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Empleados bajo vigilancia
Las empresas
acuden a detectives privados para investigar fraudes de su personal
María Núñez,
directora general de una empresa de transportes, descubrió que uno de
sus empleados era excesivamente generoso con la competencia tras acudir
a una agencia de detectives privados. 'Sospechábamos que esta
persona, que en aquel momento estaba de baja por enfermedad, se había
llevado material de nuestros almacenes a otra empresa del sector',
explica. Los detectives descubrieron que el trabajador no sólo
disfrutaba de una salud envidiable, sino que trabajaba a buen ritmo y
con entusiasmo en el taller de la compañía rival. El informe, recuerda
Núñez, fue determinante en el juicio por despido. 'Nuestro abogado nos
dijo que necesitaríamos pruebas y la agencia nos las dio'.
En el luminoso loft que sirve de sede a Método3, una agencia de
investigación privada con oficinas en Madrid y en Barcelona,
dan respuesta a la necesidad de muchas empresas
de confirmar sospechas y obtener pruebas sobre supuestas bajas fingidas,
actos de competencia desleal, espionaje industrial, hurtos y otros tipos
de fraude por parte de algún empleado o directivo. 'Investigar las
bajas fingidas tenía mucha importancia antes, cuando despedir a un
trabajador era más difícil. Ahora son muy comunes las investigaciones a
directivos por el cobro de comisiones indebidas o por desviaciones de
pedidos', señalan Marita Fernández, fundadora de la agencia, y Antonio
Tamarit, director de la sucursal de Madrid. El perfil del empleado
infiel, explican, se ha sofisticado con el paso de los años. 'Cada vez
hay menos chapuzas y el perfil es más ambicioso. Hace años, con desviar
algún pedido de vez en cuando y ganar algo de dinero se daban por
satisfechos. Ahora encuentras cuentas en paraísos fiscales con ingresos
más o menos regulares'.
Un caso típico, afirman, es el del ejecutivo con capacidad
para contratar campañas de marketing o publicidad que presenta a su
empresa un gasto muy por encima del real 'y se queda con la diferencia'.
En ocasiones las agencias investigan a directivos que, tras aprender el
know how de la compañía para la que trabajan, utilizan la
infraestructura de ésta para montar en paralelo su propio negocio antes
de dar el salto definitivo y marcharse. 'Desde hace un par de años hemos
detectado un aumento muy importante, en torno a un 34%, de este tipo de
casos de competencia desleal', afirman Fernández y Tamarit.
A menudo las investigaciones se centran en simples hurtos por
empleados. 'Ahora el fraude en los supermercados, que antes era muy
común, es más complicado porque existe el código de barras. Pero hemos
visto casos en que, en vez de pasar el producto por el sensor, se pasa
por detrás y se entrega a un cómplice. La cámara no capta la
diferencia'.
Empresas grandes y pequeñas
También el perfil de las empresas que acuden a estas agencias es amplio.
En ocasiones se trata de multinacionales interesadas en
investigar a algún alto ejecutivo. Otras son pymes que buscan
confirmar sospechas sobre algún trabajador. Un área común a ambos
perfiles es el del informe prelaboral. 'Ciertas empresas, cuando quieren
contratar a alguien, acuden a nosotros para confirmar la veracidad del
currículo, conseguir referencias, conocer antecedentes o saber si el
candidato tiene problemas económicos, por ejemplo'.
Desde el 11-S algunas compañías encargan informes antes de contratar
a candidatos
Los informes no siempre se hacen a espaldas del investigado. 'Algunas
empresas estadounidenses desde el 11 de Septiembre lo han convertido en
política de empresa, también en los contratos que hacen aquí, en
España', señalan desde Método3.
Los informes, afirman, se realizan a través del acceso a fuentes de
datos públicas, nunca bases privadas. 'Hablamos con vecinos, amigos,
compañeros... Utilizamos ciertos subterfugios como charlas informales,
encontronazos o encuestas, por ejemplo'.
Una actividad regulada y con límites
Aunque las novelas de Dashiell Hammet o Raymond Chandler hayan creado
una imagen aventurera y marginal del detective privado, hoy en día las
agencias de investigación son negocios perfectamente legales que
complementan valiosamente la labor de los abogados en los procesos
judiciales. 'Los informes de los investigadores privados son de uso
común en los procesos laborales y están absolutamente regulados por
ley', explica Íñigo Sagardoy, del bufete Sagardoy. Según este abogado,
el hecho de que las instituciones públicas, como la Seguridad Social, no
puedan llevar a cabo un control exhaustivo del fraude es la razón de que
los informes privados tengan tanta importancia en los procesos
laborales.
'Evidentemente tenemos
ciertos límites en nuestra actividad -explican en Método3-. No
podemos investigar delitos públicos un asesinato o un caso de tráfico de
drogas, por ejemplo o entrar sin permiso en una propiedad privada'.
Además, la Ley de Seguridad Privada regula la profesión, obliga a
obtener una licencia del Ministerio del Interior para ejercer la
actividad y exige que tras cada investigación haya un interés legítimo y
no, por ejemplo, simple curiosidad.
Fuente: Cinco Días
15.07.04
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