Seguridad Pública y Protección Civil
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Una red falseaba papeles
oficiales para regular a inmigrantes
Al menos cien
trabajadores latinoamericanos lograron empleo con los papeles
fraudulentos
El grupo encargado
de los asuntos de la Seguridad Social en el Cuerpo Nacional de Policía
investiga a más de cien personas, casi todas latinoamericanas, que han
aportado imitaciones de documentos de organismos públicos, como la
Delegación del Gobierno y la Dirección General de Migraciones, con los
que se obtiene el permiso de residencia y trabajo. Todos fueron
contratados en diferentes empresas gracias a los papeles fraudulentos.
Al menos quince de estas personas han sido detenidas e interrogadas para
que expliquen la procedencia de los documentos falsos. Los
investigadores sospechan que detrás de estas falsificaciones hay una o
dos redes que se lucran cobrando hasta 2.000 euros a los inmigrantes por
facilitarles documentación ilegal con la que engañar a empresas para que
les contraten creyendo que son residentes legales.
La investigación es
fruto de las denuncias interpuestas por la Dirección General de
Migraciones, dependiente del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, y
por la Delegación del Gobierno. Ambos organismos detectaron la
proliferación de documentos, que ellos no habían emitido.
El Código Penal castiga con sanciones de dos a cinco años de cárcel a
quienes trafiquen con mano de obra sin papeles. Por eso, lo que hacía
esta red es falsificar no los permisos de trabajo y residencia, sino
documentos públicos, con sellos oficiales que eran burdas imitaciones,
aparentando que la Delegación del Gobierno había estudiado ya un caso
determinado y decidido conceder el permiso de residencia y trabajo.
Fuentes cercanas a las pesquisas ignoran cuántas personas trabajan en la
actualidad merced a estos falsos documentos, si bien precisan que la
policía ha descubierto, al menos hasta el momento, en torno a cien
casos. "Pero puede haber muchos cientos, se está trabajando en ello",
señalan fuentes próximas a la investigación.
Los citados medios creen que en Madrid operan dos o tres bandas
organizadas que se dedican a cometer fechorías de este tipo "y a robar
bajo engaño" los ahorros de decenas de inmigrantes que caen en sus
redes. Fuentes jurídicas explican que las personas engañadas proceden de
América Latina, y que los falsificadores también son de origen
extranjero, aunque pudieran tener contactos españoles que les asesoran.
No todos los inmigrantes que adquirían estos documentos de imitación
eran conscientes de su falsedad. Unos sí y otros no. Pero unos y otros
los presentaban en las empresas y éstas los contrataban tras remitir
tales papeles a la Seguridad Social con vistas a que ésta les asignase
un número de alta y pudieran trabajar legalmente.
Fue precisamente la Seguridad Social la que descubrió los chanchullos
y dio la voz de alarma: cotejó nombres con la Delegación del Gobierno y
el Ministerio de Trabajo, y comprobó que muchos documentos eran falsos.
Es entonces cuando la policía abre una investigación y comienza a
preguntar a los trabajadores de dónde habían sacado tales papeles.
Algunos trabajadores extranjeros se enteraron de que habían pagado
dinero por un documento falso tras acudir a la Delegación del Gobierno y
a la Dirección General de Ordenación de las Migraciones para pedir el
permiso de residencia y trabajo. Allí supieron, por los funcionarios,
que ni sus nombres ni el número de expediente que figuraba en esos
papeles tenían que ver con la realidad.
Pago de 2.000 euros
Las víctimas de
estas redes aseguran haber pagado por los documentos hasta 2.000 euros a
personas que, a través de intermediarios, habían contactado con ellos
ofreciéndoles una vía fácil y rápida de obtener el permiso para trabajar
y residir legalmente en España.
Uno de los inmigrantes
damnificados por esta banda es Javier B. M., cuya empresa, Señorío de
Vergara, SL, pidió su alta en la Seguridad Social y fue en ese momento
cuando descubrió que los papeles eran de imitación y que el sello,
aunque parecido, no pertenecía al organismo que había emitido tal
resolución.
Las víctimas de esta banda son en su mayoría ciudadanos ecuatorianos
que viven en España en situación irregular desde hace mucho tiempo.
Casi todos han sido despedidos de los trabajos obtenidos mediante la
documentación falsa, ya que contratar a extranjeros sin la preceptiva
autorización constituye una infracción muy grave sancionada por la Ley
de Extranjería con multas de hasta 60.000 euros. De momento, la policía
ha detenido a unos quince inmigrantes, aquellos que admitieron haber
pagado dinero por los documentos a sabiendas de que estaban
falsificados.
Fuente: El País
08/03/2004
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