Seguridad
Alimentaria y Protección Biotecnológica
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La OCU detecta en las
gambas dosis «inaceptables» de sulfitos
El consumo abusivo
de los aditivos provoca reacciones alérgicas en asmáticos.
La Organización de
Consumidores y Usuarios (OCU) ha encontrado niveles de sulfitos
superiores a los permitidos en un análisis realizado en 21 muestras de
gambas adquiridas en Madrid y La Coruña. La presidenta de la Agencia
Española de Seguridad Alimentaria (AESA), María Neira, asegura que
«no existe motivo de alarma, no se trata de un aditivo tóxico ni
cancerígeno y la UE está estudiando elevar los niveles permitidos
actualmente».
La OCU denunció ayer la
existencia de niveles de sulfitos superiores a los permitidos en las
gambas frescas a granel. Tras analizar 21 muestras de ese marisco
adquirido en Madrid y La Coruña, encontraron que 8 de las muestras, lo
que supone el 38 por ciento, superaban los límites de sulfitos admitidos
por la legislación vigente. Según la organización de consumidores, en
alguno de los casos la cantidad máxima permitida se multiplicaba por más
de 8 veces.
La ingesta diaria admitida es de 0,07 mg por kilo de peso por lo que la
OCU asegura que «para un adulto de 70 kilos la cantidad diaria sería de
49 miligramos, de modo que con 100 gramos de gambas de las que superan
con mucho los límites legales, estaría superando la cantidad diaria
admisible».
No cancerígenos. La
presidenta de la Agencia de Seguridad Alimentaria (AESA), María Neira,
explicó a LA RAZÓN que «los valores que se establecen como ingestas
diarias máximas son útiles en los productos cancerígenos, por ejemplo,
pero los sulfitos no se acumulan y sus efectos sólo son importantes para
algunos alérgicos, para los que son hipersensibles a estos productos».
Neira estima, además, que los datos del estudio de OCU «son escasamente
representativos por el reducido número de muestras procesadas».
Según la OCU, los
sulfitos «destruyen la vitamina B1 o tiamina y puede producir reacciones
adversas en personas sensibles, fundamentalmente en asmáticos». En ese
sentido, desde la organización apuntan que entre el 5 y el 10 por ciento
de los asmáticos adultos «pueden tener crisis anafilácticas a los 10-20
minutos de la ingesta».
La presidenta de la AESA
explica que los asmáticos y las personas más sensibles «podrían sufrir
crisis alérgicas, pero no anafilácticas» y añade que «aunque dichos
datos resultasen confirmados, no habría motivos de alarma ya que estas
personas ya toman precauciones frente al consumo de los alimentos que
contienen bisulfitos y consumen muy pequeñas cantidades, porque reciben
instrucciones de su médico».
Revisión de los niveles.
Desde la OCU aseguran que «una buena manipulación y una temperatura
adecuada» permitirían utilizar dosis más bajas de sulfitos. El método de
adición del aditivo también cuenta, según la organización. «Se debería
hacer por inmersión, pero habitualmente se añade en polvo encima de las
gambas y la distribución no es homogénea, unas piezas tienen cantidades
altas y a otras no les llega de modo que, en la siguiente ocasión, se
suele añadir más cantidad». Esa sería la explicación de estas
«sobredosis».
El metabisulfito es un
aditivo que está autorizado en la Unión Europea en 61 productos. En los
productos de la pesca, especialmente en los crustáceos, se utiliza para
evitar la coloración negra que suele aparecer en la cabeza.
Los representantes del
sector pesquero aseguran que, con los niveles aceptados actualmente por
la legislación es imposible conseguir que no se oxide la cabeza de los
crustáceos, «de modo que en la UE se está estudiando la posibilidad
de elevar las dosis y, tras año y medio de trabajo, existen evidencias
científicas que indican que se podrían aceptar niveles más altos de
sulfitos, pero esto todavía está en proceso de estudio», explica
María Neira.
La presidenta de AESA
asegura que se están investigando mejores tecnologías «porque las
actuales no permiten ajustarse de modo tan preciso a los niveles
establecidos» y añade que «éste no es sólo un problema español, existe
en toda Europa».
Neira asegura que el
control de la seguridad de los productos pesqueros es total gracias a
«los muestreos que se realizan y a la práctica de la trazabilidad».
Fuente: La Razón
11/06/2004
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