Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Seguridad
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Mapa del delito,
una estrategia de Nueva York que copió todo EE.UU.
Desde 1994 un mapa
por computadora actualizado por día registra los crímenes. Los horarios
y recorridos de los agentes se adaptaron a los delitos. Y los índices
del crimen bajaron más que el promedio nacional.
A mediados de los años
90, un nuevo programa de control llamado Compstat revolucionó al
Departamento de Policía de Nueva York. Los detectives dejaron de
cumplir el horario de 9 a 5 de la tarde y comenzaron a trabajar durante
las horas en las que tienen lugar la mayoría de los crímenes.
Las estadísticas del crimen, que en algún momento se recopilaban
trimestralmente, comenzaron a ser actualizadas y rastreadas
diariamente. Y los jefes policiales que no daban muestras de un
dominio muy sólido de los problemas del distrito fueron reemplazados
rápidamente.
Fue así cómo la cantidad de crímenes descendió abruptamente,
llegando a superar la declinación a nivel nacional de los Estados
Unidos.
El programa Compstat comenzó en Nueva York en 1994, bajo la conducción
del comisario William Bratton. Hoy, el Departamento de Policía de la
ciudad lo reconoce como uno de los factores más importantes en la merma
en la cantidad de crímenes.
El sistema realiza un mapeo del crimen según horas y lugares precisos
y ofrece luego estadísticas diarias que permiten realizar una
planificación estratégica. Durante las reuniones de oficiales, los
comisarios son interrogados por su jefes, frente a sus pares, sobre las
tendencias de crímenes en sus distritos. Y sobre qué es lo están
haciendo para enfrentarlas.
Detrás de los oficiales se proyectan mapas en pantallas grandes, con los
lugares y horarios exactos en donde se cometieron los crímenes,
especificando también el tipo de delito que se cometió.
El manual de política policial de Nueva York —basado en unidades
especiales, emplazamiento de efectivos según los resultados de las
estadísticas y un asombroso nivel de compromiso en las más altas
instancias de mando— comenzó a propagarse por todo Estados Unidos a
partir de su éxito. Y también comenzaron a diseminarse por el país
los jefes policiales que aplicaron estas tácticas, toda una diáspora de
entusiastas ex oficiales del Departamento de Policía neoyorquino, que
pasaron a conducir los departamentos policiales de otras jurisdicciones.
Algunos de los que integran toda esta ola de expertos neoyorquinos son
muy conocidos, como John Timoney, en Miami, y William Bratton, en Los
Angeles. Otros, lejos del ojo público, se dedicaron a modificar
departamentos de policía de ciudades de mediano tamaño plagadas de
crímenes, como Baltimore. Y también, de pequeñas comunidades como
Newton (estado de Massachusetts), cerca de Boston, cuya fuerza policial
equivale a cerca del 1 por ciento de los 37.000 oficiales de policía de
Nueva York.
"Se trata de un shock cultural", aseguró el capitán Jeff Fluck,
que se desempeñó durante 27 años como oficial en Raleigh, Carolina del
Norte, lugar en donde ahora el Departamento de Policía es conducido por
una ex subjefa policial de Nueva York, Jane Perlov. El trabajo de Fluck
cambió totalmente. Ya no deja nada para hacer en la oficina, como antes,
y su teléfono suena día y noche. "Se trata de un cambio que no había
experimentado nunca. Antes, la policía se dedicaba a apagar incendios y
contener las cosas. Después de eso se iban a sus casas", recordó Perlov.
El programa Compstat se vio obligado a evolucionar para adaptarse a
departamentos de policía con tradiciones distintas y a ciudades con
problemas diferentes.
José Cordero, un ex inspector de Nueva York que trabaja ahora
como jefe en Newton, lugar que figura, según estadísticas del FBI, entre
las ciudades más seguras de EE.UU, explicó: "La pregunta esencial
es si las estrategias se pueden aplicar en todo el país,
independientemente del tamaño del lugar y de sus condiciones económicas
y demográficas".
Raymond Kelly, comisario de Nueva York, aseguró no estar preocupado por
esta fuga de cerebros. Y advirtió que el éxito de Nueva York no se puede
imitar sin dinero.
En tal sentido y después del
estudio y análisis metodológico de este tipo de programas de control,
Belt Ibérica S.A. ha desarrollado una herramienta propia, con
características similares, que próximamente será implantada de forma
personalizada en la Policía Municipal de Pamplona, para realizar un
correcto análisis de la situación, optimizar los recursos existentes y
gestionar de forma satisfactoria este tipo de situaciones.
Fuente: Clarín
Belt Ibérica S.A.
31.05.04
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