las nuevas medidas de
seguridad en los puertos
Mientras el mundo
se acostumbra a las medidas de seguridad que se han impuesto en aviones
y aeropuertos, el turno llega ahora a los puertos y embarcaciones, en
todos los países
Desde el pasado 1 de
julio (y de acuerdo con medidas de la Organización de las Naciones
Unidas, a través de su Organización Marítima Internacional) los
barcos de carga y de pasajeros están siendo sometidos a rigurosos
procesos de inspección que esperan desalentar la posibilidad de
ataques terroristas.
Las nuevas normas -- que están en concordancia con las que Estados
Unidos esbozó en la Ley de Seguridad en el Transporte Marítimo del 2002
-- van desde la instalación de más instrumentos de seguridad en los
puertos y los barcos (cámaras, rejas y puestos de control), hasta la
revisión de los antecedentes de las embarcaciones, pasando por un
entrenamiento especial para el personal de vigilancia.
Para Camilo Leiva, gerente de A Active Freezone, que trabaja con
empresas de Sudamérica, los controles eran inevitables. "Nos exigen más
rigor en el trabajo, pero es por el bien de todos", asegura.
Otros, como Kim E. Petersen, presidente de la firma SeaSecure LLC, de
Fort Lauderdale, no son tan optimistas. "Las personas en los países del
Caribe deben estar preguntándose si en alguna semanas van a seguir
recibiendo a tiempo las medicinas y la comida que importan de aquí, y si
sus textiles van a salir a tiempo", dice.
Un total de 6,114 puertos alrededor del mundo están cobijados por las
disposiciones que les exigen contar con un plan de seguridad y un
programa de reducción de riesgos de acuerdo con lo dispuesto
por la ONU y Estados Unidos.
Según Jerry Harra, profesor de administración internacional, de la
Universidad Internacional de la Florida, la idea es sintonizar a las
autoridades marítimas del mundo bajo los mismos estándares de seguridad
que Estados Unidos comenzó a implementar en sus puertos semanas después
de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001.
Pero no es tan fácil. Un sondeo hecho hace tres semanas por la ONU
reveló que sólo el 16 por ciento de los puertos y un tercio de todos los
barcos cumplían a la fecha con lo exigido.
"El coste de los mecanismos de seguridad es uno de los problemas más
grandes", señala Haar, explicando que la implementación de todas las
medidas sólo en Estados Unidos costará $7.35 billones en los próximos 10
años.
Lo que se busca es que cada barco de carga o pasajeros que llegue a
puertos de Estados Unidos presente ante las autoridades de la guardia
costera un certificado de control expedido por el (o los) puertos por
los que pasó. "De lo contrario, pueden ser devueltos", dice Haar.
Industria millonaria
La primera semana de aplicación de las nuevas normas no ha dejado
todavía grandes demoras ni rechazos masivos de embarcaciones.
Eso a pesar del volumen de negocios que se mueven a través del
transporte marítimo y que corresponde al 80 por ciento del comercio
mundial y al 30 por ciento de la economía de Estados Unidos.
El caso de la Florida es especialmente sensible por ser los puertos de
Miami y de Everglades (Fort Lauderdale), los principales sitios de
embarque y recepción del comercio con América Latina y el Caribe.
"Los países de Latinoamérica han hecho un esfuerzo importante por
cumplir con las normas", dice Haar.
Un total de $46 billones se mueven anualmente en los puertos de este
estado en bienes de consumo y todo tipo de materiales, en tanto que
anualmente se embarcan desde aquí más de 14 millones de personas en
viajes y cruceros.
Gracias a leyes locales, sin embargo, los puertos y empresas cargueras
del sur de la Florida se encuentran entre las más aplicadas a la hora de
cumplir con las nuevas reglas.
De acuerdo con el director del puerto Everglades, Ken Krauter, en años
recientes se han invertido más de $44 millones en sistemas de seguridad
que incluyen nuevos puestos de control y más de 200 cámaras de circuito
cerrado de televisión. En el caso de Palm Beach, anualmente se invierten
$1.3 millones al año en mejorar la seguridad de su puerto.
Carlos Buqueras, director de desarrollo comercial del puerto de
Everglades, explica que desde el día siguiente a los atentado de Nueva
York comenzaron a implementar esas medidas. "Por supuesto que somos un
puerto comercial y no militar, y nuestra primera responsabilidad, además
de la seguridad, es garantizar el éxito de las relaciones comerciales",
dijo.
Una encuesta hecha por la Cámara de Comercio del Gran Miami y la
Universidad Internacional de la Florida entre exportadores del sur de la
Florida mostró, sin embargo, que desde septiembre de 2001 el 88 por
ciento de ellos registran atrasos de uno o dos días en sus transacciones
comerciales vía marítima.
Un tercio de quienes respondieron el sondeo aseguraron que los retrasos
eran de entre tres y seis días. "Esos son millones de dólares de
pérdida. Lo que pasa es que faltan más máquinas e inspectores y todo eso
demanda más y más dinero", explica Haar.
Nadie parece saber por ahora las consecuencias futuras de las nuevas
normas. "Se necesitan por lo menos de 90 a 120 días para ver su real
dimensión", finaliza Haar.
Doreen Hemlock, del South Florida Sun-Sentinel, contribuyó con
informaciónn a este artículo.
Fuente: El Sentiel
(Florida)
10.07.04
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Suplemento Temático: Seguridad
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