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El
Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil
investigan un timo a escala mundial que llevan a
cabo desde Madrid varias bandas muy organizadas,
según fuentes jurídicas. En síntesis, el timo
consiste en enviar cientos de miles de correos
electrónicos indiscriminados a usuarios de
países de todo el mundo en los que se les
anuncia que les ha tocado el Gordo de la Lotería
Nacional de España, o bien la Lotería Primitiva.
A los destinatarios de estos correos se les
indica que, para poder recibir el premio en sus
respectivos países, antes tienen que enviar a
España una determinada cantidad para cubrir los
trámites.
En
otros casos también se les pide dinero para
sobornar y torcer la voluntad "de alguna
autoridad aduanera española o europea que
supuestamente pone pegas a la salida de una
cifra de divisas en forma de premio tan
elevada". E incluso les llegan a requerir un
número de cuenta bancaria.
El
timo del Gordo de la Lotería está sembrando de
víctimas algunos países. En Estados Unidos los
periódicos han dado la voz de alarma; en Corea
son ya varios los afectados, y también hay
constancia de que el timo ha llegado al Reino
Unido.
La
británica Shirley Thomas, residente en Balth,
recibió hace unas semanas un e-mail procedente
de Madrid en el que se le informaba de que había
sido agraciada, de entre una selección de 20.000
personas de distintos países, con un premio de
la Lotería Nacional dotado con 80.000 euros.
Tras felicitarla, el remitente del correo,
vertexsecuritas@whipmail.com, le pedía que
remitiera su número de cuenta bancaria y demás
filiación personal a una dirección de correo
electrónico que opera desde Madrid. Se aportaba
un número de teléfono de la organización en
España que la agraciada podría usar para aclarar
dudas.
Thomas, que tiene una hermana en Valencia,
desconfió. Sobre todo porque ella no había
adquirido ningún décimo. Telefoneó al número
indicado y le respondió una persona que hablaba
inglés con acento nigeriano. No picó y ha puesto
el caso en manos de los jueces. Otros usuarios,
en cambio, sí han sucumbido a modalidades
delictivas cibernética parecidas.
Para dar apariencia de credibilidad al premio,
en muchos correos se indica que el remitente del
mismo es una gran compañía de seguros de España
o un gran banco. Estas entidades, según fuentes
de la investigación, han denunciado que están
siendo usadas impunemente sus razones sociales
para perpetrar delitos de esta envergadura.
Los timadores cambian de escenario con rapidez
en cuanto ven que pueden ser detectados por la
policía. Para que no se les identifique el IP
del ordenador desde el que envían los correos,
utilizan otros ordenadores de puente o como
intermediarios.
Quien sí ha caído en un timo de similares trazas
es un ciudadano de Corea del Sur, que ha
denunciado lo sucedido a través de su cónsul en
España, Pil Hwan. El cónsul ha revelado que Ki-Hoon
Lee ha perdido unos 50.000 euros con este
fraude. El afectado recibió un correo en el que
se le decía que había sido agraciado con el
máximo premio de la Lotería Nacional, el Gordo.
Nada menos que 1.547.000 euros. Para cobrarlo
debía cumplimentar una serie de trámites
burocráticos y pagar los oportunos impuestos al
Gobierno español.
Comisión de 2.600 euros
El correo electrónico recibido por Ki-Hoon Lee
el 2 de septiembre del año pasado lo remitía
desde España "una tal María José Sánchez", quien
le advertía de que, para poder cobrar los
1.547.000 euros, antes debía enviar a España una
"comisión de 2.665 euros".
Lee marcó el número de teléfono que figuraba en
el correo electrónico. Le respondió "un tal
Henry Gil", quien le convenció de la veracidad
del premio y de que debía abonar la
imprescindible comisión. Los timadores enviaron
a Lee un documento con un falso membrete de
Banesto y un número de cuenta a la que debía
girar el dinero. Engañado, Lee remitió los 2.665
euros.
Pero los timadores no se detuvieron ahí:
posteriormente dirigieron a Lee un fax suscrito
por un supuesto empleado del Ministerio de
Hacienda, Mr. Estel André, en el que se le
requería para que abonase "un porcentaje del
premio como comisión para el Gobierno español".
Al ver los sellos supuestamente oficiales del
ministerio, Lee envió otros 15.470 euros al
lugar indicado. Lo hizo por transferencia a una
cuenta de La Caixa.
Los timadores creían estar ante una persona en
exceso crédula y dieron otro paso: el 17 de
octubre de 2003 enviaron a su víctima otro
escrito, esta vez con membrete del banco Credit
Suisse Zurich, para que ingresase 32.000 euros
en una cuenta cuyos dígitos especificaban. Este
tercer pago correspondía a otro impuesto que
debía abonar Lee a la Unión Europea (el 2% del
importe del premio). Lee volvió a picar y abonó
los 32.000 euros. Pasado el tiempo acudió a la
Embajada de España, donde le hicieron ver que se
trataba de un fraude. |